Salto, Sábado 23 de Septiembre de 2017

Ps. Gisela Caram* Una mudanza, es una situación de estrés. Más allá que uno se traslade a la casa de su vida, a su gran proyecto… Cuando es forzada, inesperada, repentina, como viene sucediendo por la creciente del Río Uruguay, afecta el doble. Desarmar una casa en 24 horas, o menos, decidir dónde ir, o ir a dónde se pueda, es un doble estrés. Quizás para muchas personas, esta situación afecte al punto de generar una depresión leve (tristeza, desgano..). Téngase en cuenta que todo cambio moviliza, más cuando es impuesto por situaciones externas, a lo que se puede sumar la edad de la persona, las condiciones, los temores a perder todo, a que le roben, las enfermedades que curse, el clima invernal, etc. Quizás esto, lo entienden, quienes lo transitan, quienes lo padecen una y otra vez, y después vuelven, sin opciones. Y esto sí que es un estrés y un padecer… Cuánto afecta no solo la pérdida material sino la moral, la que no se ve, la que va dejando huellas en la vida emocional de cada uno. Cada época donde las alertas de las subidas del río, comienzan a encenderse, la “memoria” de quienes han transitado el tener que trasladarse, comienza a desplegarse. Nadie se acostumbra a lo doloroso, a las pérdidas. A veces miramos con horror los atentados, las guerras civiles, y desastres naturales como un huracán, un tsunami, volcanes en erupción, los vemos como lejanos… sabemos o suponemos lo que significa en la vida de las personas. En nuestro caso, la crecida y el desborde del río, aun sabiendo que en unas semanas vuelve a su cauce, es una amenaza para quienes la viven y la vuelven a vivir una y otra vez y más, cuando se regresa a vivir al mismo lugar. Las catástrofes naturales, pueden afectar la vida emocional de algunas personas más que en otras. Durante los primeros meses subsiguientes al hecho en si. El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), encuadra como Trastorno por Estrés Post-traumático, al conjunto de síntomas que se desencadena, luego de situaciones similares. Si bien no especifica nuestra situación, incluye los desastres climáticos y describe: “situaciones de exposición a un acontecimiento estresante y extremadamente traumático, donde el individuo se ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su vida o cualquier otra amenaza para su integridad física, se producen muertes, heridos o existe la amenaza para la vida de otras personas..” también especifica que la respuesta del sujeto a ésta, “es la desesperanza, temor y horrores intensos…” si es por comparar, es verdad que no hace tanto sucedió el Huracán en Dolores, que dejó muchos saldos, o el desborde de los ríos en Perú, que hizo lo mismo, la creciente del Uruguay, si bien, llega con aviso, hace un desgaste silencioso en la vida anímica de las personas … Hay una serie de síntomas que pueden aparecer después, a los que no se da, la trascendencia y el lugar que tienen. -Sentimiento de agotamiento, de amenaza, recuerdos que aparecen como flashes, difusos y perturban la vida cotidiana. -Puede darse una negación al encuentro con los otros y un aislarse, evitando el contacto con otros, enojo, impotencia, agresividad, son entre otros, los síntomas que pueden observarse en personas que han transitado por estas situaciones traumáticas. Generalmente todo esto, no aparece en el momento, sino después, en los meses subsiguientes. Quizás como estamos tan acostumbrados al tema “creciente”, no demos importancia a los síntomas emocionales que puedan aparecer en familiares que padecen esta situación; sí tenemos el compromiso de ser comprensivos, respetuosos, solidarios. No minimicemos nuestra situación. Si bien vivimos en un país solidario, que aporta ayuda, el mundo interior de cada uno, tiene sus procesos. Todo depende de la fortaleza interior de cada uno y cómo maneje o transite la situación. Y para quienes no son afectados directamente, en los valores, la solidaridad, la humanidad, la humildad y la capacidad de comprender y atender… Se fue Adam West

El 9 de junio pasado murió el Batman más querido

Cultura | 13 Jun. Psic. Andrés Caro Berta
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay
www.andrescaroberta.uuy
andres@andrescaroberta.uy

