Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

La Política y el Derechoc – Columnistas

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez (*).
Cuando hace unos días concurrí en mi calidad de Asesor Legal con el Intendente Dr. Manuel Barreiro al llamado a Sala que había dispuesto la Junta Departamental, oí con asombro que dos Ediles del Frente Amplio manifestaron claramente, que para ellos la Política estaba por encima del Derecho, emulando y reafirmando la teoría expresada tantas veces por el Presidente Mujica.
Decir eso es lisa y llanamente mantener como argumento válido aquello de que por razones políticas se puede hacer cualquier cosa, aunque no se respete el Derecho y por lo tanto todo es válido en el accionar de un gobierno. Lo que es lo mismo que decir que el totalitarismo, la intolerancia hacia las ideas ajenas, el avasallamiento de los derechos fundamentales del hombre, la destrucción del principio de separación de poderes, la destrucción de la libertad electoral, en fin, cualquier cosa en el literal sentido de la palabra es válido, con el fin de obtener lo que pretende el gobierno de turno. O dicho de otra manera: es la forma de justificar la implantación de una dictadura, en el más amplio sentido de la palabra.
Y eso vale para la denominada "izquierda" o para la denominada "derecha". Para todos. Para los comunistas, para los nazis, para los fascistas, y para cualquier dictadura existente en este mundo, antes, ahora y en el futuro.
Nos tomamos la libertad de sugerir a los lectores, que piensen un poquito, nada más, en las consecuencias de semejante teoría. Porque al fin y al cabo, es la teoría que justificó el gobierno cívico-militar que se implantó en nuestro país desde 1973 y por doce años. ¡Resulta que ahora, gente de izquierda que seguramente se "rasgó las vestiduras" rechazando esa teoría, que fue justificativo para matar y torturar a muchos de sus compañeros -de los cuales a más de treinta años – en la mayoría de los casos ni siquiera se sabe donde están sus restos, ahora sostiene lo mismo que los golpistas de 1973!
Nosotros en cambio, que hemos dedicado nuestra vida a la defensa del Derecho y del Estado de Derecho Democrático, no podemos compartir semejante barbaridad ideológica. Y menos aún podemos quedarnos callados frente a tamaña afirmación. Partamos de la base que la Política y el Derecho son cosas diferentes, pero que deben ir en forma conjunta y coordinada en el nacimiento y desarrollo de un gobierno.
No es nuestra intención hacer un análisis del concepto de política, ni dar una sesuda definición de ella (hay muchas definiciones), porque nuestra opinión tiene como destino a la gente común que nos lee y que debe entender lo que escribimos. Simplemente decimos que la política es una actividad que realizan quienes viven en cualquier sociedad, con la finalidad de resolver los problemas que les plantea su convivencia colectiva. Para ello, esa sociedad elije sus gobernantes y éstos serán quienes en representación de esa sociedad, dispongan el uso de los instrumentos que sean necesarios en la solución de aquellos problemas. Pero no de cualquier manera; sino siguiendo los lineamientos que les da un conjunto de normas que son esenciales a cualquier sociedad. Entre esas normas, están las jurídicas, y entonces ahí es donde aparece el Derecho como un conjunto de normas que regula nuestra convivencia pacífica. El Derecho es el socio indisoluble y necesario de la Política. Porque la política toma decisiones que se imponen por la fuerza, pero no la fuerza despótica, sino la fuerza regulada por el Derecho, donde el propio Estado, que crea ese Derecho, también debe someterse a sus dictados. Por eso la Política no está por encima del Derecho, ni el Derecho por encima de la política. Ambos se complementan, al punto tal que el Derecho legitima a la Política. El político debe gobernar, pero no de cualquier manera. Debe ajustarse a las normas jurídicas que el propio Estado -y por tanto él mismo- creó. Dicho de otra manera, la Política se desarrolla a través del Derecho.
¡Qué pobreza de espíritu tienen aquellos que no han comprendido tan elementales principios! No se dan cuenta que se subestiman como seres humanos, y que se transforman, por ello, en simples instrumentos de aquellos que amparados en una fuerza sin derecho y sin control, hacen lo que quieren, o lo que es lo mismo, hacen lo que a ellos les conviene y los beneficia.
Por eso siempre recordamos lo que hace más de cuarenta años nos enseñaron en nuestra Facultad de Derecho: el Derecho sin fuerza es inútil; y la fuerza sin Derecho es despótica. Lleguemos entonces a un punto medio, en el cual el Derecho respalda a esa fuerza para que su imposición sea legítima.
Decir que la Política está por encima del Derecho, es no solo justificar todos los despotismos, los totalitarismos y las dictaduras, sino, fundamentalmente, no tenerse respeto a sí mismo, ni siquiera como persona pensante. Sentimos una enorme alegría cuando el Presidente Vázquez, al asumir su cargo, ratificó que dentro de la Constitución todo, fuera de ella nada; y nos congratulamos cuando el Canciller Nin Novoa anunció que el gobierno no caerá en la tentación de privilegiar la política al Derecho. Son nuevos vientos de democracia y seguridad jurídica al cual nos adherimos y festejamos con patriótico fervor.
¡Como debe ser!
*Profesor Adjunto Grado 3 Efectivo de Derecho Público Iº y Encargado de la Cátedra de Derecho Departamental y Local en la Facultad de Derecho de la Udelar, en Regional Norte de Salto.