Jueves 25 de febrero, 2021
  • 8 am

De varones y paternidad – Columnistas

Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*.
La mayoría de nosotros venimos de familias con funcionamientos patriarcales o matriarcales. Actualmente, es tan grande la transformación social de hombres y mujeres, que va dejando lugar a una gran diversidad de estructuras familiares.
Tanto hombres como mujeres, atravesamos cierta "lucha" por una sociedad no sexista y no patriarcal.
LA FAMILIA PATRIARCAL
Se caracteriza por un padre con mayor autoridad que la madre. Un padre hegemónico quien determina muchas veces cierto lugar a uno de los hijos, lo prepara para que sea exitoso y lo que él quiere. Y si hay una hija mujer, le asigna una mirada con la expectativa de que sea sumisa. El padre en la familia patriarcal, es un padre autoritario pero muchas veces, ausente.
La mayoría de los varones jóvenes siguen intentando armar el modelo conocido, donde la mujer se ocupa mayormente de las tareas de la casa, los hijos, y, además, tiene su trabajo fuera, su independencia económica y aportan. Si bien muchos hombres comparten algunas tareas domésticas, la gran mayoría, no tiene incorporado este modelo de cooperativa familiar. Colaboran en la crianza de sus hijos, pero muchas veces lo hacen desde un mandato cultural, a veces, y por la mirada social, que les devuelve un "10" por su tarea. Son pocas las parejas que comparten en forma equitativa las tareas de la casa y la crianza de los hijos.
Los padres, generalmente vienen de la enseñanza de sus propios padres, donde hay que dominar y ser "rudo", con todo lo que no sea igual.
También se les enseña a no demostrar emociones como el cariño y la ternura, por asociarlas a lo femenino.
En todo este camino, cuánto pierden los padres con sus hijos varones. . . cuánto de proximidad y acercamiento, lo cual significa un déficit en nuevas generaciones, ávidas de afecto.
Es inevitable en una familia patriarcal, abolir ciertos prejuicios. Actualmente algunas mujeres avalan y potencian mandatos culturales. Otras, llegan a la explosión, terminando en parejas rotas. Niños que sufren la violencia de los gritos, el destrato, la soledad, la ausencia de padre. Niñas que observan sus madres violentadas, y crecen con la rabia y la impotencia de la sumisión que vieron en sus madres, y, acarrean el miedo a armar sus propias familias.
TRES GRANDES PROTOTIPOS DE PADRES:
1. Modelo hegemónico, es el tradicional, el del padre autoritario, que manda y todo lo puede. Hombres que en el ámbito público son una persona, y en el ámbito familiar, otra. Les cuesta asumir la propia violencia. . . aún cuando los "silenciosos gritos" de los hijos claman por paz, es más fácil echarle la culpa al otro. El otro es el que provoca, el otro es el que se portó mal, el otro es el que rompió reglas. . .
2. El modelo que va de un extremo a otro, por un lado el poder lo tiene el hombre, y por otro se abre a la equidad de género. Este modelo de hombre muchas veces se compromete con su familia, se muestra como un hombre moderno que ayuda en todo a la mujer y por otro, se le cuela el mandato cultural de la infancia y adquiere la distancia sobre todo con los hijos varones.
3. El alternativo progresista, aquí se encuentran los hombres que aceptan la igualdad de hombres y mujeres. Es difícil para estos hombres, que desarrollan su sensibilidad, ser aceptado por los demás hombres, que los discriminan.
Son hombres que tienen cierto cuidado en el trato con mujeres, colaboran en las tareas, saben decir "no", por lo que, algunas mujeres también los discriminan, y hace que surja en ellos, cierta violencia de palabras, aunque en escasas oportunidades.
¿ QUÉ PADRE ELEGIS?
Si les preguntáramos a los varones qué padre les gustaría tener? , la respuesta seguramente sería la misma: "un padre presente, cerca, compañero, respetuoso de su madre, que no grite, ni maltrate, que les de afecto y esté cerca para hablar, y que los acepte como son."
Es difícil cuando se tuvo un padre hegemónico, dejar atrás la propia historia. En algún lugar está, el "chip" de la dureza. Hay que trabajar mucho en uno mismo, cuando se transitó una familia con estas características.
Quizás usted, no sea un padre que maltrata físicamente, pero QUÉ MIRADA LE DEVUELVEN SUS HIJOS DE USTED MISMO?
¿Puede ud. hablar con sus hijos fluidamente? Tiene confianza y la dedicación necesaria para conversar con ellos?
De estas preguntas, puede deducir, en cuál de los tres estereotipos paternos usted se encuentra. . .
*Especialista en Psicoterapia Vincular.