Jueves 26 de noviembre, 2020
  • 8 am

Infancias vulneradas

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*

En medio del Mundial de fútbol, que nos tiene a todos expectantes y pendientes, esta “locura celeste” que nos convoca nos une y nos gratifica, otras situaciones del mundo pueden pasar desapercibidas.

Por un lado España, que recibe inmigrantes, hace lugar a otros.

Por otro, Estados Unidos, que detiene miles de personas y deja niños separados de sus madres en el cruce de frontera.

El video donde se escucha a niños en una pieza encerrados y custodiados llorando por sus madres, donde con papas fritas y refrescos se los intenta contentar, es más que fuerte.

Parecería que las normativas de protección a los niños de UNICEF, ONU, OMS, no son escuchadas.

Sabemos las secuelas que estas situaciones dejan en la infancia.

Las sabemos porque el siglo pasado vio transitar guerras donde la infancia quedaba huérfana y vulnerada.

Y si bien, cuando vemos que por inclemencias del clima, como lo es el paso de huracanes, las familias quedan devastadas y destruidas, y también quedan niños en desamparo, no es lo mismo, provocar situaciones de privación. No es humano.

Separar un niño de su madre cuando tiene menos de 5 años trae enormes consecuencias emocionales. Si ésta se da por tiempo prolongado, es mayor el daño.

Cuando se suma a esto el estar con personas desconocidas, y haber sido separados de sus madres en forma violenta las consecuencias serán fatales.

¿Cómo se defienden niños con escasos recursos internos? No tienen herramientas para hacerlo.

Quien vio la película “La vida es bella”, allí claramente y en forma poco cruda, para lo que verdaderamente fue el Holocausto judío, nos muestra la historia de una familia; un padre que logra esconder a su hijo en un campo de concentración, y para hacerle la realidad menos penosa, y ayudarlo a sobrevivir, transforma en juego lo que el niño ve. Desde esta pseudo realidad construye mecanismos de defensa en su hijo que le van permitiendo asumir las faltas que va transitando.

Si bien los niños migrantes no solo son mexicanos sino hondureños y salvadoreños, y las edades oscilan entre 5 y 15 años, este estado de “hasta cuándo…”, nos deja a todos en vilo.

Sabemos que muchos menores intentan cruzar la frontera y son detenidos y algunos llevados a organizaciones que se ocupan de ellos, no deja de ser una situación de altísimo riesgo en todos los sentidos. También sabemos que muchos desaparecen.

Parece una realidad lejana, pero en este mundo globalizado no lo es. Todo está ahí, pasándonos. Podemos verlo o invisivilizarlo.

En el desarrollo infantil, el vínculo de apego con los padres, y las separaciones traumáticas traen importantes consecuencias en la vida emocional, cognitiva, social.

Muchas veces nos preguntamos por qué tal persona tiene tal o cual conducta no social, por qué no expresa sus emociones, por qué no habla, por qué roba, por qué mata, por qué no le importa nada la vida…hay que ver la historia de esa persona detenidamente.

¿Por qué guerra interna puede haber pasado? O en otras palabras, ¿qué tuvo en algún momento de su vida y luego perdió? O, ¿qué le faltó?

Infinitos caminos para llegar al apagón emocional, ese que sin intención de justificar, ni culpar a nadie, lleva a que la vida para algunas personas, no valga la pena…

Mi reflexión intenta simplemente ponerle palabras a la importancia del cuidado de la infancia, y las primeras separaciones que transitan todos los niños.

Separaciones que deben mediatizarse con palabras y actos.

El tiempo en los niños tiene otro curso. Lo que para un adulto es un día, para un niño puede ser una eternidad.

Hacer que los niños sean seguros, depende en gran parte de “no suponer” que por ser chiquito no entiende, no se da cuenta, etc.

Quienes conforman el mundo del niño pequeño son sus figuras cercanas, y con quienes tiene más o menos apego, pero lo tiene.

Por tanto hay que hablarle. Así se piense que “no entiende porque es bebé”. Las palabras llenan vacíos.

El mundo emocional de cada persona es como un disco duro, se va guardando todo ahí. Cuando no se pone nada en el disco puede pasar algo fatal…el apagón emocional.

*Psicoterapeuta