Salto, Domingo 22 de Octubre de 2017

Las diez reglas de oro para un hogar feliz

Columnistas | 10 Oct. Espacio Gnóstico
LA CUARTA REGLA:
LA CULTURA
Este es un aspecto que se debe tener muy en cuenta por parte de los conyuges; hay una cultura natural y hay una cultura académica.
No podemos pensar que una persona porque no ha tenido una cultura académica de alto nivel, no tiene el deber y la obligación de comportarse dignamente consigo mismo con la sociedad y por ende con su conyugue; podemos ver que este es un fundamento esencial para la buena marcha de una persona dentro de la sociedad, hay que ser culto, decente, educado, para tratar a las personas; las palabras soeces, hirientes, mal dichas, ubican a la persona en condiciones muy inferiores para Amar y ser amado.
Hay que cultivar en los hogares las buenas costumbres, el arte, la poesía, la pintura, la música clásica, los jardines bellos, las buenas amistades, las buenas conversaciones, los buenos perfumes, los buenos sahumerios y todo aquello que nos inspire el Amor y el respeto a la vida
La cultura es una expresión del alma, de aquello bello que llevamos dentro, la cultura es un dote que toda persona debe cultivar en su conciencia.
LA QUINTA REGLA: LA CARIDAD
Es una facción del alma. La persona que no tiene caridad no puede aspirar en la vida a ser amado, ni mucho menos sabe amar, a una persona sin caridad es vacía, hueca, no siente en su corazón a ese elemento estabilizador que se llama AMOR.
En un hogar debe haber infinita claridad y misericordia para que podamos ubicarnos en el lugar de nuestros semejantes, comprenderlos, mirar que cada miembro de la familia debe tener una sensibilidad humana, para comprenderlo, para ayudarlo y sobre todo para perdonarlo.
Donde no hay caridad, no hay posibilidad de conciliación, de perdón y sobre todo de mantener esa constante en el amar y en la paz, la persona cruel, goza de ver a otra persona derramar las lágrimas, goza viéndola sufrir.
En la pareja debe existir siempre una palabra de aliento, una palabra de perdón al cónyuge, se le debe demostrar con hechos que nosotros gozamos con su felicidad y que nos duele cuando tiene padecimientos o sufrimientos.
SEXTA REGLA: LA ORGANIZACION
La organización es una forma que debemos aprender todos los seres humanos, para que cada cosa esté en su lugar.
Un hogar donde no haya la organización, siempre se verá descompuesto, las cosas en desorden, y esto trae desarmonía a las personas que habitan en ese lugar.
El esposo debe ser una persona muy organizada, así logrará tener un orden en los ingresos y egresos; no va a gastar más de lo que puede, ni deja de gastar lo necesario; debe ser una persona aseada, organizada; así le dará un tinte diferente a su vida, a su hogar, a su trabajo y por ende ejemplo para quienes le rodean.
Lo mismo la esposa; cuando ella asume la responsabilidad de su hogar, siempre mantendrá en orden su casa, su hogar, su limpieza personal; nunca dejará para otro rato lo que debe hacer en ese momento.
Siempre enseñará a sus hijos, con el ejemplo; no le faltará tiempo para dedicarle a sus hijos y a su esposo, mantendrá una vida más holgada y por ende la alegría en el hogar no faltará, porque las personas que lo constituyen son diligentes, responsables y ordenados.
La vida se compone de detalles y el éxito o el fracaso también se suceden por detalles.
Continuará …

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