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Un fanático del fútbol en Salto: Scelza

Juan Carlos Scelza estuvo ayer en nuestra ciudad y dialogó con CAMBIO a un mes del Mundial de Rusia y también la jornada en que el técnico de la Selección, Oscar Tabárez, dio a conocer la lista de 26 jugadores preseleccionados para la cita. El comentarista de las transmisiones de Tenfield y conductor del programa, Fanáticos, presentó una charla referida a la historia de Uruguay en los mundiales.
-¿Qué motiva su visita a Salto?
-Habitualmente estamos visitando el interior del país, parte de una gira que se llama Fanáticos: Uruguay en los Mundiales, y es la presentación de un documental de una hora y cinco minutos donde están todos los goles que hizo Uruguay en las copas del mundo y los que recibió, editado de una manera muy rápida, moderna, digerible, recabando ocho años de el programa Fanáticos. Allí se insertan testimonios desde Paolo Montero, Forlán, Tabárez, Maidana, Tito Goncálvez, etc. Es algo que a mí me gustó mucho armarlo, y me pareció ideal esta coyuntura previa al campeonato del mundo.
-¿Cómo se define usted?
“Soy un tipo frontal, muy directo, que vive muy intensamente, que trabaja mucho y tiene ideas.
-¿Es un estudioso del fútbol o un apasionado?
– “Toda la vida me gustó el tema, si a vos te invitan a jugar al truco lo primero que quieres saber es como se juega, enséñame que el dos mata al cuatro y el 4 al 5, bueno, vos no podes estar jugando y mucho menos analizando si no sabes la base. Nunca me propuse en mi vida ser periodista deportivo, cuando me di cuenta por una circunstancia que podía serlo, me encantó, y doy gracias a que muy joven encontré la vocación pero no era de chico de pensar que quería ser o de imitar a algún otro periodista. En absoluto”.
-¿Cuál es su mirada del fútbol uruguayo?
-“Yo veo al fútbol como fútbol. El nuestro tuvo una magnífica idea en el año 1999 que no la supo aprovechar el interior, y a la vez no lo supieron aprovechar algunos equipos de la capital, que era la de tener seis plazas del interior que habían licitado. Eso generaba que no tuviéramos lo que después pasó que, cuando ya no estaba la tabla que amparaba a esos seis equipos, porque los equipos de la capital votaron en contra se fueron cayendo, ya no hubo fútbol del interior en la capital. Tacuarembó y Plaza Colonia fueron los últimos en algún intento, ahora a Atenas de San Carlos, pero no es aquello de que vos sabías que eran doce de la capital y seis del interior. Después en el nivel futbolístico, en lo económico o en los torneos, más o menos todos tienen las mismas dificultades, organizativas y económicas.
-¿Cómo ve al fútbol montevideano con relación a la región?
-Es distinto, el nuestro es un fútbol en el que los deportistas a los 19 años se van, y que lo que podes traer es de treinta años para arriba. En el mejor momento los jugadores nuestros no están ni en Nacional, Peñarol, Defensor Sporting o Danubio, y si están es por seis meses y se van o vuelven por algún tema personal para jugar en lo local. Esa es una de las características de nuestro fútbol, una traba importante. Después yo tengo una frase que siempre digo que en la Copa Libertadores de América o en la Sudamericana no hay cucos, pero tampoco lo somos nosotros. Entonces te encuentras que los demás no son grandes equipos, pierden, ganan, empatan, te ganan a vos, pierden contigo, y los equipos uruguayos padecen lo mismo o más esa irregularidad. Cuesta. Salvo aquello de Peñarol en el 2011 cuando llegó a la final con el Santos, un hecho puntual y aislado que después no repitió; no hemos tenido una sensación o una posibilidad de decir, estuviste en la final, repetiste otra o estuviste a punto de ser campeón.
-¿Qué falta en el fútbol económicamente para subir el nivel?
