Martes 18 de diciembre, 2018
  • 8 am

Cuando las bardas arden

Rodrigo Goñi
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Rodrigo Goñi

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Por Rodrigo Goñi

Los acontecimientos en Argentina, con la fuerte suba del dólar, tienen que servirnos para entender que la realidad puede más que las ideologías.

Argentina hace años, que tiene un presupuesto insostenible y que lo ha ido solventando en base a comerse las reservas y luego a endeudarse.

El despilfarro llevó a que los argentinos vivieran con la energía eléctrica a precios de regalo, pero el costo de ello fue no tener energía, por la sencilla razón de que no pudieron invertir en generación; otro tanto les ha pasado con el gas, que tienen enormes reservas, pero no pudieron explotar, o el petróleo, etc.

Primero consumieron lo que tenían, y cuando se acabó, tuvieron que salir a pedir prestado, pero no tomaron en cuenta que con dinero prestado se vive bien, hasta que hay que empezar a devolverlo, porque ahí, no solo que vuelven a la situación anterior de escasez, sino que además le agregan el costo de devolver lo pedido.

En esa situación, donde además se recurrió a la emisión de moneda para pagar las cuentas, lo que ocurre es que llega un punto en que la gente se da cuenta que queda poco tiempo para que llegue la escasez, y entonces se apresura a tratar de manotear lo que queda, y así, lo primero que intenta es desprenderse de la moneda argentina, que cada vez vale menos y la manera que tiene de precaverse es consiguiendo dólares. Naturalmente hay gente muy poderosa, que tiene mucho dinero, y que cuando sale a comprar, compra mucho y eso lleva a que con la escasez, el bien escaso, el dólar, suba, y suba mucho.

De manera que Argentina tiene por delante la nada fácil tarea de empezar a gastar menos y/o, empezar a subir los impuestos.

Seguro le esperan un par de años de escasez, de dinero, de bienes, de trabajo, de servicios públicos, de todo.

Y esto, a escala, está ocurriendo en Uruguay, el Estado gasta año tras año, mucho más de lo que cobra y en consecuencia se endeuda, con lo que hasta ahora, nada de deuda ha pagado, por lo que los uruguayos sentimos que las cosas no van tan mal; la pregunta que nadie responde, es hasta cuando nos van a seguir prestando dinero, y mucho menos responden, como diantre vamos a hacer, para devolver le dinero.

Porque es muy fácil decir que la culpa es de Macri y el neoliberalismo, obviando que asume el gobierno cuando el país había quedado vaciado, por demasiado gasto y por robo, y que si error se le debe atribuir, es en haber pensado que podía seguir la fiesta del gasto.

Y acá, más temprano que tarde, iremos por el mismo camino, porque no es posible que el país camine, sin empresas generando riqueza, y éstas notoriamente, están cayendo, una a una, y acelerando.

De manera que a cuidar las bardas, porque el fuego está quemando a los vecinos.