Viernes 26 de febrero, 2021
  • 8 am

El campo pateó el tablero

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
La experiencia y el sentido común, nos indican desde siempre, que no hay peor reacción que la de una persona de quien se ha abusado de su paciencia. Inexorablemente llega el día en que esa paciencia se agota y dice basta, hasta aquí llegué. Entonces su reacción puede ser de una tremenda dureza.
Eso es lo que ha pasado con los productores agropecuarios, que reaccionaron frente a la indiferencia del gobierno ante sus reiterados reclamos de comprensión frente a la crisis que está viviendo y la falta de decisiones a lógicos y razonables reclamos. Pero lo que más dolió, es la insólita e inmadura actitud del Presidente Vázquez, que frente a tales reclamos, demostró de entrada una absurda indiferencia, tal vez pensando que el tema se “moría” en cuestión de días. Véase que el 27 de noviembre del pasado año, varias gremiales le solicitaron al Presidente Vázquez una reunión urgente para tratar “las crecientes dificultades que la actividad agropecuaria, en sus diferentes rubros, tiene hoy para ser rentable”. Vázquez fijó la reunión recién para el 15 de enero, o sea casi dos meses después.
Mal cálculo, si ese fue el que hizo el Presidente. La reacción de los productores fue precisamente a la inversa: primero a través de algunas organizaciones gremiales, pero luego de los productores agropecuarios en general que se comenzaron a “autoconvocar” y a organizar movilizaciones pocas veces vistas en varios lugares del país. Después, la Federación Rural del Uruguay, que no se había sumado como tal al comienzo, organizó su propia movilización y se agregó al resto de los productores agropecuarios. Finalmente, se ha dispuesto realizar el 23 de enero en Durazno, un acto general al cual están invitados todos los productores agropecuarios, organizados institucionalmente o no.
Ahí fue cuando el Presidente se “apretó”, y entonces convocó a las organizaciones gremiales a una reunión especial el pasado 15 de enero. En esa reunión, además de anunciar algunas medidas que iba a decidir, cometió dos errores infantiles que dio la pauta que su conocimiento de la realidad agropecuaria, era bastante flojo: dijo que recibía a las organizaciones gremiales, y no a los “autoconvocados”, que no tenían ese tipo de organización; olvidando que nuestra Constitución no establece la obligación de agremiarse o sindicalizarse para hacer reclamos, lo que no es un hecho menor. Es cierto que no se va a hablar con cada uno de los productores, pero también es verdad que los productores denominados “autoconvocados” pero no todavía agremiados o sindicalizados, tienen sus interlocutores válidos que los representen. Es más, ya comenzaron a darle formalidad a su organización a través de una institución que se llamaría Movimiento Agropecuario Nacional. Pero además, con esa soberbia que lo ha caracterizado siempre y que se ha incrementado en los últimos tiempos, el Presidente dijo que no es verdad que el campo esté en crisis porque no todas las actividades de la producción agropecuaria están mal. Y en base a ese absurdo pensamiento, pretendió ponerles paños fríos al tema.
Nadie dijo lo contrario, pero la realidad es una sola. Claro que no es toda la producción agropecuaria que está en crisis (se menciona a los arroceros y a los productores lecheros como los más perjudicados), pero parece un absurdo total que una organización de productores o de trabajadores, deba esperar estar en crisis para recién en ese momento hacer sus planteamientos al gobierno. Esto sin dejar de señalar que el precio del gas-oil y del consumo del quilovatio-hora (para dar dos ejemplos my claros), es excesivamente caro para todos, estén en crisis o no.
Como el gobierno no tiene respuestas claras y concretas, y no ha siquiera insinuado alguna solución inmediata para –por lo menos- darle a los productores agropecuarios la sensación de que el tema fue tomado con seriedad, recurrió a la manida argumentación de que el tema se ha politizado. ¿Acaso no hay productores agropecuarios de izquierda? Claro que los hay. Y hoy están todos en la misma bolsa que protesta ante un gobierno irresponsable, que actúa siempre con soberbia, pretendiendo explicar lo inexplicable a un tambero pequeño cuyo producto básico vale menos de lo mínimo que debería valer para costear sus gastos de producción (varios tambos ya cesaron su actividad); a un agricultor que ya no puede mover su maquinaria porque no le da el “paño” para costear el combustible que necesita y pagar las leoninas tarifas de UTE que el gobierno no dejó bajar; o un ganadero del Uruguay profundo que tiene una deuda tan grande en alguna veterinaria que ya no le fían más.
El gobierno frentista está jugando con fuego, y se va a quemar, si ya no lo hizo. Quiere jugar al ajedrez con la gente de campo, pensando que es el rey y por tanto vale más que un peón o un alfil. Pero es tan inepto, que no se ha dado cuenta que al final del juego, tanto el rey, como el alfil o el peón, van todos juntos para la misma caja.