Claro, hubo otros antes y después, pero William West Anderson, es decir Adam West resultó, por la caracterización del personaje, y los libretos, el más querible.
Batman, o el hombre murcíelago apareció en mayo de 1939, creado por Bob Kane y Bill Ginger, siendo propiedad de DC Comics. La primera historia fue “El cso del sindicato químico” en la revista Detective Comics n| 27.
La trayectoria, inicialmente resumida a las revistas de historietas, luego pasó a libros, programs de radio y televisión y películas. La primera serie fue iniciada en 1943, una producción de quince capítulos que tuvo como protagonista a Lewis Wilson.
La segunda fue en 1949 con el título de Batman y Robin, esta vez actuando Robert Lowey.
La tercera comenzó en enero de 1966 con la participación de Adam West en la cadena ABC. El tono de comedia permitió que el personaje adquiriera una fama tremenda.
Esta serie tuvo 120 capítulos, concluyéndose en 1968.
Dado su éxito, apareció la serie animada en La hora de Batman / Superman. Los capítulos de Batman volvieron a darse con el nombre de Batman y Robin, el muchacho maravilla, con 33 episodios. Hanna y Barbera lo tuvieron como personaje importante en Súper Amigos. Inicialmente la voz fue de Olan Soule, y luego de Adam West.
Luego, en 1989 Tim Barton dirigió a Michael Keaton en Batman, y dado el éxito vinieron tres películas más: Batman Returns (1992); Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997)
En 1992, apareció Batman: La serie animada y en 2004 The Batman. En 2008, Batman: The Brave ande the Bold y en 2013 Beware The Batman, y la pelícla Batman: Gotham Knight, todas animadas.
En 2005 se estrenó Batman Begins con Christian Bale. 2008, The Dark Knight y The Dark Knight en 2012. Luego Batman vs Superman: Dawn of Justice.
OTROS TRABAJOS
Tras el éxito de esta serie puso su voz en varias series y películas animadas. Entre ellas Los padrinos mágicos, Chicken Little, Meet the Robonsons y Penn Zero: Part Time Hero. También participó en Padre de familia, como el alcalde Adam West.
Estuvo en Los cuatro implacables (1965) dirigida por el italiano Primo Zeglio, un producto spaghetti western. Compuso a un agente rural tras un muchacho acusado injustamente de un asesinato, y a su vez él perseguido por cazarecompensas.
Participó en la serie animada Batman (1968) y Batman: la serie animada (1992) con su voz
Los Simpson (1992) como invitado (voz); en Johnny Bravo (como invitado) (1997, 2000 y 2002) (voz); Padre de familia (2005 – 2017) como alcalde Adam West; Los padrinos mágicos (2001- 2008) y en el 2016, Batman: El retorno de los cruzados encapotados (voz).
LA MALDICIÓN DE BATMAN
Si bien a todos nosotros nos queda su imagen en la serie de los 60, para Adam West fue una maldición su rol como Batman. Se le veía en los salones del auto, disfrazado, frente al batimovil, por ejemplo. Pero como veíamos anteriormente, sus trabajos cinematográficos se limitaron a interpretar roles en dibujos animados, y en películas de muy baja categoría.
LOS OTROS ACTORES
Igualmente, su actuación en dicha serial ha resultado icónica (todo lo que ocurre ahí ya es cine de culto, dado que hombres murciélagos posteriores apuntaron más a un público adolescente y mayor, y fueron escritos en clave de drama.
El humor inocente fue su sello de fábrica. Para ellos participaron decenas de guionistas y directores.
En los 120 capítulos actuaron junto a Adam West, Burt Ward (Robin), Alan Napier (mayordomo Alfred), Madge Blake (Tía Harriet Cooper), Yvonne Craig (Batichica), Neil Hamilton (comisario Gordon), Stafford Repp (jefe de policía) y los deliciosos villanos: César Romero (The Joker), Frank Gorshin y John Astin (El acertijo), Burgess Meredith (El pingüino), Victgor Buono (el rey Tut), Vincent Price (el Cascarón), Joan Collins (Sirena), Julie Newmar, Eartha Kitt y Lee Marlwether (Gatúbela)

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