Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

Pedagogía y arte He dicho

Adriana López Pedrozo
Por

Adriana López Pedrozo

41 opiniones

Mtra. Adriana
López Pedrozo.
En el sitio web de Fernando Saavedra Faget, bisnieto del artista, este describe minuciosamente, los aspectos principales de la vida de Pedro Figari.
Aunque cuando evocamos este nombre se nos aparecen sus óleos, intentaremos rescatar sus ideas pedagógicas.
Estas son recogidas por el Art 14 de la ley de 10 de agosto de 1950, en la colección de clásicos uruguayos, con un compendio de sus ideas en el libro Educación y Arte.
Como fuente de inspiración aparecen algunos datos tales como:
“Realiza un viaje a Francia en 1913 y en 1915 se Ie designa Director de la Escuela Nacional de Artes y Oficios y encargado de su reforma según su Proyecto de 1910.
En el Uruguay, lo que es Varela a la enseñanza primaria Vásquez Acevedo a la secundaria y universitaria, lo es Figari a la artística industrial: un reformador con mucho de fundador.
Por su ideal americanista, así como por el humanismo de sus concepciones, se incorpora, aún, al grupo escogido de los grandes educadores de América.
Arte e industria son para Figari, en el terreno educacional, conceptos inseparables.
Cuando proyectaba una Escuela de Bellas Artes, quería una enseñanza artística que fuera industrial; cuando años después organiza la Escuela Industrial, quiere una enseñanza industrial que sea artística.
No es que se tratara de dos enseñanzas, cada una de las cuales debiera buscar por su lado la aproximación o el contacto con la otra
Se trataba de una sola y misma enseñanza.
Que ella debiera ser al mismo tiempo artística e industrial, no obedecía tanto a la conciliación o combinación de dos finalidades, como al reconocimiento de la identidad esencial entre el arte y la industria, por eso, la concebía práctica y utilitaria en el mismo grado que humanista y creadora.” (prologo de Arturo Ardao).
Para conocer directamente sus ideas, hemos acudido a un párrafo de su discurso sobre creación de una Escuela de Bellas Artes.“Y Pedro Figari desarrolla así sus ideas:
“Yo también soy partidario, señor Presidente, y más que partidario, admirador del espíritu de orden, de sobriedad y economía, pero entiendo que el criterio con que han de dirigirse los destinos de un país, no puede ser tan restrictivo sin excederse y desnaturalizar la misión del legislador.
Para la vida nacional, sobre todo en los pueblos adelantados, no son sólo necesidades las materiales y las más apremiantes; hay necesidades que aun cuando no nos aboquen una pistola al pecho, deben también ser satisfechas.
El culto de las bellas artes es una de ellas.
Hoy en día eso es más que un lujo, una necesidad moral.
Reina entre nosotros el empirismo artístico.
Creemos en mil sortilegios y supercherías; se dicen, se exhiben y se estampan herejías de todo tamaño; en estos mismos momentos un pintor relámpago hace las delicias y la admiración de muchísimas personas; y la prensa daba cuenta, no ha mucho, de que en un trabajo crítico del conocido Sarcey se decía que hay fábricas en París que hacen jarrones churriguerescos y otros adornos detestables, expresamente confeccionados para Sud América.
Quiero creer que esos mamarrachos serán destinados para otros países sudamericanos: pero habría sido muy satisfactorio para nuestro decoro nacional, que se hiciera esta salvedad:
No serán, de cierto, para el Uruguay.
En ese proyecto, he tratado de planear en la forma más modesta posible, la instalación de una escuela, sin preocuparme de otra cosa que cimentar su funcionamiento sobre bases ciertas, impidiendo que invada allí el empirismo y la informalidad.
Corremos, pues, el albur de que se invierta en cualquier momento en pensiones, en adquisiciones de obras de arte para el Museo, o en subvenciones, mayor capital del requerido para la Escuela, sin obtenerse los beneficios de una institución permanente que produce riqueza, que educa y dignifica.
Por mi parte declaro que, cualquier a sea la suerte de este proyecto, me consideraré honrado por el solo hecho de haber secundado esta noble iniciativa.
He dicho.”