Jueves 13 de agosto, 2020
  • 8 am

Entre la gallina y los huevos de oro

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez.
Si uno analiza la historia de la gran mayoría de los emprendimientos exitosos, habitualmente, tienen un largo recorrido de pequeños logros sumados y detrás de cada logro casi invariablemente hay un enorme esfuerzo individual o colectivo.
La realidad demuestra que nada es al azar y que la suerte no es tal. Y, si en alguna ocasión existe se va repartiendo en el tiempo y raramente acaricia a la misma persona todas la veces; y si en algún momento, esa esquiva estrella nos toca con su mágica barita, nos toma tan desprevenidos que no sabemos que hacer con ella y terminamos por mal usarla o mal interpretarla. Pero, como esa suerte viene "de arriba" no tratamos a esa fortuna con el mismo criterio con el que consideramos los logros que nos han costado un gran esfuerzo.
Los grandes proyectos tienen inevitablemente que comenzar con modestos emprendimientos, acordes a la capacidad de manejarlos y una vez afianzados en esa etapa, seguir adelante con otro paso.
Quien está para las grandes cosas no puede obviar las pequeñas, porque si la obvia, inevitablemente se asegurará el fracaso. No hay resultado sin compromiso y continuidad.
En general, el tiempo en un gran aliado o un gran enemigo que se transforma en una cosa u otra que no depende solamente del reloj o del almanaque, sino que depende mucho más de cómo se aprovechan las oportunidades que se van generando a medida que las horas, los días, los meses y los años transcurren.
Es necesario generar las condiciones para cuando la oportunidad se presenta, con un proyecto afín a la realidad y con una presencia permanente, sin ansiedad, con paciencia e inevitablemente, las oportunidades llegan y estarán disponibles para cualquiera, pero que sólo las podrán aprovechar los que están mejor preparados para esa ocasión.
Quien ha tenido éxito en sus gestiones y proyectos, cuando se pone a mirar hacia atrás, se da cuenta que no ha sido fácil, que hubo que sortear mucho obstáculos, que se sufrió en varias ocasiones de desánimo e incertidumbre. Pero, la tenacidad y la persistencia fueron los pilares que sostuvieron todo, hasta que el logro terminó por concretarse.
Hay que tener en cuenta que el éxito que una persona, o un grupo de personas logra, más que la satisfacción personal arrastra tras de sí todo un entorno que está conformado por múltiples actores que inevitablemente dependen de él o los que dirigen de ese proyecto, comenzando por la familia de cada uno que inevitablemente va concatenado al éxito al fracaso de quien la dirige, también aquellos que han encontrado en ese emprendimiento un lugar de trabajo, un salario que va estar atado a la performance de la empresa y a su vez, todos los que dependen del salario de ese individuo.
Como contrapartida inevitable para que el destino de ese emprendimiento no decaiga, cada uno de esos actores periféricos, tienen que empujar en el mismo sentido y no boicotear el proyecto general estar fuertemente comprometidos junto al esfuerzo del que lleva adelante el proyecto.
Cuanto más emprendimientos exitosos haya en una región, o un país, en cada comunidad quedará sobrenadando una prosperidad que se extenderá como mancha de aceite e impregnará al resto de la sociedad que sobrevive con tareas aledañas.
Todo gran proyecto tiene que comenzar con pequeños proyecto sumados y sucesivos; y es claro que su éxito no sólo depende de él o de los que lo generan, inevitablemente, en la medida que el proyecto crece, depende de más personas. Entonces, también depende de vos, de lo que sumes o lo que restes y de todos los "vos" que anden por ahí, terminarán por ser responsables del éxito o el fracaso, cada uno poniendo lo suyo, haciendo bien o mal la tarea que le corresponde, cada uno siendo un ladrillo de ese edificio que termina por cobijarnos a todos o dejarnos a la intemperie.
Es sencillo o complicado. Sencillo cuando cada uno se hace responsable de su parte y la cumple con responsabilidad y con creatividad compartida. Es complicado cuando el que tiene que estar donde debe no lo está, ya sea por falta de responsabilidad o usando todas las patrañas reglamentarias posibles para no hacer, para protestar, para boicotear, para enlentecer.
Como en cada lugar hay de todo, el éxito va a depender de las actitudes que predominen.
No significa que no se pueda reclamar acerca de un acontecimiento injusto, cuando este se presenta.
Desde el punto de vista subjetivo de cualquiera o de la inmensa mayoría, se siente objeto de injusticia, que no le dan todo lo que se merece y es lícito pelear siempre por más, lo que no es lícito, es terminar por comerse la gallina que está poniendo los huevos de oro.