Domingo 17 de enero, 2021
  • 8 am

¿Despedidas de año: fiestas o atracones?

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Festejar, reunirse con otros, cerrar el año, en nuestra cultura rioplatense, va acompañado de “parrillada”.
Festejar con una comida, no es igual para todos. Pero siempre convoca.
Para algunos, es la “oportunidad”, de tomar y comer como si fuera “la última cena”.
El encuentro con otros, a veces, se ve teñido de descontroles, excesos y compulsiones que llegan a desdibujar el espíritu de la convocatoria.
El ejercicio de tomar contacto con nuestras emociones, y darnos cuenta, cuáles influyen en el acto de comer, es uno de los más interesantes que podemos hacer dentro del autoconocimiento.
EL ESTADO DE ÁNIMO Y LA ALIMENTACIÓN
A través de la comida, se vehiculizan emociones.
Saber si cuando estoy con más estrés, necesito comer para “aliviarme”, y DECIDIR, si como tres turrones o una manzana, está diciendo algo, de mi estado anímico.
Levantarme después de haber dormido bien, y elegir desayunar frutas, hacer deportes, no es lo mismo que haber dormido mal, comer algo corriendo antes de salir, como para arrancar el día. . .
Cada uno elige y hace lo que puede.
Pero puede hacerlo a conciencia, o automáticamente.
Hay personas que necesitan gratificarse con la comida. Y generalmente la gratificación no es una ensalada de frutas, sino, algo con grasas y calórico, lo que hace que el cerebro, vaya registrando, que frente a determinadas situaciones, vienen tales gratificaciones. Las que a veces, se transforman en una alimentación tóxica.
Alimentos que no están permitidos dentro de la alimentación de cada uno, pueden llegar a ser fuente de gratificación por un lado, y por otro, un dolor de cabeza. En tanto no nos hacen bien.
La dificultad de no poder mantener una alimentación sana, además de tener grandes componentes sociales y culturales, tiene que ver con la emocionalidad de cada uno.
Para conocer si estamos frente a un trastorno alimenticio, hay algunos rasgos que podemos observar, como por ejemplo:
– La obsesión por pesarse y contar las calorías de lo que se ingiere
– El excesivo cuidado por la imagen, y el pensar recurrentemente, cómo me voy a deshacer de los kilos de más.
– una percepción distorsionada de uno mismo
– Preocupación y disconformidad constante
– No disfrutar de nada, por temor a engordar.
Sin lugar a dudas, para enseñar a alimentarse saludablemente están las nutricionistas. Quienes preparan planes de alimentación para cada persona de acuerdo a su talla, peso y hábitos de vida.
Mi eje hoy, es pensar sobre las emociones que hay detrás de los “excesos”.
En momentos de cierres, despedidas, casi todos nos vemos expuestos a situaciones que nos provocan diferentes sensaciones.
Además, las “Fiestas”, son por cierto, momentos de evaluaciones de lo vivido y de hacer proyectos para el futuro.
Todos estamos más expuestos a encuentros, desencuentros, reencuentros y ausencias con personas, que desencadenan diferentes sentimientos.
La ansiedad, alegría, tristeza, euforia, nostalgia, satisfacciones, insatisfacciones, frustraciones, sentimiento de soledad, etc., son diferentes emociones que se canalizan de la forma que cada uno puede.
La oportunidad de ahogar las emociones comiendo y tomando en exceso, es una.
El manejo de la emocionalidad ligado a la comida, muchas veces tiene que ver con lo aprendido en la familia desde niños.
A tener en cuenta
-Si cada vez que un niño llora, se supone que es hambre, y se lo pone al pecho o se le da una mamadera,( aunque llore de sueño o dolor) la forma de calmarlo, es a través de la comida…
A veces, desde bebés, el no decodificar adecuadamente, va generando una pobre empatía entre el niño y su madre.
Más tarde, esta dificultad de conectarse con las emociones, llevará a una dificultad de expresar las emociones, y se calmarán las angustias por la vía oral, que es la que se aprendió desde la infancia temprana.
A saber
.-Los hábitos que se tienen desde niños, de comer snaks y bebidas azucaradas con las comidas, cuesta más erradicar de adultos
.-Es bueno comer de todo, pero en CANTIDADES ADECUADAS
-los atracones, generalmente vienen después de una situación de enojo grande
Capaz la cuestión esté en poder aceptar las debilidades de cada uno, y a la hora de compartir la mesa, poder manejarse, y disfrutar sin llegar al exceso.
*Psicoterapeuta