Miércoles 27 de enero, 2021
  • 8 am

La historia de Juan y Mariana – Columnistas

Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*.
Ella es abogada y el profesor de literatura, hace 12 años que están juntos. Cada noche cuando se encuentran, después de dormir a las hijas, de 10 y 11 años, en el tiempo que les queda, conversan y terminan discutiendo. . . siempre de lo mismo.
A Mariana, todas las noches, “le duela la cabeza” o está cansada del trabajo.
Juan no quiere ir al almuerzo del domingo en casa de la madre de ella; Mariana accede, pero la madre la llama, y la convence que los espera.
El tiempo pasa, y todo sigue igual.
Juan llega tarde una noche y le propone hablar. En esa charla le confiesa a Mariana que “se enamoró de otra mujer”, se llama Paula, es joven y se va a estudiar en otro país por dos años, y él, la va acompañar.
Mariana queda devastada, trata de convencerlo y persuadirlo de la decisión apresurada que ha tomado. Pero, nada lo detiene. Se marcha por dos años en los que corta totalmente el contacto con Mariana y sus dos hijas.
Al regreso, se pone en contacto con Mariana.
Juan perdió el vínculo con sus hijas, puesto que Paula se molestaba si las llamaba.
A Mariana le cuesta entender cómo ha cambiado Juan. Cómo pudo cortar el vínculo con sus hijas. Ella aún no pudo rehacer su vida, le cuenta que sale con otro hombre, pero lo sigue queriendo a él. Si bien Juan no está bien con Paula, no quiere volver a ocupar el lugar de esposo y padre.
Más de un año después, Mariana decide divorciarse y le lleva el acuerdo de divorcio para firmar, ahora él está devastado. Mal con su trabajo y solo. Y no se quiere divorciar.
Ella dice, que ahora sí, tomó esta decisión porque al fin, se enamoró de otro hombre.
*****
Se divorcian y dos años después se vuelven a casar.
Con otras parejas. Pero, el vínculo entre ellos sigue permaneciendo.
Ahora se encuentran y son amantes. Dialogan, se ríen y disfrutan lo que por años, no supieron hacer.
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Esta historia es de “Escenas de la vida conyugal”, obra escrita por el sueco Ingmar Bergman hace más de 40 años. Llevada a la televisión, al cine y al teatro.
Mi resumen de esta obra, va para hacer algunas reflexiones de problemas, que siguen estando vigentes en las parejas.
-Es frecuente, que la llegada del primer hijo, y, durante el primer año del bebé, cambia el sueño, la sexualidad, la comunicación. El no hacer espacios para los dos, desgasta. Y si esta situación se alarga, porque el niño ocupa el tiempo total de la mujer, más. Ir retomando la intimidad, es un proceso de dos.
-Jerarquizar los espacios de la familia, no es hacer todos los fines de semana un ritual, sino permitirse y dar lugar a las necesidades de cada uno.
Es dejar de usar el piloto automático, para pensar qué ruta vamos a seguir.
-A veces, el renunciar a los de afuera, es para preservar la familia.
-El invertir tiempo entre dos, no es querer menos a los hijos, ni a los padres, sino potenciar la alianza.
-La avidez por el crecimiento personal, sin tener en cuenta la pareja, va modificando la vida cotidiana. No es lo mismo, una vez cada tanto hacer horas extras, a aumentar permanentemente los tiempos fuera del hogar. La ausencia, desgasta. Y si esa ausencia, no se complementa con un tiempo rico entre dos, se va apagando la relación.
-El escaso tiempo que tenían Juan y Mariana, que era a la noche cuando se encontraban, era para discutir, y siempre de lo mismo.
-La dificultad de escucharse y el desgaste natural del tiempo, van marchitando el vínculo y queda un conector entre los dos, frágil.
Hoy, la satisfacción inmediata, y el no pensar mucho, es más “fácil” que buscarle la vuelta a lo que se tiene.
Quizás, la inexperiencia del vivir de a dos, de no optimizar el tiempo, de creer que el otro es propiedad de uno, y es incondicional, llevan al descuidar el vínculo matrimonial.
En esta historia, después de mucho tiempo y haber experimentado otras vivencias, se permiten encontrarse como hombre y mujer. Sin reproches, sin demandas, sin quejas. Ambos maduros.
Lo cotidiano, la confianza, la sexualidad y los proyectos de dos, son un termómetro en la pareja.
Si alguno de estos cuatro parámetros, prende “luz roja”, o se atiende, o se deja que la infección se generalice. . .
*Especialista en Psicoanálisis Vincular.