Domingo 7 de marzo, 2021
  • 8 am

Padres e hijos

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram (*).
Hace 15 días abordamos
el tema "madres e
hijas". Hoy padres e hijos.
Sin dudas el vínculo
padre-hijo, marca y define
un montón de aspectos que
construyen y definirán la
personalidad del varón, así
como también el modelo
de hombre y padre.
En general, los padres
de hoy presentan muchas
variables. Hay padres que
acompañan desde el embarazo,
apoyan a la mujer
y al momento de nacer el
niño colaboran con la crianza
del bebé. Desde cambiarle
los pañales, bañarlo,
darle las primeras papillas,
más tarde acompañarlo a
la escuela, asistir a reuniones,
observarlo, jugar con
el niño, etc.
Algunos padres actuales
tienen una relación más
comprometida si se quiere,
como también hay otros
que delegan la crianza a la
madre, o simplemente no
sienten que puedan participar,
o no se permiten hacerlo.
Es importante ver, el "lugar"
que da la madre desde
el comienzo de la vida del
niño. Qué espacio deja
para que el padre participe.
Hay mujeres que no le
dan lugar y hasta que el
niño no empieza a interrelacionarse
con el padre,
éste no actúa con el niño.
Esto quiere decir hasta los
6, 8 meses del bebé, donde
el padre ocupa a veces
un lugar poco participativo.
A los 6, 8 meses, el
niño comienza a reconocer
más figuras, además
de la madre, y muchas
veces es ahí, cuando el
padre se integra.
La mujer le debería hacer
un lugar y él, ocuparlo.
Si no es así, y la madre es
más aprehensiva con el
niño, ¿qué pasa que el
padre no puede marcar su
presencia?
Hay un sinfín de estereotipos
paternos que podría
describir. Padres que
viven con una sensibilidad
especial el crecimiento y
educación de sus hijos, a
padres que están, conviven
y es como si no estuvieran.
Hay padres presentes,
protagonistas y otros que
están ausentes u abandonan
su función.
El por qué es muy variado.
Las causas del comportamiento
paterno son
múltiples y las consecuencias
en la vida de los hijos,
también son múltiples.
Voy a describir algunas
formas frecuentes en los
comportamientos paternos.
1.- El hombre que asume
su paternidad y acompaña
su hijo en el desarrollo,
en la educación, en el
diálogo, en el juego. Que
ve a su hijo como otro diferente
a cómo fue él como
hijo, que puede ubicarlo en
su relación con la madre, y
no sentirlo como un rival,
que le saca tiempo con su
mujer. Este prototipo de
padre que acompaña al hijo
en sus diferentes etapas, y
que funciona como ley, es
decir con afecto y poniendo
límites con firmeza. Indudablemente
en este modelo,
el desarrollo del niño
no tiene por qué tener conflictos,
salvo los esperados
en etapas complejas
como la adolescencia, donde
el varón tiende a confrontar
más con su padre.
2.- El padre que vive con
su hijo pero no lo mira, no le
habla o lo rechaza sin
darse cuenta. Por algún
motivo, o porque no tuvo
padre o porque no sabe
cómo actuar, o no le da
importancia, porque no considera
que sea importante.
El daño que causa este
vínculo, donde deja al hijo
con un único referente, la
madre, genera a la larga
muchos conflictos. Es tener
un padre pero no tenerlo.
Quizás más duro para el
hijo que si el padre se hubiese
muerto. Es un niño
que crece no sintiéndose
querido por su padre, hay
un vacío que lo puede llenar
un sustituto, un tío, un
abuelo, pero el dolor de
tener al padre y que éste no
lo reconozca….
3.-El padre que no vive
con su hijo, la pareja está
separada y el niño ve a su
padre en forma esporádica.
Hay padres que cuando
ven a sus hijos, como el
tiempo es poco, tienden a
que ese momento sea de
esparcimiento, por tanto el
educar y poner límites es
casi nulo.
Otros, que cuando se
encuentran con sus hijos,
por el sentimiento de culpa,
de estar poco, a todo le
dicen "si", y la función
paterna, también queda
desdibujada.
Actualmente, y en nuestro
país, cuando los padres
se separan, generalmente
los hijos quedan con
la madre. No ocurre lo mismo
en otros países, donde
la tenencia de los hijos
varones se la adjudican al
padre.
Los hijos varones que
crecen sin la presencia
cotidiana de su padre tienen
que resolver situaciones
internas, que no las
resuelven quienes crecen
con un padre presente.
No pasa solo por el convivir,
sino por el marcar el
lugar que corresponde y
ubicar al hijo en cada paso
que va dando en la vida.
El padre debe cumplir
con su función de ordenador,
de ley, de norma, eso
da seguridad al hijo. Esto
lo puede hacer viviendo o
no con él.
Padre es el que acompaña,
dialoga y está. Afirma
al hijo en su lugar de
hijo. La función del padre la
puede cumplir un sustituto,
y el hijo podrá aceptarla
cuando es niño, en la pubertad
y adolescencia es
más difícil. Por eso es que
hacemos tanto incapié en
la primera infancia. Hay
cosas que se definen en la
personalidad del niño en
esa etapa.
También es bueno subrayar
que hay otros momentos,
como la adolescencia,
que el varón necesita
esa figura, y que si
bien, cada uno es como
puede, como le sale, es
una nueva oportunidad para
reparar con ese hijo y
acompañar su crecimiento.
Sería interesante que
los hombres pudieran cuestionarse
su lugar como padres.
Qué dan cómo padres.
Qué les piden los
hijos. ¿Miran a sus hijos?
¿Los reconocen como personas
diferentes a si mismos?
¿Los aceptan cómo
son?
Ser PADRE, es ubicarse
en un lugar diferente,
adulto y asumir ese lugar.
Y pensar que mi hijo no
soy yo cuando era niño. Es
otro diferente, con otros
padres, otra historia, otra
época.
Sin dudas, el lugar paterno,
como el materno tiene
innumerables prototipos
y modelos esperables.
Cada persona es. Lo bueno
sería que pudiera pensar-
se, para dar lo mejor,
en el tiempo que el hijo lo
necesita.
(*) Miembro de Asociación
Uruguaya de Configuraciones
Vinculares.
Especialista en Psicoanálisis
Vincular.