Lunes 16 de diciembre, 2019
  • 8 am

Justicia y equilibrio

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Diario

 Gerardo Ponce De León.

¡Qué difícil es llegar al equilibrio! ¡Qué difícil es pretender que un sordo, porque quiere, escuche!

Va el porque de los cuestionamientos que me hago al comienzo de este escrito.

Al escribirles este artículo, no tengo a mano ningún diccionario, para consultarlo, para ver que quiere decir la palabra equilibrio. Creo que cualquiera sobreentendemos esta palabra o que es lo que quiere decir. Tengo la impresión que dicha palabra, va muy asociada con justicia. La justicia es la madre del equilibrio, pero no hay justicia si no hay equilibrio, como tampoco hay equilibrio sino hay justicia.

Me parece que tenemos que diferenciar el tipo de equilibrio. No es el mismo equilibrio el que hace una persona al caminar en una cuerda, que el equilibrio que se tiene que tener al educar, al mandar, al gobernar; en estos casos se tienen que abrazar la justicia y el equilibrio.

Muchas veces se ve que se empareja hacia abajo, y se demuestra la falta de equilibrio; muchas veces se exige y se le saca al que trabaja, y no se mira a su costado, que también tiene que “sufrir” las exigencias; muchas veces se saca a quienes ganan una jubilación muy buena, y se olvidad de sacarse ellos mismos, que ganan mucho más que el jubilado, que ya “sufrió” la quita, mientras aportaba por ser trabajador, y los que le sacan tienen privilegios, que sería un ejemplo, si se los sacara.

De nada sirve sacarle al que trabaja, si la “cabeza” no reduce sus gastos. Es decir el que trabaja, no solo tiene que mantenerse, sino que también tiene que mantener a los que viven de él, simplemente porque mandan.

Pero, siempre hay un pero, ¡ojo! los que mandan ¿por qué mandan?

Acá es donde es imposible tratar de que el que no quiere escuchar, escuche. Son muy distintas las ópticas de cada una de las partes y con el agravante de que unos mirar su futuro y los otros miran de no dejar el “sillón”, que les resulta cómodo, y tiene grandes ventajas, a las cuales, el que mira hacia el futuro, muchas veces ni las sabe. Ser popular, tener votos, que me dan poder; sin importar como lo logré, por más que use plata con el fin de lograrlo, sabiendo que no es mía y que no la tengo para ese fin; es cosa que gusta, pero que tienen consigo, obligaciones y deberes, que parece que nadie les puede exigir su cumplimiento y buena administración.

Cuando pido, tengo que ser coherente con lo que se pide, no puedo pedir solamente por mis intereses personales, tengo que pedir por que el equilibrio y la justicia, abrace a todos, tengo que ser transparente y coherente, pido por un solo Uruguay. Y uso esta frase, que hoy día es un slogan, porque es verdad. Cuando soy coherente, cuando pido equilibrio, que se haga justicia, pido por todos los que están en mi situación y también por los que no están, sea trabajador, jubilado, amas de casas o empresarios; ya que si me dicen que estamos bien, que el barco va a buen puerto, pero nadie lo ve, ni saben donde está. Si se sabe que las cosas de uno, van cada vez peor, y lo que si se sabe es que, si logro mejorar algo de lo que pido, mejoramos todos.

De todas partes, se tiene que poner algo, todos tienen que ceder, todo dentro de un equilibrio y justicia, ya que de no ser así, es muy difícil llegar a un acuerdo nacional y para todos.

No es fácil reclamar y ser escuchado, no es fácil pensar en dejar el poder de lado y mirar hacia los cuatro puntos cardinales: para adelante, nuestra izquierda y nuestra derecha, y dejar una huella de justicia y equilibrio, para nuestros hijos y los hijos de todo un país.