Jueves 26 de noviembre, 2020
  • 8 am

Ser madres-tener hijos

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*

Por años, ser mamá fue un mandato, un objetivo, el sueño de muchas mujeres.

Las nuevas generaciones, eligen, si sostener estos mandatos, o, re-pensar qué quieren para sus vidas.

Tener un hijo, tiene un antes, y un después. Implica un olvidarse de dormir profundamente, de salir, o trabajar “como siempre”. Porque hay otro, que depende exclusivamente del cuidado, la alimentación y la contención para vivir en sus primeros tiempos. Y es ahí, que se va construyendo la madre. Las madres van construyendo su lugar en tanto sus hijos también lo van haciendo.

Algunas cuestiones del ser mamá

Sostener la demanda y la dependencia permanente de otro.

El cuerpo ya no es un espacio independiente.

¿Una mujer puede sola?

¿Hay lugar para cuestionar esto?

La realidad es que necesita de otros. En primer lugar de su pareja, que sea presente, la sostenga.

Igual de la ayuda y la comprensión de otros de su familia.

Después de tener un hijo, viene el puerperio, y con eso, muchos cambios hormonales, que invitan a transitar un momento que debería ser pleno, pero que muchas veces se ve inundado de angustias, sentimientos desencontrados y las mujeres se sienten culpables de no estar plenamente felices….

El sentirse responsable de la supervivencia del hijo, es también motivo de responsabilidad extrema, y esto, solo la propia madre desentraña…

Los mandatos sociales actuales

Al ser madre, se siente que hay que responder rápidamente a todas las demandas del hijo, tenerlo en brazos lo que sea necesario, evitar que llore. Lactancia prolongada y prácticamente exclusiva lo más que se pueda. A lo que se suma, el dormir pegado a la madre, hasta que el niño decida cuándo irse…

Mandatos como que ambos padres, pero especialmente la madre, deben sobrevivir a lo que se vive como debilidad personal, por el “nunca estar a la altura de la función”, en tensión con la época que vivimos, que exige criar niños fuertes, sólidos, “no traumados”. Y para eso, se requiere estar “a demanda”.

De eso, que es un imposible de sostener mucho tiempo, surge el agotamiento, y las ganas inexorables de salir corriendo, de que el hijo, esté ENTRETENIDO con lo que sea, y no demande. Así surgen los “soportes” que son la televisión, el celular y todos los estímulos posibles para entretenerlo las 24 horas.

Los padres sienten que nunca es suficiente, que no son eficaces. Porque las demandas siempre van levantando la apuesta.

El ser “buena madre”, es una expectativa que toda mujer que tuvo un hijo, siente que debe responder.

Dependiendo del ideal de cada una, y la mayor o menor auto exigencia, se suma la idea de perfección e incondicionalidad, y a esto se le agrega el componente “culpa”.

A los padres se les exige responsabilidad, y a las mujeres, renunciar a toda otra necesidad de su persona.

Viendo este panorama, algunas jóvenes, espían sus amigas ya madres, y eligen otros caminos.

La libertad de pensar, y, no estar sujetos a mandatos culturales, sociales, familiares, da la posibilidad de elegir, si tanto hombres como mujeres, deciden ser padres.

Ir haciendo lo que se sienta, desde el corazón. Darse tiempo para conectar con lo que sale de cada una y no con lo que los demás esperan. De eso dependerá cómo empatizar con el hijo.

Super niños

No es garantía de salud mental y fortaleza para el niño, hacer todo lo que el demande.

Como tampoco darle todo lo que pide instantáneamente.

El que espere, llore, se frustre, es lo que va, haciéndolo fuerte.

De qué sirve que con dos años, tome pecho a demanda, o duerma con los padres como le gusta a él, si cuando salga al mundo, se va a encontrar con que tiene que esperar en el Jardín de Infantes su turno, compartir con otros y no es el centro del universo…

Crear una pseudo-realidad, cimienta la ruta de la baja tolerancia a la frustración. Favorece el camino de la evasión, para evitar enfrentar todo lo que sea doloroso. La realidad es, que lo que no nos gusta, también forma parte de la vida, y si se va inscribiendo desde el comienzo de la vida, allana el camino después.

*Especialista en Psicoterapia Vincular