Jueves 4 de junio, 2020
  • 8 am

Los jazmines

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Diario

Gerardo Ponce De León.
Ya está terminado la época de las flores más lindas y fragantes que podemos tener en nuestros jardines; claro que es a mi gusto; como es el jazmín de cabo. Luego que uno los corta de la planta, y los pone en un florero, con agua, cerca de él, nos deleita con su perfume. Gracias a Dios, que afuera tenemos dicha planta, y se puede sentir su aroma.
Tengo un amigo que tiene una casa en el Este, los jazmines están en todo su perímetro, los tiene junto al muro. La casa se llama “Los Jazmines”, y debe de ser un placer estar en ella en esta época, ya que por la cantidad que tiene de plantas, le da su nombre.
Como los vemos, sentimos su perfume, valoramos más, su compañía, de la cual no podemos tener quejas, siendo un aroma agradable, tiene la particularidad de no impregnar el ambiente, como otros perfumes, que hasta pueden llegar a molestar.
Creo que no exista alguien que no quede contento o contenta, cuando se le regala un jazmín.
¡Qué cosa linda debe de ser o darnos cuenta que, para algunas personas, seamos como el jazmín!
Dentro de sus debilidades está el hecho de ser muy sensibles al Sol, enseguida, en esos días, se marcan sus pétalos, que son de color blanco, con un color casi marrón, se marchitan, cambiando totalmente su presencia. Hasta diría que junto a su color blanco se va, parte, de su perfume. Otra vez, ¿no será que nos sucede lo mismo a nosotros? Con un cambio de actitud, una reacción distinta a lo común nuestro, olvidando la razón de nuestra vida, despreciando a un semejante, ¿no cambiaremos de color a nuestros pétalos?. No creo que sea la única flor con aroma, pero como sobre gustos no hay nada escrito, están autorizados a no estar de acuerdo con mi gusto.
Lo que si cabe es saber si nuestro jardín, tiene aromas que le gusta a la gente, no podemos estar pendientes de si es atractivo o no, porque lo que si vale es la autenticidad
de nuestro perfume. Para lograr eso, tenemos que ser auténticos, ser como somos, y es muy probable que en un principio, mi perfume no sea del gusto de muy pocos, pero cuando comienzan a acostumbrarse al mismo, alguien comenzará a encontrarlo agradable, para luego pasar a sentirlo lindo, todo porque es auténtico.
Veo a mi señora, el tiempo que le dedica a las plantas y pienso que es la única forma de tener un jardín agradable a la vista, personalmente, no me preocupa si se llama Juana o Carlota, si veo que le tienen que gustar las plantas, para lograr eso.
Cuando me toca salir por ahí, veo la cantidad de “jardines” que hay para trabajar en ellos, que puede ser terreno fértil para cultivar jazmines; pero en la mayoría de las veces me quedo en eso, en mirar, sabiendo que mi obligación está en ayudar, cuidar y abonar esos terrenos, ya que no debe de haber cosa más agradable, y si le agrego que me gusta, el ver en esos “jardines”, jazmines florecidos.
¡Como nos cuesta salir, hacer ruido, ser alegres! y le agregaría: ayudar a los demás a tener su jardín agradable a la vista de los demás. No soy de la opinión o de pensar que cueste mucho, lograr eso. Si cuesta mucho el “doblar el lomo” para colaborar en lograr eso. Esto significa: entrega, constancia y sacrificio. ¿Estaremos dispuestos a hacerlo?
¡Son muy lindos los jazmines, pero como cuesta mantenerlos! Les quiero aclarar que es una planta que requiere muy poco cuidado; es muy lindo verlo florecido, y capaz que parte de su hermosura está en su rusticidad. Me gustaría saber si me exige un esfuerzo, que tenga que cuidarlo, si realmente me gustarían los jazmines como me gustan.