Martes 13 de abril, 2021
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07/11/10

Que Dilma Rousseff triunfara por holgado margen en la segunda vuelta electoral en Brasil, no constituyó motivo de sorpresa. Simplemente, corroboró lo que era creencia generalizada por anticipado. En cambio, fue sorprendente y con escasos antecedentes la prontitud con que se difundieron las cifras definitivas del escrutinio.
En Brasil rige el voto electrónico, que en Uruguay suscita dudas y resistencias, antesala de lo que en definitiva será, (o no será).
"El voto electrónico no es para los uruguayos, no entenderían cómo funciona", dijo en una ocasión un experto en elecciones.
Veamos lo que aconteció en Brasil, donde 135 millones de personas estaban habilitadas y obligadas para votar, pero la abstención fue elevada: el 21,44% no acudió a las urnas y prefirió ir a la playa o internarse en los bellísimos paisajes tropicales.
El hecho descollante de la jornada fue la rapidez fulminante de la emisión de los resultados.
"En estas elecciones batimos un récord, creo que a nivel mundial, al contar con el resultado a las 20,04, una hora y cuatro minutos después del cierre de la última urna", se congratuló el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) en conferencia de prensa.
Para los uruguayos es una noticia rayana en lo imaginativo. Aquí hemos conocido los resultados oficiales y definitivos hasta dos meses después de realizado los comicios. Se sabe de candidatos que pasaron, alternadamente, de la euforia a la depresión, según las tendencias deparadas por el interminable escrutinio definitivo.