Viernes 16 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

La realidad tras el humo

Por Rodrigo Goñi

Por Rodrigo Goñi
La intendencia de Salto cuando asume el Frente Amplio en 2005, tenía un déficit acumulado de 113 millones de pesos, 5 años después, hacia el 2009, Fonticiella lo había reducido a 69 millones de pesos y 5 años después (2014), Coutinho lo había llevado a 728 millones de pesos, en la actualidad (2017), y después de la enorme deuda asumida, el déficit se ubica en 377 millones de pesos.
Para algún distraído conviene recordar que déficit, es sinónimo de deuda, y entonces lo que vemos, es que las dos últimas administraciones han sido absolutamente ineficaces en la administración del dinero municipal.
Lo hemos dicho hasta el cansancio, el problema ha radicado, y radica, en que se ha tomado el puesto municipal, como moneda de cambio para apoyos electorales, lo cual ha terminado en que el gasto en salarios de la intendencia, consume todo el esfuerzo que los salteños hacemos con nuestros impuestos.
Para dejarlo en blanco sobre negro, veamos el porcentaje de los recursos que se lleva el rubro salarial: 2005: 59 %, 2009: 63 %, 2014: 74 % y 2017: 71%. Es decir, Fonticiella subió un poco, 4 puntos, Coutinho subió 11 puntos y Lima ha reducido 3 %.
Y de nuevo, para algún distraído, resulta que gastar 11 puntos más, significan 212 millones de pesos más por año, o 1.060 millones de pesos en un quinquenio.
Ese es el costo que los salteños hemos asumido en bancar las estructuras político electorales de los intendentes electos, y es la medida del porqué el departamento se ha caído a grados inimaginables.
Es la medida de porqué se gastan millones en hacer avenidas, que ya muestran deterioro al momento de inaugurarlas y que al año ya están intransitables.
Es la medida de porqué la caminería rural recibe un mantenimiento básico esporádicamente, resultando la mayor parte del año intransitable, salvo para vehículos 4 x 4, o para quienes no tienen más remedio que andar, a costo de cortar gomas, destruir suspensiones y trenes delanteros, etc.
Es la medida de porqué está deteriorado el hormigonado de la ciudad y se ha vuelto intransitable allí donde alguna vez hubo capa asfáltica.
Es la medida de porqué buena parte de la ciudad vive en el polvo o en el barro, porqué no se realizan nuevos asfaltados y ni siquiera se mantiene limpios las cunetas y pluviales, y tampoco siquiera hay un buen balastro.
Es la medida de porqué la intendencia tiene la necesidad de tener un departamento de propaganda, que nos cuesta casi un millón de dólares por año, que salen de nuestros impuestos, y solo sirven para que el intendente de turno intente convencernos de que lo poco que hacen, es mucho.
Los hechos, son tercos, están allí, no desaparecen tras cortinas de humo.

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