Domingo 17 de octubre, 2021
  • 8 am

IFD destaca al maestro como la cultura que llega a los sectores más desfavorecidos

La carrera de Magisterio sigue siendo una de las opciones más elegidas por los jóvenes a la hora de elegir su futuro y desarrollarse como profesional de la educación y más que una rápida salida laboral, es una carrera con un alto contenido vocacional.
Más allá del desprestigio que en los últimos años ha sufrido la carrera porque no compite con el estatus que representan otras profesiones, se sigue considerando intacta la figura del maestro como el gran trabajador de la cultura e inclusión social.
La escuela y el maestro siguen estando en los planes de desarrollo del los gobiernos, por considerar que no hay inclusión social y acceso a la cultura sin la figura del docente y las instituciones escolares.
"En sus manos está el futuro de los niños"
La subdirectora del Instituto de Formación Docente de Salto "Rosa Silvestri", la Prof. Shirley Ferreira, señaló que en esta jornada especial se reivindica al maestro como quién llega a la cultura válida de los sectores más desfavorecidos del medio.
Donde la cultura no llega, llega el maestro y la escuela y en las manos del maestro está el futuro de los niños. Considera que todos en la vida le debemos algo al maestro, que nos educó y nos respaldó para lograr continuar el camino de la vida.
Destaca al maestro en este día especial por el fuerte compromiso social y ético de su profesión, en contribución a los sectores más vulnerables y el desarrollo de una opción vocacional.
Ferreira dijo que "es hora" de recuperar la historia de la formación docente del Uruguay, que es "muy rica", ya que hace a los nuevos tiempos para dar respuestas a los procesos educativos.
La docente quiso culminar su reflexión con un texto de Eduardo Galeano que se denomina:
"El maestro".
Sonó el teléfono. Escuché la orden:
-Te llamo para decirte que vas a ser jurado.
-¿Jurado?
-Sí, sí. Jurado en un concurso.
-Gracias por avisarme -alcancé a balbucear.
Ella tenía doce años y era alumna de la escuela de la calle Monte Caseros:
-Es un concurso de novelas. Las escribimos nosotros, los del sexto grado.
-Gulp -dije.
-Te esperamos mañana -mandó.
Y fui.
Los novelistas eran un enjambre de chiquilines que hablaban todos a la vez. El maestro Oscar, puños raídos, sueldo de fakir, los dejaba hacer. Ellos habían organizado aquel concurso de novelas, ilustradas por sus autores, y habían conseguido que un joyero del barrio donara medallitas con el nombre grabado de cada uno de los participantes.
En la ceremonia de la premiación, fue prohibida la entrada de los padres y demás adultos. Los tres jurados, el maestro Oscar, una de las autoras y yo, dimos lectura al acta, que destacaba los méritos de cada uno de los trabajos.
Todos fueron premiados, y cada premio recibió una ovación y una lluvia de serpentinas.
Después, el maestro me dijo que lo bueno que tiene enseñar está en lo mucho que uno aprende:
-Nos sentimos tan unidos, que me dan ganas de dejarlos a todos repetidores.
Y una de las alumnas, que había venido a Montevideo desde un pueblo perdido en los campos, se quedó charlando conmigo. Me dijo que ella, antes, no hablaba ni una palabra, y muerta de risa me dijo que el problema era que ahora no se podía callar. Y me dijo que al maestro lo quería, lo quería muuuuuuucho, porque era él quien le había enseñado lo más importante: le había enseñado a perder el miedo de equivocarse.

¡Feliz Día!

La Asociación de Maestros José Pedro Varela saluda a todos los maestros en su día.
"Como todos los años este 22 de setiembre volvemos a renovar nuestro sentimiento de docentes sobre todas las cosas.
Es una misión la del maestro que va siempre más allá de lo estrictamente académico educativo.
En cada niño, en cada familia, en cada situación de vida, está el maestro como guía insustituible, el que apuntala, el que da fuerzas, el que impulsa siempre a seguir y superar las dificultades.
Pueden cambiar los tiempos, los ritmos, los recursos, pero la mano del maestro, la mirada cálida, el gesto firme y la sonrisa premiadora seguirán labrando huellas por donde otros y muchos otros transitarán seguros de llegar a las metas soñadas.
Que en este día cada maestro, cada maestra sienta el empuje renovador y feliz de la vocación docente y que no decaiga nunca el espíritu de solidaridad, dignificación y amor hacia los niños y a través de ellos a toda la raza humana".

Al amigo, al compañero, al
Maestro Julio César Alves

"Hace 4 meses despedimos al maestro julio Alves. Pero para nosotros es como si estuviera todavía.
En cada rincón de la Asociación de Maestros, hay algo que nos recuerda a Julio.
El estaba siempre atento a todo, que la pintura del salón este prolija, que el patio y las plantas mantuvieran un aspecto agradable, para que cada socio al usar el local se sintiera a gusto y como en su casa.
Que la biblioteca fuera cada día mejor en cantidad y sobre todo en calidad, que el mobiliario que se deteriorara fuera repuesto de inmediato y así muchas otras cosas.
Todos los que fuimos sus compañeros de directiva, trabajábamos muy tranquilos, porque Julio estaba ahí para apuntalarnos, él nos brindaba confianza, nos enseñaba, nos apoyaba.
Muchas veces, como estábamos apremiados de tiempo por las diferentes actividades en las escuelas, Julio nos cubría haciendo muchas gestiones, tomando decisiones, comunicándonos las novedades del día.
Siempre fue una persona abierta a todas las opiniones, a todas las ideas y lo más importante era muy respetuoso de cada persona.
Cualquier maestro fuera socio o no, consultaba cosas y Julio siempre tenía una respuesta para todos. Nunca juzgaba a nadie, no discriminaba a nadie cualquiera fuese su filiación política, religiosa o de otra índole.
Hoy sentimos mucho su ausencia, pero seguimos trabajando tratando de mantener su espíritu.
Julio defendió con fuerza la vida de la asociación, él siempre decía que para eso estábamos; para mantener una institución con trayectoria clara y firme, con metas sencillas y objetivas, defendiendo la sagrada tarea de cada maestro, maestra, siempre con la verdad y la sinceridad por delante.
Hoy, en el Día del Maestro, también celebramos con orgullo los 50 años de la Asociación de Maestros José Pedro Varela y sentimos propicia la ocasión para homenajear a este querido maestro, con el que compartimos tantas cosas lindas y quien dejara entre nosotros tan hermosa siembra.
Valoramos lo que fue, agradecemos los momentos compartido con él, nos comprometemos a seguir trabajando, para que los maestros tengan un lugar al que recurrir con confianza, donde podamos ayudar dentro de nuestras posibilidades o buscando entre todos puertas que nos reciban para lo que sea necesario.
Gracias Julio, gracias por lo que has sembrado".
Comisión Directiva de Asociación de Maestros José Pedro Varela.

A tí

… Maestro de todos los días
Con ganas y sin ganas, con calor o con frio,
Con solo o con luna, con luces o con sombras,
Campeón sin horario ni tiempo fio,
Maestro total a toda hora,
Maestro hasta en el sueño, hasta dormido…
A ti "Feliz Día del Maestro", son los deseos de todos los que forman parte de la Asociación Magisterial.