Viernes 26 de febrero, 2021
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Mitos y verdades del divorcio y los hijos – Columnistas

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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PS. Gisela Caram*.
Cuando una pareja, con niños o adolescentes, no puede resolver sus conflictos y decide separse, hay que tomarse el tiempo necesario para “preparar”, por decirlo de alguna manera, a los hijos.
Uno no puede salir corriendo de la casa y cambiar ciertas constantes a las cuales sus hijos están habituados, de la noche a la mañana.
Es difícil trasmitir la decisión tomada. Más, cuando en la pareja, no se comparte la misma idea.
QUÉ DECIR
Por más pequeños que sean los hijos, es importante que estén los dos, al comunicar que no van a vivir más juntos.
Aclare que esto no tiene que ver con los ellos, que es una decisión de pareja, (y lo mejor sería que ambos estén de acuerdo.)
No se ponga a llorar frente a ellos. Permita que sean ellos quienes se expresen. Trate de contenerlos, no que ellos los tengan que consolar a alguno de sus padres.
Deje presente que van a seguir siendo una familia, y que el amor a los hijos será siempre el mismo.
La charla familiar no se debe generar en un clima de drama. No frente a los hijos. Por eso es necesario que cuando la decisión sea tomada y hablada, esté lo más digerida posible en la pareja. Es difícil, pero el que la tensión se minimice, disminuye el dolor psíquico a sus hijos.
Los hijos siempre quieren ver a sus padres juntos. Por eso, se habla cuando se está seguro de la separación. No se puede estar manipulando la relación de pareja con amenazas. Como tampoco usar de argumento los hijos para mantener sujeto a quien no quiere más, compartir la vida con el otro.
¿TRAUMAS?
¿Tienen más traumas los hijos que viven con sus padres separados?
No. Los hijos superan la no convivencia con ambos padres, en la medida que los padres lo superen. Son hijos traumados, los que sus padres mantienen peleas eternas por tenencia, visitas, dinero, etc.
Cuando una de las partes, no puede salir del proceso de duelo, y pasan los años y se sigue esperando el “regreso”, o se vive en el resentimiento, los hijos se van complicando.
Generalmente cuando los padres resuelven la situación adultamente, esto quiere decir, sin peleas eternas, forcejeos por quien se queda un día u otro con los hijos, y desdramatizan su sentir, los hijos elaboran adecuadamente. Esto no quiere decir que todos no tengan que transitar un duelo. Y el duelo es conectarse con recuerdos de los buenos momentos vividos, con la tristeza o la falta del otro. . .
Por eso es importante que al elegir el camino de la separación, se tenga claro por qué se tomó esta opción.
Hay que tener claro por qué uno alguna vez eligió ese otro, si fue por: amor, “mandato cultural”, “el paso que sigue, después de tantos años de novios”, “para salir de la casa de los padres”, “por lo económico”, “para tener hijos”, etc.
El motivo y el desmotive, son cosas que cada uno debe tener claras.
¿ES UN FRACASO?
El divorcio no es un fracaso. Es una opción. También una elección. Las personas cambian y puede pasar que aquello que los unió, hoy haya perdido vigencia.
Una familia pasa de ser nuclear a ser, monoparental cuando viven los hijos con uno de los padres)
extendida, (con padres y abuelos)
ampliada, (con la nueva pareja de uno de los padres ).
Pero, sigue siendo una familia SIEMPRE.
El “fracaso”, es un sentimiento.
Se siente como tal, al principio, pero hay que superarlo.
Los hijos fracasan, cuando los padres no superan. No superan cuando el resentimiento de uno contra el otro, perdura en el tiempo, o cuando el estado de ánimo es variable, irritable, depresivo. O cuando uno de los padres se siente abandonado por el otro, los hijos también se sientan abandonados, y gastan su energía afectiva en la pareja.
Rehacer la vida, no necesariamente habla de una nueva relación, sino el hacer cosas para sentirse bien. Es el lograr superar la separación equilibradamente. Es cerrar una etapa de la vida y cuidar lo más importante que puede haber quedado, los hijos.
*Especialista en Psicoanálisis Vincular. *Psicoterapeuta.