Columnistas

Por los caminos De la Historia del Uruguay y el Mundo Por Enrique Cesio

Por Enrique Cesio

Luis Morquio

La medicina en el Uruguay comenzó su desarrollo enseguida de la independencia, pero sobre fines del siglo XIX alcanzó relieve notable e incluso repercusión internacional. Entre los sabios que tuvo el país en esos tiempos figura con perfiles propios Luis Morquio.
Nació en Montevideo en setiembre de 1867 y dirigió su vocación a los ciencias médicas, siendo interno del Dr. Pedro Visca, otro grande de la profesión. Alcanzó su título médico en 1892.
A partir de ahí comenzó una carrera extraordinaria, concurriendo al Instituto Pasteur de París para especializarse en patología pediátrica.
Al regreso formó parte de la clínica de Francisco Soca -otro notable- y en 1899 quedó como director de la misma.
Trabajador, minucioso y paciente en 1909 presidió el primer Congreso Uruguayo de Pediatría y luego participa del Latinoamericano. Es enviado a reuniones mundiales en Bruselas, Londres y París, representando a la Universidad y a la República.
Mientras continuó con su cátedra, trabajó en organizar congresos, en afirmar la tecnología y publicó en revistas académicas unos 200 trabajos. Un punto culminante de sus investigaciones lo dio al descubrir que el salicilato de sodio es fundamental para atender las cardiopatías infantiles.
Murió en Montevideo y de inmediato recibió reconocimientos nacionales. Hay una avenida con su nombre en la capital y en varias ciudades del Interior, incluso aquí en Salto.
En el Parque Batlle de Montevideo, existe una hermosa estatua modelada por José Belloni.

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