Jueves 24 de septiembre, 2020
  • 8 am

El día después

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Esc. Gustavo Varela.
Partido Nacional.
El Uruguay todo asistió el día martes a lo que fue una gran movilización de los “autoconvocados” del agro, en el que manifestaron su postura con respecto a la crisis por el que vienen atravesando los diferentes sectores agropecuarios.
En primer lugar es destacable el “clima” con el que llevaron adelante la protesta. Sectores con problemas económicos, cansados que el gobierno no escuchaba sus reclamos ni atendía sus problemas, dieron un ejemplo (el que hace tiempo no se veía) que se puede manifestar con firmeza, sin llegar a un clima de confrontación intolerable en la sociedad actual. Para muestra basta un botón, ese mismo día y en Montevideo, un gremio cortó calles y quemó cubiertas en protesta porque se separaron de sus cargos a funcionarios públicos que marcaban asistencia a su trabajo y luego se iban sin trabajar.
Con desorganización y falta de estrategia, con aciertos y con errores típicos de un grupo que no está acostumbrado a este tipo de ejercicio, le mostraron al Uruguay que la protesta no se debe de traducir en avasallamiento de los derechos ajenos.
En segundo lugar: Mostrando con claridad cuáles son los objetivos perseguidos, que no son otros que se les permita trabajar con tranquilidad y con rentabilidad, que es el fin último de todos los productores involucrados. No hubo reclamos desmedidos ni inalcanzables desde nuestro punto de vista. Manejo claro de la economía, energía y combustibles a precios razonables, costos económicos acordes para la producción, que el Estado sea conducido por la autoridad política de turno con austeridad, sin despilfarros, orientado al equilibrio necesario entre el consumo y la producción, y un tema que llama a una reflexión profunda, como lo es el concepto desarrollado del prejuicio que todos tenemos en uno o en otro sentido. En pocas palabras un estado presente, porque es necesario, pero que no se convierta en asfixiante, pues para que exista un país en serio todas las partes son necesarias.
Por último, y espantando algunos fantasmas que se querían hacer aparecer por algunos actores, (como que ésta era una protesta organizada por una fuerza política), críticos con el gobierno nacional pero también con los gobiernos departamentales, o sea las Intendencias, y acá entramos todos los partidos políticos.
Todos tenemos que comprender, (algunos tendrán que hacer un esfuerzo mayor) que las decisiones que se toman en todas las esferas públicas, terminan repercutiendo, a la corta o a la larga, en las espaldas de la sociedad. Que las ventajas que se puedan sacar a corto plazo con decisiones simpáticas, impensadas, sin una planificación estratégica, y a los solos efectos de lograr réditos electorales, a mediano y largo plazo, terminan pesando en demasía en los sectores que producen los bienes y servicios que consumimos, y sin estos, no vivimos.
Así de sencillo. Por eso precisamos candidatos con ideas y rumbos claros. No marketineros, ni meramente simpáticos. Pero esto es tema para una próxima columna.
La cordura primó en los manifestantes, ahora esperemos que prime la sensatez y el sentido común en los gobernantes.