Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

Cuidar nuestra piel

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Gerardo Ponce de León
Si de algo tenemos que tomar conciencia y que tenemos que cuidar, es el valor de nuestra piel. Es el mayor órgano de nuestro cuerpo y el más expuesto a todo. No en vano, frente a las condiciones a las que está expuesta, es el tema no solamente de los dermatólogos, sino de todos los médicos hoy día.
Creo que el Sr. Sol, está insoportable y de este personaje, es de quien más nos debemos cuidar.
Dicen que para ejemplo basta con un botón, y les voy a dar uno: con otras tres personas, nos pusimos a solucionar un problema y para eso se tenía que trabajar a la intemperie. En el afán de solucionar, cuando quisimos acordar eran la una de la tarde.
Todos de cabeza cubierta y uno hasta con lentes para protegerse del sol. Cuando eran las tres de la tarde (15 horas) comencé a sentir un ardor en la nuca; me miro y estaba rojo de la quemadura que tenía. No creo que llegó a ser una quemadura importante, pero todo el mundo me pregunta que me pasó en la nuca: me fui a cortar el pelo y lo primero que me preguntó la peluquera si me dolía.
Siempre me llamó la atención como la gente “baja” a la playa a partir de las 10 de la mañana y “sube” cerca de las 15 o 16 horas. ¿Será que nunca escucharon que es la hora más complicada?
Escuchaba a una dermatóloga, en un reportaje, en el cual comentaba que es el cáncer de piel el que más ocurre en los seres humanos, hoy día. En el mismo reportaje, comentó que los protectores solares hay que ponérselos mucho antes de ir a la playa, y que la duración del mismo es de 2 horas.
No creo que exista un afán alarmista, sino que se quiere educar y advertir a la gente los problemas que nos puede acarrear la exposición a los rayos solares. De ahí en adelante, es nuestro problema si se hace o no caso a las advertencias que se nos hace.
Cuando uno, siente hablar de las machas que aparecen en nuestra piel, lo primero que se hace es mirar, y nos asusta el hecho de pensar en la presencia de cáncer en nuestro organismo, y de pensar en todo lo que conlleva dicha enfermedad.
No me puedo poner de maestro, en eso del cuidado, por varios motivos: por no saber, por ser descuidado al exponerme al sol, y una pregunta ¿a quién no le gusta estar bien bronceado?
Tengo que reconocer que es un placer estar bajo una sombrilla recibiendo el aire del mar o del océano en el cuerpo, pero cuidado, que también se tiene que tener en cuenta el tramado de la sombrilla, como el de la ropa, para la protección solar. Bajo la sombrilla uno recibe el aire y el calor que este trae, y esto también broncea, mucho menos que la exposición directa, pero también puede hacer daño.
Lo bueno de la piel es que la estamos viendo, no es el caso de otros órganos, que siempre pensamos que están bien, que funcionan mejor, (a nuestro criterio) ya que no lo vemos, y capaz que están enfermos. Cada órgano tiene su misión, cada uno cumple con una función, y no somos quien para decir: a este si, aquel no. Lo primero es lo primero y está en nosotros el asumir la responsabilidad de cuidar nuestro cuerpo, que es el conjunto de todos nuestros órganos.
Todos sabemos nuestras obligaciones y responsabilidades. Tenemos que ser concientes de que cometemos errores, no dejemos que el temor nos gane. Es mucho más complicado el tener que curar que el prevenir; y, cuesta mucho menos que las molestias y amarguras, de saber que tenemos un órgano con problema.