Domingo 22 de abril, 2018 | Actualización: 8 am
Latidos

11-03-2018

NO IMPORTA EL LUGAR

Es muy común en Salto estacionar en cualquier lugar. Pasa, diariamente, con vehículos que distribuyen mercaderías en los comercios. Generalmente, camiones de reparto se ubican en las ochavas y dificultan la visual de otros conductores.
En el caso que muestra la fotografía, el conductor de un auto aparcó a varios metros del cordón de avenida Blandengues sin preocuparse por el tránsito de la zona que es intenso en todo momento.
CELULARES
Nadie duda de que la tecnología es buena cosa, pero también hay que tener en cuenta que distrae.
El jueves, una señora cruzó caminando en rojo mientras hablaba por celular en Uruguay y Viera. Un auto casi la atropella.
Ayer, a la tarde, una mujer caminaba casi por el medio de la calle leyendo un texto del aparato telefónico. Fue en calle Uruguay casi Michelini.
PERDIDA DE AGUA
La señora leyó, días atrás, latidos sobre pérdidas de agua y que la respuesta de OSE había sido rápida.
“Quiero informar a las autoridades que desde hace unos días existe una pérdida en el bituminoso de calle Guaraní a unos metros de Julio Delgado. Está en el medio de la calzada y dificultad el tránsito de los vehículos”, comentó.
CON PREFERENCIA
Al parecer en Salto hay muchos conductores tanto de autos como de motos, que desconocen cuáles son las calles preferenciales.
Se trata de un con conocimiento que se imparte en los cursos para aprender a manejar y que forma parte del examen que se toma a los futuros conductores.
Sin embargo basta con prestar atención cuando se transita en la ciudad, para observar como quién circula por la izquierda no siempre le cede el paso a quién viene por la derecha.
Algo similar ocurre con las calles preferenciales (caso de Invernizzi), en la esquina con Agraciada, quienes circulan por ésta última, no siempre se detienen y esto aumenta el riesgo de siniestralidad. Sería bueno que este tema sea recurrente en la renovación de libreta de conducir.
MAL OLOR
Una vez más vecinos que residen en la zona del Ceibal, próximo al arroyo del mismo nombre, se quejan del mal olor que emana de este cauce de agua que advierten está “muy contaminado”.
Según explicaron no solo se trata de un arroyo contaminado por los propios habitantes del lugar, sino, que denuncian que todos los efluentes que salen del zoológico, van a parar al agua del Ceibal.
En los días de humedad o de intenso calor, sostienen que se torna “insoportable” y que no hay desinfectante que se aplique en los hogares para quitar el mal olor.
Opinan que la solución debe ser “de fondo”.

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