Lunes 10 de agosto, 2020
  • 8 am

Las redes sociales y su importancia en la política

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

160 opiniones

Dr. Fulvio Gutiérrez
Las campañas políticas se basaron, hasta ahora, fundamentalmente en el contacto directo de los candidatos con sus votantes. En ese entorno, lo común o convencional era la existencia de una “departamental”, generalmente en un punto céntrico de la ciudad, donde se trabajaba al “más alto nivel” organizativo del sector político o del partido, y donde tarde a tarde los “correligionarios” o eventuales adherentes concurrían a conversar con los principales líderes, a plantear sus ideas y a reclamar soluciones a sus problemas. También se planificaba la formación de “clubes” o “comités de base” en los barrios; la ubicación de “referentes” que captaran votos; la entrega de listas para las elecciones; la programación de actos, jornadas, manifestaciones, “barriadas”, asados, “mateadas” en días y horas determinados de antemano; la organización de visitas “casa por casa”; la organización de “caravanas” ante la llegada de los principales candidatos del sector partidario o del partido todo; lo cual se hacía directamente, por teléfono o por correo electrónico. Pero ya desde la campaña electoral anterior, y por supuesto en la que viene, la utilización de las redes sociales, se ha transformado en un valioso instrumento que cambiará y mucho la forma de su organización.
Está claro que incursionar en las redes sociales no necesariamente significa asegurar el éxito en las elecciones, pero el triunfo es más probable si se las tiene. De su importancia como instrumento de comunicación con el electorado, no cabe la menor duda. No solo permite un mayor acceso y conocimiento del mensaje de los partidos, sino también de los intereses y demandas de los ciudadanos.
En primer lugar, porque es una forma fácil de acercarse al ciudadano común, y tratar de atraerlo para tener un posible militante o en su caso, un nuevo votante. Es cierto sí, que si analizamos la generalidad del electorado, constatamos que no todos los electores están en las redes sociales. Por otra parte, es cierto también que a muchos ciudadanos les gusta ver directamente a los candidatos, hablar con ellos, tocarlos, sentirlos a su lado, conocer su programa y escuchar su voz en conversaciones o discursos. Hay electores que se sienten más seguros cuando miran a los ojos a su candidato, y sobre todo cuando el candidato le da la mano y responde a sus requerimientos en forma personal y cara a cara. Por lo tanto, partimos del principio fundamental de que en una campaña electoral, la comunicación a través de redes sociales, no va a sustituir al estilo directo y tan uruguayo de hacer política por los medios convencionales, pero sí lo va a complementar y con el tiempo, se transformará en una herramienta imprescindible para la política partidaria moderna.
En segundo lugar, las redes sociales sirven también para el intercambio de ideas entre los propios electores, ya sea en forma individual o en los colectivos que se forman en los “clubes” o “comités de base” lo cual favorece en mucho la organización de actos, reparto de listas, jornadas, congresos o simplemente, en el contacto para solucionar los requerimientos de los electores.
En tercer lugar, y por lo indicado, el Facebook, Twitter, You Tube, Google, Instagram, Messenger y todo lo que seguramente se podrá inventar de aquí en más en redes sociales, será imprescindible en toda agrupación política que se precie de seria aspirante a lograr una victoria electoral. Alguien dijo –y es verdad- que en los tiempos que vienen, lo único estable es el cambio. Es cierto. Se trata de un arma de presión; de un lugar donde unirse en torno a una causa y hacerla crecer. Tanto, que nos atrevemos a afirmar que quien no lo tiene, es mejor que se retire.
Internet acortó la distancia entre los dirigentes y los dirigidos. Toda persona sabe que hoy es miembro de una red poderosa de interacciones y que puede levantar su voz y llegar a cualquier parte del mundo con sus ideas o protestas. Es decir; antes la comunicación política era vertical, porque el líder opinaba y los ciudadanos de a pie escuchaban. Ahora la comunicación política es horizontal y miles de personas dan su opinión, protestan y reclaman al mismo nivel que los dirigentes. Es que la democracia se amplió a límites inimaginables, y la gente quiere participar y hasta exige ser escuchada. Si el dirigente no entiende esto sus posibilidades de triunfo se verán muy reducidas.
Por lo tanto, las redes sociales ya no son el futuro, sino el presente. Dejar de aprovechar un canal de comunicación “gratis”, directo, libre y en ocasiones universal, es iniciar la carrera perdiendo desde el punto de partida. Por ello, en la ficha de los correligionarios que las agrupaciones políticas guardan, ahora, además del nombre, credencial cívica y domicilio de cada uno, debe estar el modo de acceder a ellos a través de las redes sociales. A no olvidarlo.