-Lo primero que uno debe tener es autocrítica, yo escucho trescientos sesenta y cuatro días del año a la gente hablar de que el fútbol nuestro es malo, de que son pobres, de que las canchas no están en condiciones, no solo del piso de los estadios, los baños, de todo tipo y todo es cierto hasta que por arte de magia tienes que sentarte a renovar un derecho televisivo y ahí parece que el producto fuera espectacular y pedís un montón. Yo lo que creo es que vos para pedir algo tienes que tener algo.
Acá hay casi un desprecio por el espectáculo mismo, fijamos canchas para llevar a los grandes, y les damos seiscientas entradas a equipos que podrían llevar 15 mil personas y no voy a que es más o menos deportivo. Yo respaldo cuando se hace por la deportividad, pero el día que tienes para recibir el dinero de 15 mil entradas decís: «Yo quiero ganar en mi cancha», es muy respetable pero doy seiscientas entradas porque la seguridad me obliga, o sea, te estás rifando catorce mil entradas.
No creo que ninguno de nosotros en su vida particular o los dirigentes en sus empresas, dejen de vender catorce mil chorizos porque se les ocurre que quieren hacerlos caseros el día que va a ir más gente.
-¿Qué puede pasar con Uruguay en Rusia?
-La veo como en el 2014, como en el 2010, veo una buena generación de jugadores con un cuerpo técnico que se afirma en los conceptos con un plan de trabajo muy serio, y de muchos años. En líneas generales, una selección que se para de igual a igual ante Alemania o contra Egipto, que puede perder con Egipto y ganarle a Alemania, esa es la sensación que me deja el Uruguay de los últimos tiempo. Vos vas a un partido sabiendo que aunque respetes al rival y sea fuerte, te le vas a parar con seguridad y más o menos en algún momento lo vas a incomodar. Después como todo, los campeonatos del mundo tienen cómo y de qué manera clasificar; los cruces a veces te ayudan y a veces la quedas. Yo voy con expectativas, no sé si el buen desempeño sea ser campeón del mundo.
-¿Cuál fue la entrevista que lo marcó como periodista?
-Es difícil porque cada una tienen sus puntos; si tengo que elegir alguna que recuerdo por ejemplo la del portugués Eusebio por la figura que era, por cómo se dio el entorno de la nota. Me dicen que él estaba en un restaurante en el centro de Lisboa, y ya con una dificultad de la pierna. La persona que me había hecho la gestión por la nota me dice: «Mirá que está hablando poco, va a darte la nota pero no sé si te alcanza para un programa porque quizás sean seis a ocho minutos». Hice la nota y cuando terminó habíamos hablado treinta y dos minutos. Charlamos mucho, al año falleció, me acuerdo de eso porque parecía que iba a ser difícil por el estado en el que estaba el entrevistado y pasamos bárbaro”.
-La hinchada de Peñarol dicen que usted es de Nacional y los de Nacional afirman que usted es de Peñarol ¿Es consciente de que sus comentarios generan enojo?
-Eso se da porque uno opina y dice lo que ve y no hay autocrítica. Yo miro un partido y lo hago fríamente desde la cabina pero es la misma imagen que vos estás viendo por televisión. Si no fuera polémico tendría que irme para mi casa, y dejar lo que estoy haciendo.
Si tienes desde hace 20 años 90 minutos de todos los partidos, 500 clásicos encima, partidos de eliminatorias, mundiales, llegando a la casa en el momento en que la persona que está mirándolo comparte tu comentario, es imposible que no generes polémica. Porque no vas a decir a los 10 minutos que Peñarol está jugando bien, y a los 20 cuando les acaban de hacer dos goles, decís que marcó mal. Eso no les va a gustar. En las jugadas polémicas ni que hablar, en un penal, un offside o una tarjeta roja. Cuando critican a Scelza siempre que sea con respeto acepto cosa que al uruguayo no le gusta, porque es muy miserable.
El uruguayo va, agradeció el trofeo cuando se lo dan y lo eligen el mejor en algo pero cuando no lo gana dicen que es acomodado. Si es acomodo es acomodo siempre, cuando lo recibiste vos o cuando lo recibió otro al trofeo.

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