Sábado 24 de octubre, 2020
  • 8 am

Los amores de la adolescencia – Columnistas

Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*.
Los adolescentes que comienzan un noviazgo a los 15, 16 años, a veces permanecen juntos toda la vida. Van creciendo juntos.
También están las parejas de novios adolescentes, que luego de muchos años, deciden separarse.
La separaciones de estos adolescentes pueden llegar a ser tan o más dolorosas que las que transita un matrimonio adulto en las mismas circunstancias. Sienten un dolor tan profundo al punto de no querer vivir más.
¿Por qué llega al punto catastrófico de hasta intentos de querer matarse?
Estos jóvenes que no conciben la vida sin el otro, muchas veces, no es tanto "sin el novio", sino que el caminar solos es algo que jamás hicieron, porque de ser niños, pegados a sus padres, se pegan a una relación de novios que tiene características de una relación de pareja de adultos. Muchos reproducen el modelo matrimonial de los padres, lo que conocen.
Otros, toman lo conocido y le dan un toque propio de la época. "Somos novios, pero yo salgo con mis amigos y vos con los tuyos".
A los adultos esto les resulta novedoso. Y quizás habla de un acuerdo de mutua confianza y de una forma de seguir manteniendo los espacios propios. Quizás es más sano esto, que aquél viejo ideal machista que el novio salía y la chica se tenía que quedar en la casa.
Los adolescentes del siglo XXI se comportan sin ningún estereotipo, poco les importa si es o no es aprobado por la sociedad. Hacen lo que van sintiendo, se afirman, se sueltan, acuerdan, pactan, se comprometen o no se comprometen.
Quizás con los cambios actuales en los modelos de pareja, los jóvenes van, de acuerdo a su historia personal, construyendo lo que necesitan para sostenerse. Así es, que muchas veces, es tanto el tiempo que pasan solos, o porque los padres trabajan, o no se sienten atendidos, o no los tienen, que, la pareja llena lo que les falta a nivel afectivo.
Muchas parejas de novios adolescentes compensan sus vacíos afectivos en una relación de novios.
Esta relación cuando perdura y se afirma pasa a ser un soporte uno del otro, pasan a tanto tiempo juntos que, por aburrimiento, pelean.
Esto se torna tan desgastante que llegan a un caos, donde se dejan y vuelven. Un caos al que retornan con un poco más de fuerza y con el fuego prendido otra vez. Y continúan a veces sin saber bien por qué. A eso le llaman amor. Es el amor que conocen. Amor muchas veces con características de pasión, pero también con características fraternas y filiales.
Hay noviazgos que se sostienen años en la adolescencia y se terminan. Cada uno arma una familia y después de un montón de años se divorcian y se vuelven a encontrar con el novio/a de la adolescencia.
Si se cumple aquello de que "dónde hubo fuego…" o es algo que quedó pendiente, o son afectos que se mantuvieron o se revalorizaron después de muchos años… eso habría que preguntárselo a las muchas parejas que se re-encontraron.
Si es el amor después del amor, o las ganas de volver a otra etapa de la vida o por soledad, que se busca "aquello" que dio otra seguridad y tenía otra frescura, en fin, no hay una respuesta única.
Si, está muchas veces presente el deseo de evocar una etapa donde cada uno era más joven. Tenía otros ideales. Después de una ruptura matrimonial, los ideales quedan muy quebrados. La creencia del amor eterno se cae, pero está aquél primer amor que quedó lejos y en el plano de lo ideal.
La fantasía de aquella pareja como más pura, más inocente, está en cada uno de los partenaires. Como si el tiempo no hubiese pasado. Pero, el tiempo pasa para todos y 20 años después no se es la misma persona.
Quizás muchas veces la necesidad de volver a sentirse querido/a, seguro, con otro "conocido", lleva a la fantasía de que ese combo está en aquél primer amor, y puede ser…
La necesidad de sentirse querido está en todos los seres humanos. Sí es difícil encontrarse con otro, en el momento justo y en las condiciones apropiadas. Estar abierto y permeable a lo nuevo. Sin estructuras viejas. Porque si uno quiere volver a armar algo parecido a lo que tuvo antes, y el otro quiere otra cosa, desde el pique no va a funcionar. A veces los dos quieren armar lo mismo, pero es otra etapa de la vida, donde el gran detalle es que ahora hay hijos, de otras parejas, lo que a veces, no es tenido en cuenta.
Si bien es complejo, es un desafío el animarse a más. Seguir adelante. Tomar lo mejor de lo aprendido y permitirse vivir como cada uno quiere, solo o con otro, intentando no repetir lo que no funcionó.
*Especialista en Psicoanálisis Vincular. *Miembro de la Asociación Uruguaya de Configuraciones Vinculares