Jueves 28 de mayo, 2020
  • 8 am

Las declaraciones de Layera

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Diario

Dr. Fulvio Gutiérrez.
El Director Nacional de Policía Mario Layera, número tres del Ministerio del Interior y máximo jerarca técnico de carrera (los superiores a él son cargos de confianza), “pateó el tablero del gobierno”, y le desacomodó el “almanaque” a varios órganos y a todos los políticos del Frente Amplio. Y por si eso fuera poco, a todos nos puso en alerta porque lo que dijo –que es gravísimo- resulta que es cierto.
La duda que tenemos es muy obvia: ¿por qué Layera declaró lo que declaró y por qué lo hizo ahora? Está claro que lo que Layera afirmó no es novedad ni es original en el mundo de la seguridad interna del Estado, que es la función esencial que le compete al Ministerio en el cual cumple funciones. En otros términos, Layera reafirmó algo y le dio seguridad a una realidad que hasta ese momento nos la presentaban como dudosa. Profundizando el análisis de sus expresiones, se nos ocurren algunos comentarios que queremos compartir con nuestros lectores.
En primer lugar, hay un problema formal que no es un problema menor: Layera no está habilitado para hacer consideraciones políticas. Su condición de funcionario técnico y subordinado, se lo prohibe. (Ley 19.121) Con lo cual, de entrada no más, Layera habría violado expresas prohibiciones que le imponen normas administrativas. ¿Lo sancionarán?
En segundo lugar, Layera había dicho anteriormente que Uruguay estaba preparado para combatir el terrorismo. Pero ahora resulta que ni siquiera está preparado para combatir la delincuencia común que –al tenor de sus palabras- le está ganando la pulseada a la policía.
En tercer lugar, cómo es posible que un jerarca del Ministerio del Interior, admita sin rodeos que nuestra policía está con enormes dificultades para combatir la delincuencia y está confundida porque está atada por normas que le impiden actuar con garantías. Recordemos que la gente de Giuliani que trajo Novick a Uruguay, dijo algo parecido cuando planteó la necesidad de cambiar ciertas normas jurídicas básicas. Pero además, afirmó tener problemas con la Fiscalía, donde hay un “lío” (no aclaró debidamente en qué consistía ese “lío”), que no permite trabajar con investigaciones a mediano plazo. Y por si esto fuera poco, afirma que el Estado está compartimentado y hay una mala comunicación con el Mides, que no da información porque la califica de reservada: sin perjuicio de que el BPS, Primaria y Secundaria también le retacean información al Ministerio del Interior; aaunque estos organismos negaron esa afirmación.
En cuarto lugar, hay un vaticinio fatalista sobre la gestión del Ministerio del Interior en su lucha contra la delincuencia. Por ejemplo Layera afirmó que “hemos caído en una anomia social en la que no se cumplen las leyes y nadie quiere hacerlas cumplir”. ¿Nos está diciendo que el Ministerio del Interior no quiere o en todo caso, no puede cumplir la ley lo cual es gravísimo? Luego señaló que hay problemas con el primer nivel de socialización que es la familia (que para la Constitución –agregamos nosotros- es la base de la sociedad), donde los menores no van a estudiar, los mayores tienen antecedentes y allí está el mayor nivel de reproducción. Algún día los marginados van a ser mayoría. Entonces ¿cómo los contenemos? ¿Acaso no está vaticinando una explosión social porque la delincuencia le ganó la batalla a la policía? Porque para redondear su tremendismo, afirmó que a nuestro país le espera un escenario como el de las pandillas de El Salvador o Guatemala, donde el Estado se ve superado, la gente de poder económico recurre a su propia respuesta de seguridad privada, barrios enteros estarán cerrados y con ingresos controlados, y el Estado disminuirá su poder ante pandillas que vivirán de los demás cobrando peaje. ¡Si será grave esta afirmación que el Presidente Vázquez la negó en forma inmediata!
Si los dichos de Layera son ciertos –y parece que lo son porque el Subsecretario del Ministerio del Interior Jorge Vázquez le dio su apoyo- estamos “en el horno” y la tan mentada política de seguridad es un total fracaso. El caos interno del gobierno es tal, que en el propio Frente Amplio hay quienes apoyan a Layera y parte lo critica con dureza, tratando de matar al mensajero (el Senador Paternain suplente de Constanza Moreira ya pidió su renuncia), olvidándose de las advertencias del mensaje que en definitiva es lo que importa.
El regreso de Bonomi de sus vacaciones europeas nada cambió, porque el Presidente tomó el mando personalmente del tema seguridad. Si Layera fuera separado de su cargo porque el hilo se corta por lo más fino –lo que no sería lógico porque el Subsecretario lo apoyó y es un hombre con gran ascendencia entre los policías- entonces quedará claro que nuestra seguridad interna ya no solo es un caos, sino que ha colapsado por la ineficiencia de sus jerarcas políticos responsables. Esperamos que se analicen y busquen soluciones rápidas al contenido del mensaje, pero sin tocar al mensajero.