Viernes 26 de febrero, 2021
  • 8 am

Contactos líquidos – Columnistas

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*.
Los jóvenes actuales, acá y en el mundo, no dejan de sorprendernos con las nuevas formas de relacionarse en pareja. A la palabra “compromiso”, prácticamente le han cambiado la acepción que se le daba en otro tiempo. Las relaciones tienden a ser pasajeras, ocasionales, intrascendentes y sin ninguna otra condición que la SATISFACCIÓN INMEDIATA.
No es lo mismo contactarse, que vincularse.
Los contactos son innumerables, pero el vincularse exige una elección, un deseo y una ligadura especial. Es un proceso que no todos están dispuestos a transitar.
Así, el nuevo “conjuro” es: “Vivamos el momento”.
El vivir el momento es la norma del “sin compromisos”. Muchos mensajes de celular o llamadas, ya son decodificadas como invasoras, o asfixiantes. Por tanto, el encontrar el punto justo para sostener “eso”, es como un juego de códigos que unos y otros van aprendiendo luego de sus primeras experiencias y adaptándose a ese funcionamiento, como lo natural.
Esta suerte de transitoriedad, juega con el formato de lo que Bauman denominó, “amor líquido”.
¿Se quiere como antes?
El amor romántico prácticamente se ha extinguido. La gente se quiere con recaudos por el miedo a sufrir. Parece una paradoja, por un lado se vive intensamente el hoy, con avidez, con pasión y por otro, el temor al compromiso, hace que no se avance a otra etapa del amor.
Todos quieren satisfacción inmediata. Apenas aparezca algún indicador de decepción o la satisfacción cae un poquito, es suficiente para alejarse y buscar otro/a, que satisfaga rápidamente.
El desencanto es inevitable en cualquier relación, antes y ahora. La diferencia es que ahora, no hay ninguna tolerancia ni capacidad de negociar con el otro “si no me satisface, salgo corriendo”. Esa es la forma de defenderse, no mostrando LAS EMOCIONES. Los jóvenes hoy, temen sacar sus afectos, expresarlos, liberarlos.
Es más fácil que todo sea fugaz, y cuantas menos palabras se intercambien, mejor. Menos compromiso. Por algo muchos prefieren los mensajes de texto a las llamadas, puesto que donde hay intercambio de palabras, hay diálogo, y así, pueden expresarse y mostrarse aspectos de uno mismo donde se queda al descubierto.
EL VACIO DE LA
ADOLESCENCIA
Hay adolescentes que expresan con palabras, llantos, angustia, el sentimiento de vacío, de desasosiego, de incertidumbre, de sufrimiento. Otros, lo expresan con actos como cortarse los brazos, marcarse la piel.
Se lastiman para mostrar el dolor que no pueden expresar con palabras. Este dolor nunca viene de la nada. Viene del vacío de sus vínculos, del déficit de sus vidas. Lo mismo sucede con el consumo de drogas permitidas y no permitidas. Cuando estos adolescentes pueden encontrar relaciones estables, vínculos sostenedores, elaboran sus situaciones conflictivas.
Si bien por un lado, buscan relaciones transitorias, para no comprometerse ni sufrir, por otro lado, son las relaciones estables y sanas, las que les permiten estabilidad emocional.
Por otro lado, adolescentes de 15 o 16 años, comienzan relaciones de pareja pegoteadas, van y vienen juntos a todos lados, se alejan de sus amigos y actividades recreativas. Son como siameses. Necesitan esa fusión como el aire que respiran.
Sin lugar a dudas, en la maduración del cerebro del adolescente, muchos van encontrando equilibrar sus emociones y permitirse “compromisos” que de alguna manera, y en el correr del tiempo, pueden transitar decepciones, espacios de cada uno, y compartir y disfrutar los espacios de los dos. Tienen códigos propios y los van regulando de a dos.
Existe también esta fugacidad vincular, en adultos. Hombres y mujeres de más de 40 años, experimentan como los adolescentes esta forma de encarar la vida. Muchos, luego de haber vivido años en matrimonios, con y sin hijos. Son otras elecciones, diferentes.
Quizás en algún momento de sus vidas, deseaban una familia, o por algún mandato socio-cultural fue la opción. Aquí no pasa por inmadurez del cerebro.
Puede ser por crisis evolutivas, como la menopausia en la mujer o la andropausia en el hombre. O también frente al cambio de los tiempos, las personas van cambiando y eligen otras opciones. Pudo haber un desgaste de mucho tiempo en su pareja, y por consiguiente la elección de parejas líquidas. . .
Quizás hoy, lo que deja al descubierto la liquidez de los vínculos es la posibilidad de ELEGIR.
Muchos viven y disfrutan esta libertad, otros la padecen. Otros, juzgan censuradoramente. . . cada uno hace y construye lo que puede, lo que le sale… cada uno busca su bienestar, líquido o profundo…
*Especialista en Psicoanálisis Vincular. *Psicoterapeuta.