Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

Amani (paz en kiswahili)

Adriana López Pedrozo
Por

Adriana López Pedrozo

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Por Adriana López Pedrozo
Recogemos de la página “Misiones de Paz – Ejército Nacional – ROU
www2.ejercito.mil.uy/noticia”, la siguiente información que data del 5 de marzo de 2018, que nos pareció relevante, dado a situación uruguaya de asesinatos diarios:
“Naciones Unidas reconoció la labor de personal militar uruguayo desplegado en la ciudad de Goma de la República Democrática del Congo tras la elaboración de pinturas por la paz.
Tan pronto como entras en el complejo del batallón uruguayo de Monusco en Goma, el visitante nota inmediatamente este primer muro adornado con un estilo particular para la capital de Kivu del Norte.
Cuanto más avanzamos en el predio del Batallón, más pinturas de mil colores que adornan las paredes de los contenedores se revelan en nuestros ojos asombrados.
Los tanques y otras máquinas de guerra, estacionados no muy lejos, no dejan de recordar que estamos en territorio militar.
Aquí, el arte de la guerra se mezcla con el arte mismo.
El Comandante del Batallón, que es responsable de la difícil tarea de dirigir este batallón, explica que es más agradable evolucionar a diario en un campamento con colores extravagantes y que solo realzan la exuberancia del jardín tirado por un cordón en el que se alza los diversos cuarteles.
Estas pinturas están inspiradas en los pintores ingenuos del siglo XIX, cuyo maestro indiscutible no es otro que el pintor francés Douanier Rousseau.
Una de las principales características visuales del arte ingenuo consiste en un estilo pictórico figurativo que no respeta -voluntariamente o no- las reglas de la perspectiva en cuanto a las dimensiones, la intensidad del color y la precisión del dibujo.
En un nivel gráfico, el resultado evoca un universo infantil, de ahí el uso del término ingenuo
En Goma, naturalmente sintieron la necesidad de pintar la paz mientras vivían en un entorno de seguridad volátil.
Pintamos sobre todo a última hora de la tarde cuando hace menos calor, hasta la puesta de sol, dicen en coro.
Sin duda, sus paredes pintadas están casi confinadas a los frescos de la pared.
Estas pinturas de vivos colores y la expresión infantil a la vez sorprenden.
Sorprenden y liberan a una fuerza pacífica y creativa en esta parte de la grieta de África oriental donde la palabra amani -paz en kiswahili) no deja de resonar en todas las cabezas, ya que tanta paz es deseada por todos aquí”.
Nos sorprende la capacitación de nuestro ejército, que puede aportar a la paz, en lugares tan lejanos.
Nos sorprende un premio, cuando en el país de origen de tales misioneros, ,con una población de tres millones de habitante, menos los ya asesinados, no tiene control sobre la supervivencia de sus propios habitantes, los cuales “no estamos en guerra”.
Nos sorprende la cantidad de reuniones para solucionar el problema, mientras siguen los homicidios.
Nos sorprende cuando se dice “los militares nos están capacitados para lograr la paz, cuando la consiguen en continentes donde la guerrilla es lo natural”.
¿O nosotros también estamos en una guerra civil uruguayos versus uruguayos sin atrevernos a verbalizar?
¿Cuál es el miedo que nuestras misiones de Paz, trabajen en nuestro propio territorio para lograr el fin de tal estado de tierra de nadie, percepción verdadera y comprobable diariamente?
¿Nos sorprende la ineficacia, indolencia, incredulidad, de mandar un helicóptero a Salto para…qué?
¿Es un problema de salario por lo cual se opta por mandar Misiones?
Gestores uruguayos elegidos democráticamente: paguen los mismos salarios que suponemos se pagan a las Misiones para que restablezcan no solo la paz, sino la detención de la matanza diaria.
¿O será que no hay recursos, pero sí para fiestas, tarjetas corporativas sin control alguno ni tampoco prisión?
¿O seguiremos viendo a procesados presentarse a candidatos a un país en deterioro continuo, en la exterminación de su propia población: aquella que sale a trabajar todos los días y no saben si recibirán un balazo?
¿Cuál es el miedo de utilizar los recursos humanos uruguayos, con una capacitación tal que logran poder plasmar a través del arte, nada más y nada menos que la paz en otros continentes?
Señores responsables de la Seguridad Nacional: Trabajen en serio.
Ya no podemos pagar más impuestos para sostener vuestros salarios.
Pero por sobre todo, cuiden una población que ya pasó por mucho, y lo que quiere, por lo menos la clase media, es trabajar para vivir. Amani: Por acá también es deseada la paz.