Viernes 15 de noviembre, 2019
  • 8 am

Por los caminos De la Historia

Diario

Del Uruguay y el Mundo
Por Enrique Cesio

Andorra

Hay más de 200 países en el mundo. Algunos enormes y otros muy pequeños, pero históricos. Uno de ellos es Andorra, principado constitucional, ubicado entre Francia y España. Se caracteriza por una superficie de 442 km2 y ser el de mayor elevación territorial de Europa. Posee un clima de altura y sus temperaturas medias oscilan entre los 6 y los 30 grados.

La población actual es de 80.000 habitantes, aun cuando existe una corrida turística, avalada -se dice- por los bajos precios de alojamiento y artículos. Los habitantes permanentes se dividen en una mayoría de catalanes, seguidos por los andorranos propios, españoles e italianos.

Urgel es su capital y el origen de su historia. Precisamente se encuentran datos de una población existentes en las Guerras Púnicas, entre Cartago y Roma y el pasaje de Aníbal rumbo al norte italiano. Pero el primer documento es la fundación de la Catedral de Urgel y el dominio feudal adjudicado al Obispo de la Catedral (Seo) de esa ciudad.

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Poco después el Conde de Foix pretendió reivindicar tales territorios como propios y se produjo una guerra con el Obispo, saldada en un acuerdo que algunos consideran anterior a la Carta Magna inglesa y por tanto, la primera constitución europea.

Por su ubicación fue objeto de ocupaciones en todas las guerras europeas e incluso -por supuesto- en la dominación imperial de Napoleón Bonaparte

Una curiosa etapa es cuando un ruso llamado Boris Skossyreff se autoproclamó Príncipe en 1934. Rápidamente despojado de ese poder, laboriosamente los andorranos lograron se los reconociese como país independiente con un Principado y parlamento democráticamente elegidos y además, pasar a ser parte de la Unión Europea y de usar el euro como moneda. En estos momentos gozan de una plena libertad y de una neutralidad, preciosa arma para estar en paz y vivir con alegría.