Domingo 15 de diciembre, 2019
  • 8 am

El trabajo insalubre y el trabajo nocturno – Columnistas

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez*
Hace unos días, y luego de una larga discusión en la Comisión correspondiente, el Parlamento sancionó un proyecto de ley, en el cual –entre otras cosas- se establece que los trabajadores públicos o privados que desempeñen sus tareas entre las 22.00 y las 06.00, percibirán un 20% de compensación en el sueldo, con la condición de que la jornada laboral se extienda por lo menos por cinco horas. Al parecer la idea del Poder Ejecutivo es promulgarlo, publicarlo y fijar su entrada en vigencia en el mes de agosto del presente año.
Cualquiera que lea esta noticia, va a tener una reacción positiva, como también ocurre cuando uno toma conocimiento de las compensaciones especiales que se les da a los trabajadores que realizan tareas insalubres.
Y eso es así, porque no hay duda que trabajar de noche, o realizar tareas en trabajos insalubres no puede ser considerado un trabajo normal, en el sentido que el trabajo nocturno, supone una alteración de los ritmos biológicos del trabajador, sin perjuicio de que repercute negativamente en su vida familiar y social; y realizar tareas insalubres, supone trabajar en un ambiente hostil por razones de temperatura, de ruidos permanentes, de manipulación de sustancias tóxicas, o sustancias como basura domiciliaria, industrial u hospitalaria, contacto con animales salvajes o semi-domesticados, contacto con residuos orgánicos, etc..
Entonces la primera reacción es muy simple: deben ganar más. Está bien el plus que se dispuso pagarles.
¿Pero realmente, es lógico tal razonamiento? ¿Pagándoles más, estamos protegiendo la salud del trabajador?
Obviamente que no. Por eso, desde hace unos años, en el ámbito del Derecho Laboral, ha tomado cuerpo la idea de que pagar más por el trabajo nocturno o por el trabajo insalubre no protege la salud psico-fìsica del trabajador, y por tanto no lo protegen de los problemas que con el transcurrir del tiempo, seguramente va a tener en virtud de estar realizando tareas en un medio hostil o en horarios contrapuesto a la normalidad en que la gran mayoría realiza sus actividades.
Entonces: ¿cuál es la solución?
La solución está en que trabaje menos horas, y que además cuente con protección para que su salud quede protegida del ambiente laboral en el cual se mueve. Por eso se habla de que la jornada debe ser de 6 hs. y el horario semanal de 30 hs., pero su retribución debe seguir siendo equivalente a un trabajo de 8 hs. diarias; que debe proporcionársele vestimenta adecuada (ropa, calzado, tapa-orejas, casco, tapa-boca, guantes, etc.), siendo obligación del trabajador usar tales elementos en el cumplimiento de sus tareas; que debe jubilarse con menos años de trabajo que el normal de los trabajadores; que debe gozar de períodos de licencias mayores a los comunes, pero además que no lo gocen todo junto, sino dividida por ejemplo en tres períodos de licencia al año; que debe rotar en su actividad, por lo cual en algún momento, deberá cumplir tareas en horarios diurnos, o en su caso, en un medio laboral normal, ajeno a cualquier elemento agresivo para su salud personal.
Como consecuencia de todo esto, tampoco el trabajador puede realizar horas extras, pues eso va contra el principio fundamental de que la jornada debe ser reducida, y por tanto no puede exceder las 6 hs. diarias.
Por eso no nos gusta la nueva ley aprobada. Es insuficiente, es infantilmente mentirosa y totalmente contraria a la protección psico-física del trabajador. No lo cuida, y a la larga lo lastima. La solución no pasa por pagarle más al trabajador; sino por protegerlo de la agresión del horario nocturno o del trabajo en un medio insalubre. Y eso no se arregla con plata.
Es una lástima que nuestros legisladores aún no hayan entendido eso; como tampoco lo entendieron –y nos consta personalmente- la mayoría de los sindicalistas.
Tal vez al final de su vida activa, cuando padezcan alguna enfermedad como consecuencia de su trabajo, se den cuenta de esta realidad. Pero claro…..ya será demasiado tarde.
*Profesor Adjunto Gdo. 3 Efectivo, de Derecho Público Iº y Encargado de la Cátedra de Derecho Departamental y Local en la Facultad de Derecho de Salto, Regional Norte de la Udelar.