Martes 16 de agosto, 2022
  • 8 am

Todo es posible

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Padre Martín Ponce de León.
No resulta sencillo, al hombre de hoy, apasionarse por la propuesta de Cristo.
Es imposible sentir pasión por una propuesta que transita completamente a contramano de las propuestas del mundo de hoy.
Pasión es una realidad que va mucho más allá de una mera cuestión sentimental.
Pasión es asumir, hasta las últimas consecuencias, una opción que involucra lo que somos en cuanto personas.
Pasión es jugarnos por una causa sin detenernos a mirar los posibles riesgos que ello implica.
Es imposible que alguien pueda optar por lo de Cristo ya que ello es demasiado utópico para lo que la realidad presenta como posibilidades.
Es imposible que alguien opte por darse sin esperar nada a cambio.
Es imposible que alguien opte por saberse con cualidades necesarias para la construcción de un mundo mejor.
Es imposible que alguien opte por respetar la originalidad de los demás.
Es imposible que alguien opte por no juzgar a los demás sino como una unicidad que debe ser respetada.
Es imposible que alguien opte por poner lo mejor de si al servicio de los demás en cada una de sus acciones.
Es imposible que alguien opte por brindar constantemente, desde lo que es, una buena noticia a los demás.
Es imposible que alguien opte por hacer el bien sin mirar a quien.
Es imposible que alguien opte por saberse con algo para brindar y con mucho para recibir.
Es imposible que alguien opte por hacer de su vida un canto a la gratitud y al amor.
Sí, la propuesta de Cristo es demasiado ideal para que alguien pueda hacerla opción y vivirla con pasión.
Lo nuestro se limita a lo suficiente para sobrevivir o para avanzar en pos del bienestar.
Lo nuestro se limita a evitar los posibles roces con los demás ya que ello nos implicaría la vivencia de malos momentos.
Lo nuestro se limita a brindar, de lo que tenemos, lo que nos sobra.
Lo nuestro se limita a buscar llevar adelante nuestro ideal y a perseguir nuestros intereses.
Es indudable que lo nuestro es más realista y concreto aunque no carente de dificultades.
Si lo nuestro es complicado de lograr… lo de Cristo es un posible imposible.
Pero Dios, que es un padre que ama a cada uno de sus hijos ( a cada uno de nosotros), actúa en nuestra vida y hace que lo imposible sea posible.
De muy diversas maneras actúa para que lo imposible sea posible gracias a su acción.
Desde esa acción todo es posible.
Es posible que alguien se descubra como instrumento para la construcción del reinado de Dios.
Es posible que alguien se descubra válido porque razón del amor de Dios.
Es posible que alguien transite la historia con los ojos bien abiertos para contemplar todo lo que Dios le obsequia constantemente.
Es posible que alguien se descubra válido porque con algo para brindar a los demás.
Es posible que alguien se sienta en la necesidad de estar atento a los demás para crecer como ser humano desde lo que ellos le brindan.
Es posible que alguien asuma que su validez se apoya en lo que es y no en lo que posee.
Es posible que alguien brinde lo que es intentando poner lo mejor de sí en ello.
Es posible que alguien se descubra en la necesidad de agradecer más que en la de pedir puesto que ha recibido mucho más de lo que merece.
Es posible que alguien, pese a sus muchos límites, se sepa, y lo intente, llamado a ser constructor de unidad.
Es posible que alguien se apasione por Cristo y haga de su vida un intento de vivirlo.
Es posible que alguien apasionado por Cristo se anime a complicarse la vida brindándose a los demás desinteresadamente.
Lo que es imposible para nuestra condición humana es posible en la medida que permitimos que Dios lo haga posible.