Jueves 4 de junio, 2020
  • 8 am

¡Feliz Navidad!

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Gerardo Ponce De León.
Creo haber escrito ya, sobre los cambios que van ocurriendo en nuestra zona, algunos fenómenos que no existían, y de existir no le dábamos la atención correspondiente; pero la verdad, creo que no existían. Ya les escribí sobre la presencia de urracas celestes, ya les dije sobre los picaflor marrones, las garzas bueyeras; las lluvias, algunas insignificantes, pero no pasa una semana que se “riega” los suelos; la presencia de turbonadas, y también lo que sucedía antes, si llovía en Buenos Aires, llovía en nuestra zona. Hoy no es así, si usted presta atención quiere decir que las tormentas venían del suroeste o del Oeste, ahora vienen del Oeste o del Noroeste.
Pequeños cambios que vamos sufriendo en la zona, no es normal los golpes de temperatura que sentimos, los fríos en las madrugadas y el viento constante, que ayuda, junto con la temperatura, a secar más los campos o los pastos.
Pero “sarna con gusto no pica” y tenemos que reconocer que la culpa de todos estos cambios, es nuestra; no la hemos cuidado como corresponde. Al final se enoja “y nos sacude su melena”, y nosotros en lugar de reconocer nuestro error, hablamos y vociferamos contra la naturaleza. Es más fácil esto, que reconocer nuestro error.
Pero la verdad que se viene la Noche Buena, para dar paso a la Navidad, y con cambio climático o sin él, las fiestas se nos vienen. Luego de ir preparando la venida de Jesús a nuestro mundo, en el Adviento, con todo el significado que encierra y hacemos, vamos preparando dicha venida.
Siempre recuerdo, cuando algunos del grupo Oncológico, esperaban estas fechas, para ver si repetía los escritos, reconociendo que era imposible negar la esencia misma, de dichas fiestas.
Hoy, más libre de compromisos, creo que vuelvo a reiterar que los conceptos no han cambiado y que no van a cambiar, ya que el significado y lo que trae consigo, esta fiesta, es imposible de cambiar.
Lo único que se le puede pedir a Dios, que dentro de su bondad infinita, perdone todas las cosas malas que hemos hecho; que nos ayude a cambiar, logrando con estos cambios, ser mejor ser humano; que aprendamos a dar calor a los que sienten frío; dar de comer al que siente hambre, que no es nada lindo; acompañar a los que están solos; visitar a los que están sin poder salir; vestir a los que están desnudos. Esto, si lo hacemos, demostramos que la Navidad llegó a nuestro corazón. Este es el pedido que nos hace el Padre: Amar al prójimo como a uno mismo.
Si todos dejásemos que el Niño Jesús, nazca en nuestro interior; si le diéramos el verdadero valor y significado de la Navidad, el mundo sería totalmente diferente, y entre las cosas que haríamos sería querer o cuidar más a la naturaleza; que me podrá decir que no tiene nada que ver, pero si nos preocupamos por el prójimo, incluye cuidar el medio donde vivimos.
Ahí está la Navidad, no está en hacer regalos; en comer como si fuese la última vez; en tomar todo lo que se pueda, incluso lo que no podemos beber; en tirar la mayor cantidad de cohetes o petardos; en tener el más lindo Papa Noel, el que llamo JO… JO… JO…
Lo que me queda es desearles a todos Ustedes una real y verdadera NAVIDAD, que cuando le pidan al Padre ayuda para cambiar, se acuerden de este escritor, que mucho necesita, ya que como todos los que estamos en este mundo, necesitamos corregir, cambiar. Tenemos que recordar que todo comienza en nuestro circulo más cercano, para luego llegar a los que también integran a nuestra sociedad.
¡MUY FELIZ NAVIDAD!