Viernes 26 de febrero, 2021
  • 8 am

“Peter pan” en el siglo XXI – Columnistas

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*.
Se dice que tienen el Sindrome de Peter Pan, a quienes siendo ya adultos cronológicamente, no quieren crecer. Se mantienen en una actitud de vida cómoda, sin muchas responsabilidades y en una actitud pasiva frente al mundo. En ellos predomina la dependencia de sus padres, aún teniendo algún trabajo. El que puede ser sustentable o no. Y si lo es, no es destinado a su supervivencia, sino a la vida light, sin muchos proyectos, sino solo disfrutar el hoy. Se trata principalmente, de inmadurez emocional.
En el Sindrome de Peter Pan, hay un no querer dejar de ser hijo. No acceder a la paternidad ni la responsabilidad que esto implica. Viven centrados en sus cosas y sus problemas. Sí necesitan una pareja, y la tienen, pero cuando el vínculo se va haciendo más comprometido y avanza, rompen el compromiso. No pueden perder su libertad, y buscan la culpa en el otro. Son personalidades simpáticas, sociables, seductoras, pero también rebeldes y narcisistas. El envejecer es una pesadilla para estos personajes.
EL ORIGEN DE
“PETER PAN”
El cuento de “Peter Pan”, es del escritor y dramaturgo escocés, James Berrie . Cuando Berrie tenía 6 años, muere un hermano y su madre cae en una profunda depresión. Este suceso marcó su vida y aún en la adultez, recordaba con nostalgia, los tiempos de su primera infancia, donde tenía una familia feliz. Sin dudas, su obra “Peter Pan”, de 1904, tiene algunos elementos autorreferenciales.
Como en el cuento, los Peterpanes actuales, hacen “como si” vivieran en la tierra de Nunca Jamás, donde se es niño para siempre, y buscan una Wendy como mujer, la que les sirva en tanto se haga eco de sus necesidades, pero donde les demande algo, a otra cosa.
LOS PADRES
DE PETER PAN
En las familias donde hay un Peter Pan, está el preguntarse, “por qué una adolescencia tan larga?” También un culparse y buscar la respuesta a “qué hicimos mal como padres?”. Un cuestionarse dónde está el error. . .
En realidad, son padres que brindaron TODO. Que dieron una buena educación, cuidado y comodidades a los hijos. Los sobreprotegieron también al punto de no dejarles mucho espacio para experimentar y golpearse, que es una de las bases del crecer.
Son padres que han dado tantas satisfacciones a sus hijos, que si crecen, se van de la casa de ellos, las pierden.
PUEDE CRECER PETER PAN?
Hacer el duelo de la adolescencia es un paso evitado por estas personalidades. El paso del tiempo y el crecer es algo que temen, por eso la necesidad de vivir en un mundo alejado de la realidad y ser un eterno adolescente.
El vivir sin responsabilidades adultas, no es algo que la persona lo viva como una vida “feliz”. Es transitar por una frustración que muchas veces se niega, pero existe. Además las inquisitivas preguntas de los que viven alrededor, “Cuándo te vas a casar?”, o “para cuando el primer hijo?”…
Es un modo de funcionamiento inconsciente. No es por gusto ni por molestar a los padres o a la pareja.
Muchos Peterpanes eligen crecer en algún momento de sus vidas. Se tratan y se permiten acceder del lugar de hijos al de padres. Acceden también a enfrentar el “dolor” de las frustraciones tan temidas. Dolor que no es tan terrible como imaginaron, con los recursos y defensas de adultos.
Muchas veces los Peterpanes vienen por sugerencia de la “Wendy” de turno. Que no es más que la prolongación de una mujer complaciente, tolerante e inagotable como lo fue la madre de Peter.
Asumir nuevos roles, desde la confianza en si mismo. Como también manejar la ansiedad del “todo ya”, es un paso importante en el proceso de maduración emocional.
También el conectarse con el dolor emocional, que es un punto al que huye desde la protección del amor propio.
Aceptar que la vida y la juventud eterna, no existen. Que el tiempo no se puede detener.
Y que se puede seguir siendo simpático, alegre, divertido y disfrutar nuevas cosas, asumiendo la realidad, el paso del tiempo y la vida misma.
*Especialista en Psicoanálisis Vincular. *Psicoterapeuta.