Sábado 11 de julio, 2020
  • 8 am

El papel de la oposición

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Diario

Dr. Fulvio Gutiérrez
Los desaciertos reiterados del gobierno, la seguidilla de actos y hechos irregulares desde la administración anterior, que encajan en un concepto por lo menos genérico (aunque no siempre técnico) de corrupción; la renuncia del vicepresidente de la República luego de una serie de hechos y actitudes de una incoherencia casi infantil; la condición de imputados que se han hecho acreedores varios ex jerarcas y figuras políticas del Frente Amplio, algunos de los cuales terminaron en sonados procesamientos; un déficit fiscal que se le va escapando de las manos; los fracasos financieros que han llevado a un aumento desmesurado de nuestra deuda externa; una situación por demás discutible como lo ha sido un convenio con UPM que no se conoce a ciencia cierta en qué consiste en su realidad, y asusta por las condiciones que la empresa impuso y el gobierno aceptó sin chistar, afectando incluso nuestra soberanía; una prospección petrolera que solo fue un fiasco, como lo fue la regasificadora y el puerto de aguas profundas; el abandono del TISA (Acuerdo de Comercio en Servicios), antes incluso de que se lo aprobara; un notorio aumento de la inseguridad demostrada en hechos terribles pese a que el Ministerio de Interior reitera estadísticas que parecen resultarle favorables a una tarea que claramente no cumple; y varios etcéteras, crean una situación harto favorable para el manejo cómodo de la oposición.
Es decir; el gobierno se la está haciendo fácil la tarea a la oposición, pues con un accionar errático y erróneo, se maneja dentro de un ámbito que depende de lo que ocurra cada día, pero sin que tenga algo planificado. Por eso se lo acusa de no tener “agenda”.
Por su parte, el gobierno se defiende diciendo que quien no tiene “agenda” es la oposición, lo cual demuestra más aún la falta de idoneidad gubernamental, porque tanto ha perdido el rumbo (o el rumbo va en “zigzag” lo que resulta insólito) que no se da cuenta que quien debe marcar la “agenda” es el propio gobierno y no la oposición. Para eso es gobierno. En este aspecto, y en un régimen republicano como el nuestro, la oposición oficia como elemento fundamental de contralor del gobierno, porque esa es su esencia en el estado de derecho.
Entonces uno se pregunta: ¿tanto perdió el rumbo el gobierno que no sabe cuál es el papel de cada uno? Al parecer es así, al punto que se está dando la extraña situación de que en varios temas de los últimos días, la mayor oposición del gobierno, es el propio gobierno. Y si no vean lo que ocurre con la solución al problema de los “cincuentones” y el desencuentro entre Astori y Murro; con las oposiciones internas a las reformas en el BROU; con la UTE que quiere bajar las tarifas y Astori las quiere subir para costear los gastos que impone UPM; o con el TLC con Chile, firmado hace más de un año por los presidentes de ambos países, y aún no ha tenido la aprobación parlamentaria porque hay sectores del gobierno que no lo apoyan (MPP, Partido Comunista y Casa Grande de la Senadora Constanza Moreira), basados en pruritos ideológicos absurdos y perimidos de los cuales no se apartan jamás, como si obedecieran a un catecismo sagrado; y la indecisión a un pretendido TLC con China que ni siquiera tuvo comienzo y ya parte del gobierno lo cuestiona. Es más, son tan fanáticos estos grupos, que no votan nada que signifique “libertad”, y como este tipo de tratados refieren al “libre comercio”, pues entonces se oponen; y no solamente eso, sino que cuestionan un día sí y otro también al Canciller Rodolfo Nin Novoa, pese a que éste cuenta con el respaldo del mismísimo Presidente Vázquez. Llegan al absurdo de sostener que con los TLC se pierde soberanía, lo que da la pauta de que además de ser intolerantes, desconocen claramente el significado del concepto “soberanía”.
Por eso seguimos anclados en un Mercosur moribundo e ineficiente (alguien dijo que Uruguay está preso de las decisiones del Mercosur), detenidos en el tiempo a nivel del comercio internacional, cuando Chile, por ejemplo, ha firmado decenas de TLC con varios países, abriendo su comercio a todo el mundo y logrando de esa forma tan simple (apoyar la libertad comercial) una prosperidad que Uruguay no tiene ni la va a tener si continúa en su obtusa actitud. Y pese a ello, Chile sigue siendo un Estado soberano.
En síntesis: lo que hace la oposición es lo que tiene que hacer. Controlar al gobierno y colaborar en la medida que comparta algunas de las decisiones que toma, siempre y cuando las entienda favorables a los intereses del país.
Pero que conste: la “agenda” de un gobierno, la fija el propio gobierno. No la oposición.