Jueves 28 de mayo, 2020
  • 8 am

Grave error del Sr. Presidente

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrrez.
Todos los partidos políticos han creado diversas formas de obtener recursos económicos, cumpliendo lo que se dispone en leyes electorales sobre la materia, además de los aportes económicos que cada Partido Político recibe de acuerdo al porcentaje de votos obtenidos en cada elección, nacional o departamental, según el caso.
Estos recursos económicos resultan fundamentales para el funcionamiento normal de cualquier partido político, habida cuenta de que el funcionamiento de cada uno de ellos debe solventar gastos que se originan en las propiedades que tienen, en las que arriendan, en los funcionarios que cumplen funciones rentadas para ellos, y en el enorme costo que significa una campaña electoral.
Precisamente en virtud de estas necesidades económicas, las cartas orgánicas o estatutos de los partidos políticos, prevén la existencia de aportes que deben realizar en forma obligatoria, todas aquellas personas que salen electas por cada uno de los lemas, o aquellas personas que sin haber sido electas, ocupan cargos de confianza política. A los efectos de efectivizar dichos aportes, administrarlos y controlarlos, se crean comisiones de hacienda o de finanzas, o simplemente tesorerías, que se encargan de esta tarea, la que sin duda alguna está resultando cada vez más importante.
También es cierto que generalmente, los titulares de los cargos electivos o de particular confianza política, no siempre cumplen con sus obligaciones económicas, lo que en definitiva crea serios problemas para que el partido pueda solventar sus gastos normales, situación que se ve seriamente resentida en épocas electorales.
Es decir, se trata de una actividad claramente partidaria, y forma parte de la organización interna de cada partido político. En consecuencia, no es una actividad de gobierno, y por lo tanto, no es ni debe ser jamás, una actividad de la cual debe ocuparse un gobernante. Menos aún del Presidente de la República.
El comentario viene a cuenta de que el pasado jueves, se publica la noticia de una reunión que había tenido el Presidente del Frente Amplio Dr. Javier Miranda con el Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez, dándole cuenta aquel a éste del incumplimiento que se había constatado de parte de los titulares de cargos electivos y de particular confianza del Frente Amplio en el pago de los aportes económicos obligatorios previstos en sus estatutos. Hasta ahí todo bien.
Pero luego señala la notifica, que enterado el Presidente de la República de tal incumplimiento, envió una carta –obviamente personal y con su firma- a cada uno de sus Ministros haciéndolos casi que responsables por dichos incumplimientos, en cuanto a las personas titulares de cargos de particular confianza de cada ministerio.
En verdad, nos costó bastante aceptar como un hecho consumado, una conducta tan fuera de lugar y de derecho, por parte del Presidente de la República. El Dr. Tabaré Vázquez no es el Presidente del Frente Amplio; y como Presidente de todos los uruguayos, necesariamente debe abstenerse de tener este tipo de actitudes totalmente partidarias y de orden interno del Frente Amplio, porque están reñidas con normas constitucionales y con los más elementales principios de la ética política. Debe saber que una cosa es el Partido Político Frente Amplio, y otra cosa es el Estado Uruguayo. Después que fue electo, necesariamente debe prescindir de toda actividad partidaria, salvo el voto, como lo dispone claramente el art. 77 Nral. 5° de la Constitución de la República. Por si todas estas consideraciones jurídicas no fueran suficientes, baste pensar que el tiempo que ha ocupado inconstitucionalmente para dedicarse a temas políticos-partidarios, de los que debe abstenerse, se lo ha restado a aquellos asuntos de gobierno que sí son de su competencia y obligación.
No es la primera vez que el Dr. Vázquez viola ese artículo. Lo que nos extraña es la pasividad de la oposición en cuanto a señalar la inconstitucionalidad de tal actitud y analizar la forma de sancionar semejante dislate.