Viernes 26 de febrero, 2021
  • 8 am

Los chicos crecen, la gente cambia. . . – Columnistas

Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram.
Psicoterapeuta Vincular.
La relaciones interpersonales, se caracterizan hoy, por ser momentáneas, efímeras, todo es viable de cambio, en un abrir y cerrar de ojos.
El pasaje de la niñez a la adolescencia es casi imperceptible, vemos niños con 10 y 11 años con actitudes, expresiones y acciones de adolescentes. Y no lo son. Esto es muchas veces observado y tomado con perplejidad por los padres, que creen, “es lo que les pasa a todos” y no lo corrigen.
RITUALES URBANOS
En la pubertad, cada sociedad tiene sus propios códigos de iniciación, que “ubica”, en un lugar donde “no se es más un niño”.
Treinta años atrás, una forma de iniciación en los varones, era el tomar alcohol y/o fumar, y debutar sexualmente con alguna persona con más experiencia.
En las chicas, quizás probar un cigarrillo, y la gran mayoría no experimentaba el alcohol. No era algo que formara parte del ser “grande”, sino que se asociaba más al género masculino.
Hoy el debut, o la popularidad circula en torno al “animarse”, “soltarse”, hacer una previa con bebidas alcohólicas para ir entonando, los más chicos con otros, un poco más grandes que aparecen como modelos e ideales, esto se da, en ambos sexos.
Muchos jóvenes dan comienzo a su adolescencia con estos formatos. Y los que no, quedan como en una suerte de exclusión, de anonimato y de “baja popularidad”.
Lo que da prestigio y pertenencia en ambos géneros es, el “animarse a más”, sea como sea.
En esta montaña rusa de impulsiones, la vida y los grupos les van marcando el camino de la búsqueda rápida de satisfacción. De la intolerancia al dolor y la levedad en la expresión de sus afectos. No quiere decir que no los tengan, quiere decir que “no es bien visto” por sus pares, mostrar sentimientos de TERNURA, CARIÑO, Y MENOS QUE MENOS DE DEBILIDAD AMOROSA…
De toda esta adolescencia, hay quienes evolucionan a elegir estudiar, otros a trabajar. Es interesante ver como estas nuevas generaciones cambian de trabajo o de elección de carrera u oficio muchas veces. No es una barrera el pasar año en año, de una a otra Institución. Está naturalizado.
La oferta de trabajo no es problema para estas nuevas generaciones. Dejan un trabajo y tienen uno nueva en puerta.
Algo impensable en otros tiempos, donde toda la vida se trabajaba y se jubilaba de un solo lugar.
RELACIÓN ENTRE LOS CAMBIOS DE TRABAJO Y EL APEGO AFECTIVO
Hay estudios que demuestran que las personas tienden a ser más estables y sentirse satisfechas con su trabajo, sus grupos de amigos y su pareja, en tanto hayan tenido una primera infancia con pautas de crianza estables, afecto seguro y se les haya trasmitido confianza en sí mismos. En el trabajo se sienten seguros de lo que hacen, valorados por sus compañeros y a su vez esto les lleva a tener un mejor desempeño.
En tanto aquellos que durante su infancia vivieron muchos cambios (de casa, de cuidadores, escuelas, ciudades, etc), padres autoritarios y una afectividad distante, que genera inseguridad y miedo, son personas que tienden a trabajos más individuales, prefieren trabajar solos. Dicen que les va muy bien y están satisfechos con su trabajo, pero no les cuesta cambiar de empleo, prefieren el éxito en su trabajo a la comodidad que puedan tener sosteniendo relaciones laborales y sociales conocidas.
Habría un tercer grupo, de personas con características más ansiosas, que son lo que siempre están desconformes e insatisfechos con su trabajo y con lo que hacen en él. Nada es suficiente, les cuesta terminar con todo lo que emprenden porque son muy distraídos. Cuando alguien les halaga o valora, su labor, disminuyen su potencial y descuidan lo que hacen.
Los cambios vertiginosos de esta época, sin duda influyen en toda la sociedad. Han influido en la familia, en los grupos de amigos, en los relacionamientos amorosos y en los valores que sostienen los vínculos.
Generalmente el malestar en las relaciones se dispara por la inseguridad que siente uno del otro. Quien es más estable, se siente un OBJETO del otro.
Es difícil entender el individualismo, el desapego, la liquides vincular.
También es frecuente que quien es más inestable, busque alguien estable. “Los opuestos se atraen”, la cuestión está en vivir estos vínculos sin tanto sufrimiento, sin buscar cambiar o transformar al otro, porque el querer que sea como yo quiero, es violentarlo. O ampliamos la tolerancia y aceptamos, o vivimos en una lucha interna, porque probablemente el otro, “ni cuenta se da”. . .