Domingo 17 de enero, 2021
  • 8 am

De cara al 2018

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Mirando hacia atrás en el tiempo, cada uno puede reflexionar en cuanto a las metas propuestas y si se siente satisfecho al cerrar el 2017.
Alcanzar metas es un punto, y catalogar el año como bueno o malo, dependerá de la “filosofía de vida”, que se tiene.
Según cómo estemos parados frente a situaciones, acontecimientos, historias, que siempre suceden, tenemos la capacidad o no, de aceptar, procesar, entender. Esto, nos puede llevar a decir, “fue un buen año” o “fue un mal año”.
Ningún año puede ser tan malo o tan bueno, depende cómo lo miremos, como aprendemos de cada momento, de cada mes, de cada estación por la que vamos transitando.
Mito de la felicidad constante
La desmesurada ansiedad por ser felices y la búsqueda de bienestar constante, pueden ser ítems que nos jueguen en contra.
El vivir en tiempos donde todo debe ser comodidad, confort, cosas nuevas permanentemente, un “usar y tirar”, donde si algo nos provoca malestar, lo podemos desechar, donde no podemos estar mal ni un segundo, evitando el dolor emocional a cualquier precio, solo nos lleva a vivir en una búsqueda constante de algo irreal. A no aceptar la vida como es, con cosas buenas y malas, momentos de sufrimiento y momentos de bienestar.
El sufrimiento que tanto evitamos, se genera cuando vemos amenazada nuestra integridad, cuando nos sentimos sin recursos para enfrentar una realidad que nos desborda y no sabemos cómo afrontarla.
Crecer, no solamente es avanzar en años, sino en experiencias que nos enseñan algo. Si fue un año que no pasó nada, o lo sentimos así, perdimos el tiempo…
Si no nos animamos a cambiar nuestros pensamientos, a abrirlos, a cuestionarlos, si todo sigue“igual”, probablemente nuestra vida sea un estanque.
Podemos llegar a alegrarnos o preocuparnos, y es bueno que pase, que deje de pasar y que vuelva a pasar.
No todo tiempo pasado fue mejor… no temamos el devenir. Temamos a reaccionar con miedo.
Disfrutemos los momentos de bienestar, de armonía y no nos asustemos por los días de tormenta. Todos son momentos de aprendizaje.
Nuevo año y supersticiones
Para algunos el realizar ritos, tradiciones, supersticiones, da cierta tranquilidad y seguridad a futuro.
Así en todo el mundo hay diferentes maneras de esperar el año. Limpiar la casa y tirar el agua afuera, dar la vuelta a la manzana con una valija, comer 12 uvas, etc., representa un ritual que atraerá diferentes deseos.
En realidad solo son “ideas irracionales”, pero si con auto sugestión se predisponen las personas a sentirse bien, vale, para quien lo hace.
El año que se va, debería ser una muestra de lo aprendido. Todas las experiencias, buenas o malas, deberían usarse para entender mejor la vida, para optimizarla. Las personas pasan o quedan, y no depende solo de cada uno, sino de lo que se pueda haber construido en ese pasar.
El que quiera permanecer, que lo haga, y el que desee irse, debemos dejarlo ir.
No podemos vivir de historias pasadas ni de recuerdos.
Démonos la oportunidad de vivir abiertos al devenir, a la incertidumbre, a no vivir con tantas expectativas.
Si necesitamos cierto rango de certezas, seguridades, bienestar, deberíamos estar más abiertos a los cambios que van aconteciendo permanentemente.
Sí depende de cada uno, el prepararse, construir, esperar el futuro con muchos recursos internos, de manera que cuando algo nuevo irrumpa, poder dejar que pase, lo que tenga que pasar, y poder sobreponerse y seguir andando…
Que todos tengan un 2018, a la manera de cada uno, y respetando las diferencias, aceptando lo que la vida les vaya proponiendo y ajustándose lo mejor que puedan al mundo que vivimos hoy. Quizás, saliendo de los binarismos, “malo-bueno”, “bien-mal”, “normal-anormal”, etc., flexibilizando nuestra mirada, podamos encontrar las diferentes realidades que nos propone la vida, y encararlas diferente, con matices, de esta manera, amortiguamos los golpes y el sufrimiento emocional.
*Especialista en Psicoanálisis Vincular
*Psicoterapeuta