Viernes 21 de enero, 2022
  • 8 am

“Mujeres”

El comando policial solicitó al comisario Francisco Alves que escribiera un poema. El jerarca integra el Grupo de Letras y Artes del Círculo Policial Salteño, del Café Literario Arco-Iris de Pueblo Belén y también la Sociedad de Escritores Salteños 2000.
A continuación de la obra que se titula "Mujeres" y que fue leída por el autor ayer en el homenaje realizado en el salón de actos de Jefatura.
"Cuentan que un Rey del Siglo XXI le encomendó a uno de sus sabios asesores, la misión de recorrer en el tiempo los infinitos caminos del planeta y en cada ciudad o poblado, detenerse para observar a las mujeres en el género humano; debiendo regresar cuando las contemplaciones captadas por su sabiduría hubieran sido suficientes.
Por muchos años nada se supo del sabio peregrino de los ripios. La única noticia le llegó al monarca en un sobre, cuando ya anciano había decidido responsabilizar con el legado del trono a uno de sus siete hijos.
En la soledad de su lujoso aposento abrió la correspondencia lacrada y leyó detenidamente el texto que rezaba:
Mi Rey:

He visto mujeres de barro y arena,
que labran tierras y moldean arcilla
que levantan paredes
que sudan sus manos
que construyen sonrisas a fuerza de penas.

He visto mujeres de colores,
de cabelleras de oro
otras desnudas, de rostros cobrizos y miradas pálidas
como así también hermosas pieles azabaches
injustamente esclavas por colonizadores.

He visto mujeres de guerra,
guiar ejércitos de nuevas ideas
comandar naciones en lucha,
Amazonas defendiendo sus tierras amadas
con temple de corazas y espadas platinadas.

He visto mujeres de sangre y fuego,
tender camas y mecer cunas hogareñas
avivar la olla raíz de alimentos
amamantar y cargar a sus hijos en lienzos,
leonas de entrecasa, vigilantes silenciosas del sueño.

Sí, mi Rey he visto en las mujeres,
la fuerza del viento, el cerno de la madera
la bondad de la lluvia, el abismo del océano
la fortaleza del cielo, el carisma del arco-iris,
el poder de sanación del dolor
las semillas bondadosas y creadoras del firmamento.

Las he visto presidir países
en igualdad de derechos,
distinguir con perfume y gracia las oficinas,
batallar junto a soldados en misiones de paz,
caminar en madrugadas guardando el orden
y vestir ilustres trajes de la justicia.

Pero, mi Rey,
en todo este tiempo
hubieron cosas que no he logrado descifrar
en la esencia de las mujeres.

Pues,
las he visto sonreír como la luna
despertar como una rosa
llorar como los árboles
danzar como los pájaros
cantar como las piedras
amar con devoción y corazón de niño
y hablar con dioses como mujeres diosas.

Cuando llegó el momento, el Rey, tomó su corona engarzada en piedras preciosas y sin vacilar frente a su pueblo, la entregó en manos de la niña, su única hija mujer.