Jueves 28 de mayo, 2020
  • 8 am

Muy poco serio

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez.
La cadena de Radio y Televisión que la Presidencia de la República realizó el pasado 27 de febrero para contestar a los productores agropecuarios, por sus públicas reclamaciones, va a pasar a la historia como una de las más absurdas desprolijidades de este gobierno. En primer lugar, porque políticamente no nos pareció bien hacer lo que se hizo, salvo que el Presidente Vázquez tenga miedo a “dar la cara” a la gente recurriendo a un comunicador privado. En segundo lugar, porque el gobierno retiene información que necesariamente debe ser pública (no tiene la calidad de confidencial, secreta o reservada). En tercer lugar, porque la sigue reteniendo pese a que recibió pedidos de información en base a la ley de “información pública”, contestando ambigüedades que en realidad nada responden; y en cuarto lugar, porque la absurda gravedad del hecho, dejó al costado el fondo de la información (que era lo esencial y el motivo de la cadena) para que todo el mundo se dedicara a analizar la insólita presencia del Sr. Fernando Vilar en representación del Presidente Tabaré Vázquez.
Fernando Vilar es un conocido comunicador que hasta hace poco estuvo vinculado a uno de los canales privados de televisión y que se lo veía dirigiendo uno de sus informativos principales. Es un buen comunicador, tiene buena voz, buena dicción, es serio y da seguridad al televidente. En síntesis, es un buen profesional.
Seguramente por eso el Presidente Tabaré Vázquez lo eligió para que Presidencia de la República lo contratara para representarlo en la referida cadena el martes 27 de febrero, para que leyera un comunicado donde se respondía a los productores agropecuarios con referencia a sus reclamos.
Que el Presidente Vázquez disponga contratar a un periodista para tal cosa, no es jurídicamente cuestionable, si para ello se ajustó a las normas que rigen las contrataciones de personas por parte del Estado. Que lo haga en forma sorpresiva para el televidente que se sentó frente al televisor para escuchar a Tabaré Vázquez, es en cierta forma una decisión política que tendrá sus pro y sus contras, pero que el Presidente decidió afrontar. Hasta acá todo bien.
Lo que no está bien, es que ante requerimientos de un legislador y de medios de prensa, Presidencia de la República no haya aclarado quien le pagó al Sr. Vilar por dicho trabajo. Porque el Sr. Vilar –que se autocalificó como “profesional”- tiene todo el derecho a no informar sobre si se le pagó o no se le pagó y si se le pagó quien lo hizo. Pero Presidencia de la República, tiene la obligación de informar cual fue la realidad de la contratación. Todo gobierno tiene la obligación de rendir cuentas de sus actos, sobre todo si hay o pueden haber gastos de por medio, más allá de que en definitiva la tal mentada “contratación” hubiera sido gratuita.
Las contradicciones que se sucedieron fueron tremendas y le dio al tema una importancia que no debió tener.
En primer lugar, en una entrevista a El País, Vilar dijo que tal contratación se trató de un trabajo pago. En segundo lugar, Presidencia de la República informó que «no se ha celebrado contratación alguna ni efectuado ningún pago a Fernando Vilar». En tercer lugar, ante un pedido de información pública que realizó el diario El Observador, Presidencia de la República contestó: «A la Secretaría de Comunicación Institucional no le consta que el Estado haya destinado una retribución al mencionado periodista». Pese a que esta forma de contestar es ambigua, la contradicción es evidente: quedamos con la misma duda: ¿se pagó o no se pagó?
Finalmente, y para colmo de los colmos, el Sr. Vilar dijo que cobró (“Yo cobré. No hago nada gratis. Fue un trabajo”), pero luego, en una carta, dijo que “no he recibido ningún dinero, bien o cualquier otro elemento propiedad del Estado uruguayo”. Entonces: ¿Quién le pagó?
La desprolijidad en una situación muy sencilla que no debió tener secreto alguno, es evidente. Ha creado una sensación pública que el gobierno esconde “algo” porque no tiene sentido la reticencia a aclarar un hecho tan simple como la contratación del Sr. Vilar. Que fue contratado no hay duda porque lo vio todo el mundo en la televisión. Todo lo demás es un absurdo secreto, lleno de contradicciones ingenuas y hasta infantiles, no propia de un gobierno nacional, que a esta altura, da lástima.