Lunes 9 de diciembre, 2019
  • 8 am

Don’t breathe, man in the dark – Varios

Psic. Andrés Caro Berta. (*).
Informe desde el set, Budapest, Hungría, 2015.
El nuevo filme de Fede ÁlvarezEn lo más profundo de una bodega en las afueras de Budapest, el cineasta Fede Alvarez y su equipo han reconstruido las entrañas de una casa solariega ubicada en Detroit. Los exteriores serán filmados en locación en dicha ciudad estadounidense, en una calle que ha sido abandonada casi totalmente por sus antiguos habitantes. Pero los interiores construidos en Hungría son harto particulares. Porque se trata de la casa de un ciego, interpretado por el veterano hollywoodense Stephen Lang, quien interpreta el rol principal de un antiguo miembro del ejército estadounidense que perdió la vista a causa de una metralla. Su casa está ordenada muy extrañamente. Casi todos los muebles han sido empujados hacia las paredes: las alfombras y tapetes están pegados con cinta, un afina capa de polvo recubre las superficies. No existen los periódicos, ni los libros, ni las revistas. Toda la casa despide una sensación de mucho uso y decaimiento.
Este es el set creado para Don’t Breathe (Man in the Dark) y al personaje de Laing se le conoce únicamente como ‘el Ciego’. Los realizadores lo han moldeado, al menos inicialmente, como una víctima. Tres ladrones jóvenes invadirán su hogar en Detroit- se trata de adolescentes que buscan propiedades vulnerables en la ciudad mientras intentan recolectar todo el dinero en efectivo que puedan para escapar del área y comenzar una nueva vida en algún otro sitio. Sin embargo, una vez que han invadido la casa del Ciego, las cosas dan un giro de 180 grados.
Durante un descanso, el director y coautor de Don’t Breathe (Man in the Dark), Fede Alvarez, explica los orígenes de su inspiración. “Quisimos hacer algo inundado de suspenso”, dice. “Y pensamos, ‘¿Qué elemento podría generar un montón de suspenso?’ En mi opinión, esto se da cuando un personaje decide adentrarse en los dominios de otra persona”.
El realizador uruguayo Alvarez, quien alcanzó el reconocimiento internacional en 2013 gracias a su versión de Evil Dead, el clásico de Sam Raimi, recuerda haber visto The Lovely Bones y cita aquella escena en la que Lindsay (Rose McIver) se adentra ilegalmente en la casa perteneciente al abominable George Harvey (Stanley Tucci). “Fue algo terrorífico”, rememora. “La gente saltaba de sus asientos. Yo me preguntaba, ‘¿Qué los horroriza así? Esto no es una cinta de terror’. Pero es algo que tiene que ver con el hecho de adentrarse en propiedad ajena, porque estás sujeto a las reglas del otro”.
En la más reciente propuesta de Alvarez (y en donde Sam Raimi funge como productor), cuando los tres ladrones se adentran en los dominios de Ciego, sin duda se hallan férreamente sujetos a las reglas de este hombre. Para empezar, la casa del Ciego ha sido acomodada para satisfacer los caprichos de este hombre.
“No es una casa de Cuidados Especiales”, comenta el renombrado actor Stephen Lang, quien asimismo es un veterano de cintas tan diversas como Gods and Generals y Avatar. “Pero todo ha sido arreglado siguiendo una mecánica caótica. Las alfombras han sido pegadas con cinta para evitar tropezones. Los espejos son irrelevantes, por supuesto. Si observas las paredes podrás notar que el centro del tapiz está desgastado, porque ése es su punto de apoyo, el lugar donde alza su mano, para trazar una parte del trayecto que recorre al moverse por la casa.
“En realidad, él no desea recibir visitas”, prosigue Lang. “No quiere que le vea nadie. Es una víctima, pero no totalmente. El guion cuenta con unas cuantas sorpresas. Descubrirás que hay motivos por los cuales no desea que otros entren a su casa. Si yo hubiese crecido en un vecindario con este tipo, lo tomaría por una leyenda urbana: ‘¡No te acerques! Ahí vive el tipo ése, el ciego. Está loco’”.
Sin embargo, algo así resulta muy tentador. Obviamente, los realizadores quieren proteger la narrativa y sus innumerables sorpresas, pero podemos asegurar que el sabor único de la cinta ha estimulado a todos los miembros del elenco. “Con esta pieza en particular, una de las cosas que me atrajo fue su extrema ambigüedad”, dice Lang, quien utiliza lentes de contacto blancos para reducir su propia visión. “Este tipo, el personaje que encarno, es, sobre todo, una víctima. En muchos aspectos es como Job. Eso fue lo primero que pensé. Como si se dijera, ‘¿Por qué, Dios? ¿Por qué amontonas todo esto sobre mi espalda?’.
(*) Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci