Lunes 17 de diciembre, 2018
  • 8 am

“Asfixia” informativa

Pablo Galimberti
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Pablo Galimberti

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Mons. Pablo Galimberti
Los obispos venezolanos en la reciente visita colectiva al Papa Francisco manifestaron el creciente ocultamiento de información y la asfixia de los medios de comunicación. Las voces no alineadas con el oficialismo pelean no obstante por sobrevivir.
A la asfixia económica, política y social, cuyo indicador más elocuente son las largas colas de venezolanos esperando turno en oficinas de migración de países vecinos, se suma el cierre de medios de prensa.
El Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019 conocido como Plan de La Patria, considerado por los obispos de ese país como “moralmente inaceptable”,extiende ahora sus recortes a las redes de internet. La excusa, que sólo ellos imaginan, es que están “dominadas por las potencias neo-coloniales”.Cada día el ciudadano común encuentra menos acceso a internet y más bloqueos para portales web y blogs que distribuyen información. Otra restricción que se suma a la de alimentos y medicinas.
Es un escándalo y una vergüenza que Venezuela tenga hoy 2.500 páginas webs bloqueadas, más de 372 direcciones de internet con contenido noticioso a las cuales no se puede acceder. Entre ellas el canal colombiano de noticias RCN, la página del diario venezolano El Nacional y los portales La Patilla y El Pitazo. En cinco años de Nicolás Maduro en el poder cerraron 40 periódicos independientes.
El Diario Católico del estado de Táchira, decano de la prensa nacional, ha vivido una angustiosa etapa de cierre y reapertura después de 94 años de circulación ininterrumpida. Forma parte de las “crónicas insumisas” que recogen las historias de periodistas y gerentes de medios, editores y caricaturistas venezolanos que se han negado a renunciar a su derecho a la libre expresión.
El actual director, mantiene la esperanza de que pronto vuelva a circular como antes. El Diario Católico no es más que “el reflejo del estado general de un país amordazado, acorralado y con la expresión perseguida”.Vemos esta crisis, afirman, como una situación que obliga a crecer, aunque reinventarse a veces signifique reducirse.
Hasta fines de mayo del 2018, han desaparecido 80 de los 115 diarios que circulaban en 2013. Pero quienes afrontan ahora el desafío de “pasar el Rubicón” son las publicaciones digitales.
El más reciente golpe ha sido el corte abrupto del acceso al blog del Grupo Ávila, integrado por venezolanos especialistas en el área de las relaciones internacionales. Este grupo ha dirigido en estos días un mensaje al país y al mundo para denunciar que su medio de divulgación y de opinión, junto a otros medios digitales del país, “ha sido bloqueado por el gobierno autoritario de Nicolás Maduro”.
En el estado de Portuguesa, centro del país, los periódicos El Regional y Última Hora detuvieron sus rotativas, dejando a la población sin medios impresos que les garanticen el derecho a la información.
La Conferencia Episcopal Venezolana, cuya página ha sido hackeada en varias ocasiones, convocó a mediados de este año a las organizaciones de la sociedad civil y a los partidos políticos, exigiendo“la restitución del poder soberano utilizando todos los medios que contempla la Constitución”.
Sobre las crecientes angustias del pueblo venezolano,desinformado con propósitos manipuladores,los obispos de Venezuela han levantado con valentía su voz durante su reciente estadía en Roma.