Jueves 28 de mayo, 2020
  • 8 am

La educación: base esencial de una nación

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez.
Cuando José Mujica asumió la Presidencia del país, y dio el discurso de rigor en la Asamblea General, dijo refiriéndose a la educación; “Sin pretensiones de verdad absoluta, hemos dicho que deberíamos empezar con cuatro asuntos: educación, energía, medio ambiente y seguridad. Permítanme un pequeño subrayado: educación, educación, educación y otra vez educación. Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo cien veces: «Debo ocuparme de la educación”. Porque allí se anticipa el rostro de la sociedad que vendrá”.
Aquel día muchos quedamos gratamente impresionados. Nacía una esperanza para quienes tenemos claramente arraigados en nuestros principios de desarrollo de país y de cada uno de sus habitantes, el concepto de “educación”. Que no es otro que el que propuso y concretó José Pedro Varela ya casi a fines del siglo XIX.
La presidencia de Mujica no cumplió con aquella promesa sobre la educación. Se transformó en una burda expresión demagógica vacía de contenido. Como tantas promesas de su gobierno, que en definitiva fue uno de los peores que ha tenido el Uruguay, la educación uruguaya siguió en crisis, y sigue ese triste camino porque los pocos apoyos financieros que ha tenido, no se tradujeron en mejoras de sus resultados.
Estas reflexiones vienen a cuenta de una frase que se encuentra escrita en la entrada de una universidad en Sudáfrica, y que dice: “Destruir cualquier nación no requiere el uso de bombas atómicas, ni el uso de misiles de largo alcance. Solo se requiere de un bajo nivel educativo, ignorancia de su historia y que sus estudiantes hagan trampas en los exámenes y ante cualquier barrera que encuentren en la vida. El colapso de la educación es el colapso de la nación”.
Entonces pensamos: el colapso que sufre nuestra sociedad y la deprimente realidad de nuestro Uruguay, está ahí: en el colapso de nuestra educación y en la ceguera de técnicos de élite que miran solo las estadísticas frías y manejables, sin tener en cuenta la realidad familiar o personal de sus habitantes. Como nuestro Ministro de Economía Cr. Danilo Astori, que goza con “sus” progresos macroeconómicos y el reconocimiento de grandes empresas evaluadoras que le dan al Uruguay una nota muy alta. Se contenta con ver el bosque, pero no ve cada uno de los arbolitos que forman ese bosque. Astori y su equipo no ve la realidad de los uruguayos pobres, que la pelean día a día para darle de comer a su familia y darle una tranquilidad a la pancita de sus hijos, para que vayan a la escuela o al liceo pensando en lo que van a aprender y no para escuchar el ruido de sus estómagos vacíos.
Para colmo, nuestra educación está dominada por las organizaciones gremiales para quienes, con un absurdo criterio corporativo, tienen como única solución a cualquier problema que detecten o que inventan, hacer un paro. Y si no vean las noticias últimas: no comenzaron las clases y ya los gremios están anunciando un paro inminente. Ahora son problemas administrativos. El año pasado fueron los problemas edilicios en las escuelas y liceos. Causas hay de sobra y si no las hay, se inventan. En verdad, es un desastre de nunca acabar y que se mantiene en una alarmante y permanente reiteración. Por eso estamos cada vez más lejos de un nivel de educación que Uruguay supo tener hace ya varias décadas.
Sin embargo, hay una buena noticia. Días pasados llegó a nuestro país una delegación de la “Varkey Fundation”, organización internacional sin fines de lucro que busca mejorar los estandartes de la educación, y que entrega el denominado “Premio Nobel” de la Educación con U$S1.000.000 al mejor docente mundial. Su intención es establecerse en el Uruguay con la finalidad de crear centros de perfeccionamiento de docentes y directores de escuelas. Su lema es: “que cada chico tenga el mejor maestro”. Entienden que la actividad de “profesor” debe ser la más importante del mundo. Por eso ha tomado como meta capacitar a 15.000 profesores en los próximos tres años, partiendo de la base de que el rol de los directores es crucial para la transformación de la educación. El Director debe ingresar a las aulas, tener una fluida relación con los docentes, armar equipos y todo con un carácter de devolución positiva.
Nos congratula la noticia. Porque nosotros siempre pensamos que el mejor centro docente no es el que tiene el mejor edificio, ni los mejores bancos o pizarrones, ni los más lindos uniformes para sus alumnos. El mejor centro docente es el que tiene los mejores profesores. Así de simple.