Salto, Sábado 24 de Junio de 2017

“El grupo humano me hizo acordar a la Selección”

Deportes | 20 Mar. El pasado viernes 17 se conmemoraron 12 años del título obtenido por Salto Uruguay de la Liga Uruguaya. En aquella jornada un 77-66 en el Municipal sanducero, hoy 8 de Junio, ante ocho mil espectadores más aquellos que lo observaron fuera del recinto, fueron testigos una verdadera epopeya albiceleste. Irrepetible. La instancia se definía al mejor de cinco partidos; Paysandú BBC ganó en el Bernasconi 67-59, pero la inolvidable conversión de Leonardo Vacca desde la esquina oeste del tablero norte del mismo estadio sirvió la equilibrar la llave 1-1 con el 74-73 y trasladar alrededor de dos mil personas a la heroica. Entradas agotadas y toda la fiesta pronta. El carácter de Salto Uruguay pudo más; 68-66 en el tercero y 2-1. Se fue al cuarto juego, pero no solo el equipo sanducero no era el mismo. La ciudad estaba golpeada y Salto Uruguay jugó para ser campeón esa noche misma. El equipo fue dirigido por Javier Espíndola, que lograba su primer título de Liga, pero adentro del rectángulo había un símbolo al que el resto seguía. Luis Silveira. El “Bicho” que el pasado viernes, justo cuando se cumplía un año más de esa conquista llegaba a Salto por asuntos laborales y se hizo un aparte para dialogar con CAMBIO y rememorar aquella formidable conquista.
-Si te preguntan que recuerdos se te vienen a la mente de aquel momento, deben ser muchos. ¿Es así?
-Indudablemente y son recuerdos que nunca se nos van a borrar. Fue un momento increíble por cómo se dio todo, y ni hablar el recibimiento en Salto luego de ganar en Paysandú. Fue una temporada fantástica. Se me viene ese estadio repleto acá cuando perdimos el primer partido en el Bernasconi. Fue una desazón enorme. Después el segundo como lo resolvimos de manera increíble con una gran remontada, y después en Paysandú ante un estadio repleto. Eso fue los que nos levantó, porque luchamos todos juntos por el bien del equipo y fuimos campeones. Pero además un recuerdo muy especial para un amigo, Matías, un gran hincha, y también para su familia.
-¿Qué otras sensaciones quedaron?
-Primero la satisfacción del deber cumplido para arrancar; porque muy tímidamente la idea era competir pero después los resultados se fueron dando. A esto hay que agregarle que el entusiasmo creció, y esto ya no era un equipo y sus hinchas. Había un departamento detrás y eso se transformó en una responsabilidad mayor. Por si fuera poco el destino quiso que en la final un equipo de Salto enfrentase a Paysandú, eternos rivales. Una película que ni el mejor director hubiera imaginado. Lamentablemente esto se perdió en el tiempo en el básquet nacional, pero no es un tema de Salto sino de todo el interior. Todo quedó en la nada.
-Repetir eso para un equipo del Interior parece casi utópico. ¿De acuerdo?
-Tienen que cambiar muchas cosas en el básquet uruguayo, para que una verdadera Liga a nivel país se pueda volver a dar. No se aprovechó el impulso de aquel momento, y el esfuerzo de los equipos del Interior para jugar en la Liga que era mayor que el de los equipos de Montevideo y no se les facilitó a los equipos del Interior para seguir. Tener que estar importando jugadores todo el tiempo, hizo cuesta arriba todo lo demás. Tenía que haber libertades económicas que no se las dieron, y eso hizo que lentamente todo se fuera transformando en un torneo de Montevideo y el resto con sus ligas locales. Es una pena realmente.
-¿Qué significó Salto Uruguay en tu carrera?
-Primero que nada fue una experiencia nueva, fueron muchos meses afuera y lejos de la familia. Fue mi primera etapa como profesional propiamente dicho, así como lo fue en Mar del Plata. Eso significó también en un crecimiento en mi persona más allá de lo profesional, y el orgullo de haber formado parte del único equipo del Interior con título de Liga. He venido poco, pero cada vez que vengo por Salto me siento reconocido más allá del papel de jugador.
-¿Cuál fue el secreto de aquel equipo para lograr el campeonato?
-Que todo tirábamos para el mismo lado. Hubo momentos muy difíciles y recriminaciones propias para salir adelante. Por momentos desde el punto de vista organizativo se hizo muy complicado; los viajes llegaron a ser muy duros para nosotros porque todos los fines de semana teníamos que ir a Montevideo. Creo que eso fue templando al equipo. Ahí estuvo un poco el secreto. Éramos un equipo corto a principio de año, pero lo más importante fue que las dificultades se barrían para adentro y eso nos hizo fuertes. Eso se notó cuando tuvimos que ir a definir a Paysandú. Después siempre pasan cosas; nosotros teníamos a un norteamericano que era Tyler Smith, que era de lo mejor que había venido acá, se lesionó y llegó Cline Heard y fue una revelación. Fue un toque de suerte, pero el grupo humano me hizo acordar a la Selección uruguaya. No importaban los obstáculos porque nosotros tirábamos junto para el mismo lado. Fuera de los entrenamientos había una fortaleza increíble; fíjate que luego nos reuníamos y planificábamos entre los jugadores sin que el cuerpo técnico nos pidiera. Queríamos ganar. Esto para el Interior fue algo único. Fue una golondrina que hizo verano en aquel momento porque se consiguió lo que queríamos. El secreto fue la fortaleza del grupo.
EL BASQUET URUGUAYO Y SAN CARLOS
-¿A tú entender cuál es la realidad del básquet nacional?
-Está estancado y lamentablemente no es porque nuestro nivel decayera, sino porque el resto creció. Deberíamos poner junto con eso profesionalismo y planificación; acá las ganas y el empeño que ponen los jugadores uruguayos es muy difícil encontrarlo en otro lado. Venezuela lo hizo, estaba por debajo nuestro mucho tiempo, y hoy en día creo que será muy difícil sacarles el tercer lugar en América. Y mira lo que te digo; creo que esta generación de jugadores con García Morales y otros es mejor individualmente a la que teníamos nosotros cuando fuimos campeones Sudamericanos por última vez en el 95 y 97.
-¿Qué es de la vida de Silveira en estos momentos en relación al básquet?
-Todavía no me despedí. Estamos viendo, pensándola diría. En particular este año no jugaré porque estoy dirigiendo un equipo en San Carlos (Maldonado), pero me siento muy bien físicamente así que bien puedo darme el lujo de decir que este año no juego y quizás el que viene sí.

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