Martes 16 de agosto, 2022
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Dos buenas para terminar el año – Columnistas

Pablo Mieres
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Pablo Mieres

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Pablo Mieres.
En el final del año 2011 corresponde señalar que el gobierno ha impulsado un par de iniciativas que merecen ser subrayadas porque, más allá de los casos concretos, son señales compartibles de una orientación política en materia de reforma del funcionamiento del Estado.
En los dos casos, además, el gobierno al impulsar estas decisiones, enfrenta la oposición sindical que reivindica las peores prácticas corporativas que, además, representan la defensa de privilegios y prebendas que son contradictorias con las buenas políticas públicas.
En primer lugar, el gobierno ha decidido no "aflojar" ante la presión y las movilizaciones del sindicato de Banca Oficial de AEBU, que pretende mantener el criterio de que los ascensos funcionales se determinen por el mero transcurso del tiempo, es decir por antigüedad, con independencia de la evaluación de la gestión de los empleados.
El Directorio del Banco República y el gobierno nacional han decidido modificar este criterio e incluir un sistema de evaluación de los desempeños, como criterio para la promoción del personal. Sin dudas que esta propuesta va en la dirección de la mejora de gestión y forma parte de las reformas que deben realizarse en el funcionamiento del Estado.
La postura contraria y las medidas de confrontación del sindicato son indefendibles. Sus reivindicaciones en defensa del ascenso por antigüedad solo promueven la mediocridad y los privilegios de los funcionarios, despreciando la importancia de la mejora del servicio y de la apuesta a la calidad.
En segundo lugar, el Ministerio de Transporte, con el apoyo expreso del Presidente de la República, ha decidido la transformación de AFE en una empresa de derecho privado, reformulando su estructura y funcionamiento para hacerla viable y competitiva para desarrollar el transporte ferroviario como una alternativa necesaria e imprescindible para el desarrollo del país.
Lamentablemente, la Unión Ferroviaria se "ha puesto en la vereda de enfrente" y anuncia un intenso enfrentamiento a la decisión anunciada. Una pretensión absolutamente indefendible, sobre todo tratándose de un conjunto de funcionarios que desde hace muchos años recibe sus salarios por su trabajo en una empresa que es totalmente deficitaria.
En buen romance, los funcionarios públicos de AFE están siendo "subsidiados" por el Estado en base a fondos que nacen de los impuestos que pagamos todos los uruguayos. Esta situación insostenible se revierte con la propuesta de transformación impulsada por el gobierno, sin embargo los trabajadores de AFE no están dispuestos a aceptar su pasaje al régimen privado.
En los dos casos el gobierno con sus decisiones está apostando a la modernización del sector público y una transformación positiva de las modalidades de gestión pública que permitirá brindarle a los ciudadanos de a pie un mejor servicio.
Por eso tienen de nuestra parte el más firme apoyo.
Y esto es independiente de que, como todos sabemos, cuando el actual partido de gobierno estaba en la oposición defendía, lamentablemente, todas las reivindicaciones sindicales.
En particular, es de recordar la defensa de las posturas de la Unión Ferroviaria oponiéndose a cualquier reestructura o transformación de AFE. En aquellos tiempos las medidas que hoy se promueven y defienden eran calificadas, sin miramientos, como parte de un plan privatizador o como una manifestación del neoliberalismo.
Pero, lo que realmente importa es que ahora se puedan impulsar las transformaciones necesarias.