Domingo 7 de marzo, 2021
  • 8 am

Hay amores y amores…

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

150 opiniones
Britannia Centre

*Ps. Gisela Caram
El amor en la pareja, es un tema amplio y profundo.
No hay recetas. No hay leyes establecidas. Cada pareja es diferente. Cada ser humano configura un vínculo original. Hay diferentes formas de amar. En la década del 60, cuando se comenzó a teorizar sobre los vínculos amorosos, los psicoanalistas comenzaron por establecer y diferenciar momentos diferentes del amor en las relaciones de pareja.
Se habla de un primer tiempo, que es el del “flechazo”, o también se lo podría llamar de mayor fascinación, idealización, etc. a este momento se le llama el ENAMORAMIENTO.
El enamoramiento es una etapa no muy extensa, puede ir desde el comienzo, cuando las personas se conocen, hasta los dos años, aproximadamente.
Lo efímero de esta etapa, está ligado a que al comienzo, muchas veces, las personas borran, por decirlo de alguna forma, todo lo que no les gusta del otro, lo niegan, o le quitan importancia. Las expectativas, las idealizaciones juegan un papel fundamental en la persona que está enamorado/a.
Es una etapa de idealización y de mucha pasión. De esto, dependerá el dolor, la desilusión que sobreviene cuando el enamoramiento va perdiendo fuerza. Digo dolor, porque cuando la pasión al comienzo de la relación es muy intensa, la caída será fuerte también. Muchas personas sienten este momento como una pérdida porque es como que “descubren”, que el otro no era “la media naranja”, el “alma gemela”, y todo los nombres que se le da a esa persona que se pensó, era el amor perfecto. Luego de este momento, las personas pueden terminar la relación, porque no toleran la desilusión, o atravesar esta etapa.
Puede que el enamoramiento, sea tranquilo, no tan pasional e ideal, y se transite en forma no dolorosa a otros momentos del amor y del vínculo.
Quienes logran atravesar esta etapa y seguir adelante en la relación, pasan a un segundo momento, la etapa del AMOR.
El amor, es la aceptación del otro tal cual es. Es una etapa de acuerdos más profundos, de proyectos, de tolerancia y de permanente ampliación de la tolerancia. Sin duda que la continuidad y el cuidado del amor es una tarea de cada día. Perdurar en un vínculo de pareja, donde el amor sea el eje, es sin lugar a dudas, un proyecto interesante. Digo interesante, porque también se puede estar en pareja por otras causas. No necesariamente es el amor la ligadura de dos personas. Hay parejas unidas por motivos económicos, religiosos, etc
La elección de pareja no tiene un solo componente. El enamoramiento no es parte del destino de una persona, sino que también hay otros factores que inciden en la elección y la constitución de ese vínculo. Uno no se enamora de otro si no existen un montón de conexiones, con esa persona, y con cosas de esa persona que tienen que ver con otras, significativas en la vida. Sin dudas, ese amor, tiene mucho de lo conocido, mucho de lo nuevo y mucho que no tiene, e igual se le adjudica al otro.
Hay parejas que pactan, sin palabras, un arreglo para gratificar las necesidades de cada uno. Estas relaciones son pobres de afectividad, y suelen verse inundadas de competencias y rivalidades.
Otro tipo de elección es por la belleza física o la admiración hacia el otro, o el poder del otro.
Estos vínculos son intrincados, quiero decir, que suelen sentirse como forzados. Desde la mirada social, parecen la pareja ideal, pero en el adentro, no hay afectos, solo un frio acuerdo que sostiene lo que los demás esperan de ellos. Cada vínculo tiene sus particularidades. No hay “ vínculos normales”, solo que hay diferentes formas de estar, de relacionarse, de elegir vivir o, de vivir como se pueda. Hay un estar bien, cómodo, y un estar mal, no satisfecho. A veces se puede decidir buscar otros caminos o mantener lo seguro. No cambios. Los cambios son peligrosos para muchas cabezas. El aparato psíquico requiere un trabajo especial, que no es fácil de transitar. Tampoco lo es el sostener la insatisfacción. Pero de las dos, el camino menos arduo es el conocido. Mantener la situación.
Estar bien, es sentir confianza en el otro. Es respetar y aceptar las diferencias que existen en cada uno. Las personas no tienen que ser idénticas, ni gustarles las mismas cosas. Hay parejas que tienen gustos diferentes e igual se acompañan. Ese compañerismo, que no implica hacer las cosas a disgusto sino tener el placer de darle placer al otro…
También podemos decir, que es aliviante cuando sabiendo que al otro no le gusta lo mismo que a mi, no lo fuerzo a acompañarme en lo que a mi me gusta. El ceder, el negociar, es parte de la vida entre dos.
Cuando el ceder y negociar, no forma parte de ambos partenaires, solo es uno el que siempre cede, el vínculo se va desgastando.
Las parejas se gastan. El hacer lo que solo uno quiere, dejando que otro quede en un lugar de complacer y ceder siempre, lleva al cansancio. Esto significa que no hay un “entre dos”. El lograr ese punto del vínculo, que sin dudas exige frustrarse uno u otro, o dicho en otras palabras, PENSAR CON EL OTRO y no solo en mi, y lo mío o lo que a mi me gusta, habla de un vínculo de pareja que ha evolucionado.
Que cuando recién comienza un vínculo esto aparezca, puede pasar. Pero que luego de mucho tiempo, se hable y esto permanezca, se instale, lleva a dejar paralizado el crecimiento de ambos.
Digo crecimiento, porque los vínculos de pareja deberían evolucionar. No quedarse en las mismas discusiones, por las mismas cosas. Es una pérdida de energía emocional. El amor entre dos, implica un crecer y dejar crecer. Para esto es necesario la base de la confianza y el respeto. Del diálogo y del compromiso. De tener en cuenta al otro. Del pensar entre dos. Y esto, es un AMOR VERDADERO.
*Miembro de Asociación Uruguaya de Configuraciones Vinculares.
Especialista en Psicoanálisis Vincular.