Domingo 17 de enero, 2021
  • 8 am

Ni una menos

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram.
Dos niñas en diez días, es realmente difícil de procesar. . .
El caso de Valentina, en Rivera, de Brissa, en Montevideo, nos deja un sentimiento amargo a todos.
¿Cómo hacer para que no acontezcan más Valentinas ni Brissas?
¿Cómo no vivir amenazados por fantasmas que cada vez son más reales?
Uno se pregunta: ¿Por qué?
¿Qué puede haber en la mente de un ser humano para llegar a tal acto de crueldad, de locura?
La maldad, la crueldad, la mente perversa, maquiavélica, de quien pueda engañar a niñas inocentes, es la muestra de personalidades disociadas (dividida, como si fueran dos personas distintas en una sola) que usan su inteligencia social para estar mezcladas en nuestra sociedad y desenvolverse sin que uno se dé cuenta frente a quien está.
Los niños por ser niños, están en situación de vulnerabilidad social, en inferioridad de condiciones. Son los padres quienes deben velar por el cuidado. Y aun así, las cosas suceden. Irrumpen, destrozan, familias enteras.
Nunca más la vida de estos padres, hermanos, familiares cercanos va a ser lo mismo. Hay un antes y un después.
Perfil del perverso
El perverso disfruta con el dolor del otro.
Manipula, engaña, no tiene escrúpulos ni moral.
No piensa, no razona, actúa impulsivamente, tiene pobre autocontrol.
Transgrede.
Tiene un discurso socialmente creíble.
No tienen compasión, son abusivos, crueles.
Son seductores, tienen facilidad de palabra.
Mienten compulsivamente, sin remordimiento ni culpa.
No aceptan responsabilidad de sus acciones.
Son insensibles y predomina en ellos la ausencia de empatía.
Tienen muchas relaciones de pareja de corta duración.
Son irresponsables, falsos, dominantes e inescrupulosos.
Cómo proteger los niños
Hable claramente desde la primera infancia.
Los abusadores no están siempre en la calle, generalmente el abuso ocurre dentro del entorno familiar o conocido.
Escuche, pregunte, crea lo que le dicen los niños.
Dé herramientas claras.
Un niño que maneja un celular y accede a internet puede ser fácilmente engañado.
El victimario estudia los movimientos previos de su víctima y cuando puede, actúa con satisfacción su PODER, frente a la vulnerabilidad del niño.
No se puede poner un dron sobre el camino que recorrerán los niños… pero sí, enseñarle a cuidarse, y “gritar bien fuerte”.
Sin aliento
Estos crímenes de niñas nos dejan PARALIZADOS.
Pero también nos dejan sin palabras los feminicidios de nuestro país y el mundo.
“Ni una menos” es un lema adoptado en el mundo en marchas contra la violencia hacia la mujer. No se trata de ser feministas, sino sensibles a la realidad de las mujeres.
Las niñas de hoy deben saber las acciones de las mujeres grandes que van abriendo camino. Que piden más seguridad, nuevas leyes que ayuden a disminuir la violencia de género. Que luchan por crear nuevos caminos, deben saber que la historia y la cultura nos han dejado marcas, muchas costumbres, situaciones, tratos, lugares que se nos ha dado por ser mujeres y que al ser trasmitidas de generación en generación, las vivimos como naturales, y no lo son.
Esta semana nuestro país se vio conmocionado por estos sucesos de niñas, lo que nos deja más afectados.
También si miramos atrás, fueron muchas las víctimas que no pueden contar la historia.
Son muchas las denuncias diarias y varios los crímenes en lo que va del año. No podemos omitir, las altas cifras de denuncias de violencia de género y violencia doméstica que tiene nuestro país, y según CEPAL, es uno de los que lleva la delantera.
Al decir de Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman, tan campantes, la maté porque era mía, así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia, el derecho de propiedad privada, que hace al hombre, dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los súper machos, tiene la valentía de confesar, la maté… por miedo, porque, al fin y al cabo, el miedo de la mujer a la violencia del hombre, es el espejo, del miedo del hombre, a la mujer sin miedo”.