Jueves 28 de mayo, 2020
  • 8 am

¡Que viva España!

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
El cambio de gobierno ocurrido España hace algunos días, constituyó sin duda alguna, una situación inédita -porque no tienen antecedentes-, e insólita porque nadie podía prever que por el simple funcionamiento del estado de derecho, los acontecimientos políticos podían terminar en lo que terminaron: un cambio de gobierno. Se produjo nada menos que la caída de un gobierno de derecha, y la asunción de un gobierno de izquierda; con las salvedades y relatividades que hoy se puede tener en cuanto a tales categorías de gobierno.
Lo que realmente importa, es que en España el sistema jurídico funcionó en todo su esplendor, y los españoles le dieron una lección al mundo al transformarse en un símbolo de la lucha contra la corrupción política: cuando el orden jurídico funciona, por más graves que sean los problemas políticos, la solución siempre se consigue porque el Derecho la tiene prevista. Sin perjuicio de ello, lo ocurrido no es otra cosa que la reafirmación de que el Derecho está siempre por encima de lo político, lo que constituye la reafirmación del concepto de Estado democrático, en el cual el principio de legalidad, hace que gobernantes y gobernados deban siempre estar sometidos a las normas jurídicas que los primeros dictaron, y que tanto los primeros como los segundos deben siempre obedecer.
Es además, un golpe fenomenal a la corrupción, porque en definitiva, se llegó al cambio de gobierno, porque una investigación sobre la tremenda corrupción existente en España desde 1995 a 2004, durante los gobiernos del Partido Popular (la “Trama Gurtel” que es el “Lavajato” español), dejó al descubierto la delictiva participación de prominentes figuras políticas de ese partido (hoy todos presos) que se apropiaron de dineros del Estado para sobornar a funcionarios en todo el país, quienes se enriquecieron a manos llenas. Y por si esto fuera poco, se descubrió por primera vez, la responsabilidad del propio Partido Popular como institución en ilícitos penales. Precisamente fue esto último quien volteó al Presidente español Mariano Rajoy (hombre de “derecha” si lo hay), quien fue sustituido por Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español, y por tanto de izquierda, si la hay.
Estamos contentos. No por el cambio político en sí, del que en definitiva no conocemos los detalles y dudamos de su estabilidad porque el tan mentado gobierno de “izquierda” no tiene mayoría, y se sustenta en alianzas de relativa duración por la diferencia de las ideas de sus grupos. Pero sí porque quedó claro, que en un sistema democrático (España es una Monarquía constitucional con claro ejercicio democrático), cuando existen operadores políticos concientes de cuáles son sus derechos y cuales sus limitaciones, siempre va a triunfar el Derecho, así con mayúscula.
En estos momentos, cuando en nuestro país el estado de derecho hace agua por todos lados como consecuencia del desastre del gobierno frentista, de sus innumerables casos de corrupción, y del procesamiento de su ex Vicepresidente; y se reafirma entre varios de sus líderes las ideas del “maestro” Mujica en cuanto a que la política está por encima del Derecho, no es mala idea aconsejar a nuestros gobernantes de turno que miren el ejemplo de España. Allí cayó el gobierno, por la denuncia de otro miembro del gobierno y la actuación de una Fiscalía Anticorrupción, que habla poco, y hace mucho.
Por eso lo del título: ¡que viva España!