Lunes 9 de diciembre, 2019
  • 8 am

La violencia se combate con Amor

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Gerardo Ponce De León

La verdad, no dan ganas de escuchar ningún informativo, ya que lo que más predomina es la violencia, en todos sus géneros. Asesinatos, robos a mano armada, accidentes violentos, etc., y para colmo de males, las autoridades nos dicen que está bajando la delincuencia.

Escuchaba el sábado pasado, un programa de radio, con el título “Peces de colores”, que es dirigido por el Prof. Jorge Pignataro, y comenzaba su editorial, con el enfoque sobre el día de la mujer. Hizo mención a la marcha sobre los derechos de la mujer, comenzando con el razonamiento de que derecho tiene una mujer, si MATA a un ser humano, indefenso, que está comenzando ya, a gestar su personalidad, como es, por ley está permitido, un aborto. Esto es violencia; ella puede matar, pero a ella hay que respetarla.

Vuelvo al escrito del Miércoles pasado, hay que enseñar con el ejemplo. Acá dejo al profesor, ya que comparto totalmente sus conceptos que expuso en el editorial de su programa.

Estoy totalmente en contra de la violencia, en todos sus géneros y formas, ya que nadie habla de la violencia psíquica, que es peor o igual, que la física. Personalmente creo que sea peor, ya que se ejerce, sin que nos demos cuenta, cuando lo hacemos, no tenemos escapatoria. Hasta se llega a dejar de ser quien uno es. La física, también deja su secuela, es algo lamentable, pero se puede curar o sobre llevar, con una grandeza y fortaleza, que no todos los seres humanos la tienen.

Está la violencia que se ejerce sobre los trabajadores, la que se ejerce sobre la patronal, a un alumno, al esposo/a; hasta con la gente que está privada de la libertad. Siempre existió la violencia y la única forma de combatirla, es con AMOR.

Se que es muy difícil; pero no en vano, nos pide: “cuando te peguen en una mejilla, pon la otra”.

AMOR, significa eso, significa enseñarles a los hijos: tolerancia, calma, respeto, límites, obediencia, acatar; todo esto sin que signifique sumisión, no respetar los derechos, siempre recordando, que mi libertad termina donde comienza la del otro.

Hace tiempo que nos hemos olvidado; no todos, pero si somos la gran mayoría, de nuestras obligaciones que tenemos como padres, de hacer valer esas premisas. Nos cuesta a nosotros aplicar en nuestras vidas, eso que tenemos que enseñarles, principalmente, con el ejemplo. Porque también somos violentos.

Miren que no me arrepiento, ni culpo, al contrario, les agradezco, a mis padres que me “arrimaron, más de una vez, la ropa al cuerpo”, ya que en un montón de hermanos, si se ponían a darnos charlas, nosotros o yo, no lo íbamos a escuchar, lo que más podríamos hacer, sería que nos entrara por un lado y saliera por el otro. Una vez que recibíamos el castigo, bien que nos cuidábamos de no hacer de nuevo la “fechoría”. Cuando son un montón de hermanos, me podía dar el lujo de elegir a quien pelear.

Hoy día se ha cambiado el enfoque de la educación, y eso que hacían nuestros padres con nosotros es considerada como violencia familiar. Hoy nos dan clase como hay que educar y corregir a nuestros hijos, pero me da la sensación de no ser algo que tenga un resultado positivo, ya que así estamos, con la violencia a flor de piel.

Hay que recordar que la familia es la base, el átomo de la sociedad; si las familias fallan, falla la sociedad; esto quiere decir que se tiene que educar bien a los hijos, para tener una buena sociedad. Reitero, no me tomen como ejemplo, ya que peco como todos en lo que respeta a la educación familiar.