Jueves 24 de septiembre, 2020
  • 8 am

Consulta médica

César Suárez
Por

César Suárez

374 opiniones

Por el Dr. César Suárez.

La salud en una preocupación individual y colectiva, que marca el perfil de una comunidad. Al igual que en una multitudinaria obra de teatro o una gran producción cinematográfica, tiene una pléyade de actores casi que incontables donde unos personajes muy visibles que actúan como figuras estelares, otros como figuras secundarias y una infinidad de extras que casi no se perciben pero que termina en su conjunto por definir un resultado.
Generalmente, se percibe al acto médico como el acontecimiento central (el médico frente al paciente, el paciente frente al médico) en un intercambio esencial e intransferible, insustituible, con expectativa especial por parte del paciente y luego un resultado de satisfacción, de tranquilidad, de dudas, de ansiedad e incluso de frustración.
El estado de ánimo antes de entrar, donde su percepción comienza por el ámbito de la espera, la correlación con los demás pacientes que comparten la misma sala, momentos previos que van tallando la percepción del paciente y va condicionando el estado de ánimo en la pre consulta.
En esa sala de espera se oirán múltiples comentarios que irán tallando el humor y la predisposición de cada paciente, algunos mirando insistentemente el reloj; otros yendo y viniendo para intercalar otras tareas mientras el tiempo de espera se alarga hasta hacerla incompatible con la ansiedad y la necesidad de disponer ese mismo tiempo para otras tareas; algunos aprovechando la oportunidad para socializar y otros administrando la ansiedad acerca de la conclusión que sacará el médico en el curso de la consulta acerca de sus males.
Y cuando por fin llega la oportunidad de entrar.
Después de tanto esperar, el tiempo dentro del consultorio parece demasiado breve para develar todas las dudas y seguramente de algo importante nos vamos a olvidar, que mágicamente volverá a nuestra memoria cuando ya entró el siguiente a ocupar la escena que le corresponde.
Luego del acto médico inevitablemente quedará una sensación que va de la satisfacción más plena hasta la más decepcionante frustración en parte marcado por la expectativa del paciente y la actitud del médico actuante.
La expectativa va desde que el médico concluya que de que la sintomatología carezca de importancia o de que le médico cuente con la herramienta mágica para desactivar lo que se trate.
En general la satisfacción del paciente pasa porque el médico le indique un sinnúmero de análisis y les extienda algunas recetas de remedios eficientes para aventar todo mal y que a su vez, ese acto sea tan mágico que termine por hacer desaparecer todo atisbo sintomático o diagnóstico de un plumazo y para siempre.
Pero, obviamente, que ese acto médico va mucho más allá de análisis, diagnóstico y tratamiento, si no que es primordial como una instancia educativa que permita trasmitir a través una adecuada consejería los concepto básicos para que el propio paciente sea con su conducta adecuada, artífice de su propia curación y de la prevención de nuevas instancias que puedan hacer reaparecer la sintomatología.
Pero, la calidad de una consulta médica está enmarcada en un largo camino que comienza en el preciso instante que un individuo toma la decisión de consultar. ¿Dónde? ¿Cuándo?, ¿Cómo? ¿A quién?
Como está estructurado el acceso a esa consulta, que dificultades le genera el llegar a un médico particular o a uno que revista dentro de la institución que nos da amparo, como está organizado el sistema de acceso, quien lo recibe primero, lo orienta y le concede la cita, que número le ha tocado, cuan puntual será el médico, cuanto demora con cada paciente.
Dentro de la consulta como podrá trasmitir sus síntomas, que cosas le serán preguntadas, cuanto entenderá y cuanto estará dispuesto a cumplir con o indicado.
Y el médico, que grado de claridad tendrá el paciente, con qué grado de certeza contestará a las preguntas, que se guardará el paciente ya sea por vergüenza, por temor o por ignorancia, de que antecedentes se acordará, que medicamentos ha estado tomando, se acuerda de los nombres ó sólo recordar el color el comprimido.
Ahí comienza la importancia de los registros médicos anteriores, como se hicieron, manuscritos e ilegibles, ordenados, o desordenados, o informatizados y debidamente esquematizados. Y después, estará disponible el medicamento indicado, será tolerado, y los análisis de laboratorio demorarán en estar prontos.
La asistencia médica es mucho más que la consulta médica en un consultorio y la eficiencia está inevitablemente ligada a la organización sanitaria de una institución o de una comunidad; y de la capacidad de coordinación que el sistema disponga.